sábado, 15 de abril de 2017


RECONSTRUCCION 
MORAL


En Correo publicado el 14 04 17


No será solo reconstruir habrá que construir sin repetir los errores. Ni la ocupación territorial indebida. Ni la prevención ignorada por las sucesivas administraciones. Construir infraestructura vial y edificaciones seguras, casas, carreteras y caminos con planificación y asesoría, sin pobreza ni exclusión.

Una tarea que se dice rápido pero es inmensa. El Niño ha demostrado los efectos de la incapacidad y la irresponsabilidad de autoridades, personas, empresas e instituciones y lo ha hecho al altísimo costo de ciudades enteras destruidas y miles de familias refugiadas en su propio país, sin vivienda, alimentos, salud, agua, electricidad y otros servicios básicos.

Las torrenciales lluvias han motivado el desborde de los ríos que han arrasado las viviendas instaladas en zonas de riesgo ocupadas por los pobres que han unido la precariedad a la marginación, la extrema pobreza a la desocupación. Les han permitido hacerlo y eso es un gran monumento a la desidia y la inmoralidad en la función.

Vemos poblaciones sumergidas en el lodo que lo han perdido todo y ahora están expuestas al hambre y a las enfermedades. No ha habido previsiones elementales ni sentido del servicio público en las autoridades que en su totalidad están cuestionadas. Terminará la emergencia y comenzará la reconstrucción pero las nuevas ciudades que surgirán deberán responder al interés social para no volver a lamentarnos de la corrupción de autoridades y funcionarios que también deberían ser reconstruidos.

Nada fácil. Thorne ha dicho que lo primero será la transparencia, pues “no podemos caer en casos de corrupción como en el pasado”. Lo segundo la focalización, “el dinero que entreguemos debe llegar directamente a la gente que lo necesita”. Y lo tercero es la rapidez, pues “tenemos que ejecutar los proyectos de reconstrucción en plazo relativamente corto”.

Necesitamos algo como una reconstrucción moral de la cual todavía nadie habla porque estamos viendo el huayco físico pero todavía no sabemos o no apreciamos la dimensión del Huayco moral llamado Odebrecht con un daño que no termina, que sigue sin anunciar a cuántos políticos, empresarios y funcionarios dejará fuera de juego. El drama puede ser mayor al que tememos o esperamos. Porque una sociedad sin élites dirigentes es una sociedad descabezada.





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