domingo, 28 de enero de 2018


PRONÓSTICO
 RESERVADO

Publicado en Correo el 27 de enero 2018
Una cosa son los deseos y otras las realidades. Se fue el Papa y nos dejó frases y reflexiones que nos ayudarán a enfrentar este 2018 que se anuncia mal para los políticos y para la política, al punto que el mismo PPK con dudoso sentido del humor los ha denostado. Volvemos a la beligerancia nada de soluciones ni de voluntad de cambio, los 18 meses perdidos en guerra política que satura, vuelven para peor.
La representatividad está en cero, el bloqueo institucional al alza. Pocas esperanzas y mucha desconfianza ética en una sociedad cuestionadora que podría albergar un outsider “salvador” que nos traiga más de lo mismo o peor. Esperamos lo que tienen que decir Barata y Boleira, que podría ser devastador para quienes han venido apostando a pasar piola. Recibirán lo que sembraron.
Mientras tanto PPK nada contra la corriente, empeñado en sobrevivir con base en una reconciliación inexistente lo que demuestra cuán lejos está de la realidad. Ni siquiera ve el puente de plata que sería su renuncia. Debe irse y lo más pronto si quiere hacer algo por él y por el país ostensiblemente paralizado. Dos semanas del nuevo gabinete y no hay respuestas ni reflejos, la gente no percibe ninguna nueva conducción a lo que se suma que pronto veremos lo poco o nada que se ha hecho con la fallida reconstrucción del norte. Sin embargo hay quienes afirman que todo va bien. No quieren ver que a los muchos factores de inestabilidad se agregarán las repercusiones del tratamiento jurídico internacional al indulto a Alberto Fujimori.
Si hay alguien que no puede esperar sentado las precisiones del Lava Jato es PPK. Que se ponga las pilas ahora porque si demora no encontrará ni flotación ni salvataje a la vista. Perú sigue siendo un caso de pronóstico reservado. Y él más aún.



LA PRENSA
ANTES Y DESPUÉS DE UCHURACCAY


Discurso pronunciado en el Congreso de la República el 26 de enero 2018 con ocasión de recordar el 35 aniversario de los periodistas Héroes de Uchuraccay. 


El país antes y después de Uchuraccay. Como pocas veces esta mañana, en el recinto en donde se hacen las leyes de la República, tenemos oportunidad de otra reflexión sobre lo que sucedió ese nefasto 26 de enero de 1983 cuando ocho periodistas fueron asesinados en las altas tierras de Uchuraccay en Ayacucho.

Y digo otra reflexión más porque durante los 35 años que pasaron cuantas palabras, pensamientos, gritos, alaridos, imprecaciones, poemas, agravios y defensas ha concitado esa tragedia que impactó al país y nos sigue doliendo como herida abierta. A todos los peruanos pero en especial a los periodistas, a todos los que hemos hecho de la pluma y de la búsqueda de la verdad una razón y una misión.

Y nos convoca la ANP dirigida por Roberto Mejía, la ANP, ese puño que lucha mientras reúne, convoca, escucha y usa la palabra unas veces para combatir y otras para pacificar. La usa como un sable para desbrozar la complejidad de un país que como el Perú alberga las más finas sensibilidades ante la injusticia y las más dolorosas durezas y egoísmos para ignorar las voces del pueblo.

Gracias por convocarnos esta mañana para revivir un dolor necesario para entender que seguimos siendo sensibles ante el drama nacional. Que no olvidamos porque lo que nos hizo sufrir y llorar entonces nos sigue haciendo llorar con otros rostros, el de la pobreza, el del asesinato por hambre y anemia, el del desempleo y el de la delincuencia y la corrupción. No hemos superado el drama nacional que entonces adoptó el rostro de ocho periodistas, jóvenes, alegres, con la vida por delante, autoinvestidos de la sagrada misión de encontrar la verdad aunque les costara como les costó lo más valioso que fue su vida.

No sabíamos entonces que la guerra interna, de la que ellos fueron heroicos protagonistas, duraría tanto, dos décadas sangrientas. Ni sabíamos que recién estaba empezando. Habían pasado menos de dos años de la declaratoria de guerra por SL al estado peruano.


Y todavía se nos escapa. Porque hay siempre una historia oficial que no necesariamente es la real, la que guarda, defiende y protege intereses, la que          preserva lo políticamente correcto y se adapta a cada etapa según el poder de turno.

Ellos no sabían que el lugar adonde iban era una zona donde el enemigo podía salir de cualquier lado y podía ser cualquiera. Ni siquiera se conocía la dimensión de SL ni la prensa estaba cierta sobre sus modalidades de combate.

Fueron los periodistas Eduardo de la Piniella, Jorge Sedano, Amador García, Luis Mendívil, Félix Gavilano, Pedro Sánchez, Octavio Infante y Willy Retto, y su guía, Juan Argumedo cuyas familias están aquí con el orgullo y la pena acumuladas.

Mientras ellos caminaban los comuneros de Uchuraccay  lloraban  a su alcalde asesinado por senderistas. Los últimos sinchis que visitaron la comunidad habían ordenado matar a cualquiera que no llegara por aire o que no se vistiera como ellos.  Déficit de información y desconocimiento que no se daría ahora que tenemos la internet que ha cambiado nuestras vidas y nuestra profesión.

La tragedia de Uchuraccay sigue conmocionando a la nación con un real y legítimo dolor que sin embargo puede ser insuficiente para mirar de frente las carencias de un país que es una caldera bajo presión. Por eso, antes como ahora, la búsqueda de la verdad y la revelación de la rabia y la indignación profunda de los pueblos sigue siendo una misión que toma a su cargo el periodista sensible y comprometido con ese país democrático e igualitario que todavía no somos.

Ahora se sabe exactamente qué pasó y cómo. Excelentes trabajos de investigación fueron complementados por la indagación de la CVR. Fueron los comuneros de Uchuraccay quienes mataron a los periodistas, en medio del miedo, el alcohol y un ánimo colectivo exacerbado por violencias en curso y muertes recientes.

El precio fue terrible. Uchuraccay fue devastado varias veces por Sendero Luminoso. Según la CVR, de los 470 habitantes de Uchuraccay, 135 fueron asesinados en los años siguientes. A los ataques senderistas siguieron otros de la Fuerza Armada y de los ronderos. En 1984, Uchuraccay dejó de existir.

Después de la masacre en los dos años siguientes se cometieron algunas de las peores atrocidades perpetradas en Latinoamérica. Sendero acrecentó su barbarie en todo Ayacucho y se esparció a todo el país.

DIEZ AÑOS DESPUÉS

En 1993, varios sobrevivientes retornaron y refundaron la comunidad. Es buen momento para recordar la memorable descripción de Carlos Iván Degregori recogida por ese gran periodista que es Gustavo Gorriti

“Los retornantes formaron un círculo y decidieron celebrar una asamblea. “Comencemos con una oración”, dijo alguien, tal vez un evangélico. Cinco mamachas se pusieron al frente. Apoyados sobre sus fusiles y escondiendo el rostro, los ronderos lloraron”.

Dice Gorriti

“Me imagino que lloraron por todos los que murieron. ¿Lloraron también por esos foráneos que llegaron para morir en su suelo y convertirlo para siempre en su historia? ¿Lloraron por saber que su dolor sería olvidado y nada quedaría excepto la memoria de esas fotos finales de violencia brutal que tomó el heroico Willy Retto mientras lo mataban a él y a sus colegas?

No hay olvido y esta reunión lo demuestra. El llanto de ayer es el llanto de hoy. Ellos se fueron y nosotros seguimos. Que lo vivido no sea en vano. Que esa prensa de guerra y compromiso, ese heroísmo de la información siga siendo nuestro orgullo

Nos sentimos unidos en el Día del Periodista establecido un primero de octubre recordando a don Jaime Bausate y Meza que fundó el primer diario, bandera para nuestro gremio. Es un gran argumento, qué duda cabe, pero cuando hablamos del sentimiento, del heroísmo y de la entrega de nuestros periodistas muertos en Uchuraccay es más que la razón, es la admiración a ese periodismo de raza que los inspiró, ellos fueron a buscar la verdad y a escuchar al pueblo. Y ese es el periodismo de compromiso, de virtud esencial para reencontrar nuestra misión y dignidad. Ellos son los que nos emocionan, los que nos enaltecen, los que nos permiten reencontrarnos con lo mejor que nuestra profesión nos deja en el corazón y en el espíritu.

Héroes del periodismo y de la democracia, proclamados por ley. Pero el Día del Periodismo sigue siendo la razón institucional y no los grandes valores que lo alimentan. Podríamos dejando supérstite el gran simbolismo del maestro Bauzate y Mesa que nadie discute, pensar en trasladar el Día del Periodista al 26 de enero y mantener el 1 de Octubre como el Día de la Prensa?

No es una propuesta nueva pero sí renovada. Y quién más que la ANP para procesarla. Para dar voz a los periodistas altivamente  integrados en ella para decidir sobre el tema. Nos atrevemos a sugerir una consulta entre nosotros que serviría de levadura para alcanzar nuevos horizontes.

35 años después seguimos escribiendo la historia. Honor al honor.


Muchas Gracias

sábado, 20 de enero de 2018


DESAUTORIZADOS

En Correo el 20 de enero 2018

La política nacional es fuente de decepciones. Precariedad e incertidumbre no se disipan por simple voluntarismo. Son sentimientos negativos, corrosivos para la gobernabilidad y la estabilidad indispensables para que el país avance. Y este gobierno que ha dado tumbos antes más los dará ahora si no sabe evitar las confrontaciones con un gabinete que deberá mostrar logros para superar indecisiones y críticas.

El movimiento se demuestra andando. La presunta reconciliación es difícil pero podría construirse desde valores individuales dispuestos a entregarse por el Perú, de espíritus amplios que respondan a la presunción de la armonía a sabiendas que no existe. Pero para ello debemos saber hacia dónde vamos para tender puentes de verdad, Más aún en tiempo de control de daños de lo acontecido al finalizar 2017. El pueblo está atento a las definiciones lejos de las sonrisas, las bromas, los bailecitos o los discursos bonitos.

No pueden gobernar sin autoridad. Deben entender que el gobierno es frágil en el plano ético que es lo peor porque contamina la legitimidad. Le corresponde dar seguridades a una oposición que lo cuestiona no tanto por la ideología o por las metas incumplidas -como puede ser la reconstrucción fallida del norte- sino por las falsedades. Pasada la visita del Papa, que funciona como bálsamo revitalizador, algunas decisiones pendientes podrían ayudar a controlar la indignación del electorado que apoyó a PPK y ahora lo considera una estafa política viviente.

Es tiempo de evidenciar lo poco o mucho que pueden hacer los patriotas que han aceptado integrar este gabinete más cerca de la flotación salvadora que de la presunta reconciliación. Seguimos creyendo que la renuncia de PPK sería la mejor salida para que Martín Vizcarra pudiera formar gobierno con mayor calma y autoridad. Este equilibrio precario puede terminar si las declaraciones de Jorge Barata tornan clamorosa  la renuncia presidencial.

DESBLOQUEO

En Político.pe el 19 01 18

La política nacional está bloqueada, Más allá de los arrestos de PPK que revelan su poca conciencia de su situación y de la sonrisa de la primera ministra, el Gobierno está empantanado por las fallas de autoridad moral evidenciadas por el negociado del indulto a Alberto Fujimori y por las sospechas que lo afectan como preludio de las declaraciones de Jorge Barata que a fines de febrero develarán culpas y distribuirán responsabilidades con consecuencias imprevisibles.

No solo PPK, los principales líderes de la oposición están en salmuera. Pero el presidente que acaba de escapar a la vacancia acumula elementos de sospecha y desconfianza. Keiko Fujimori y Alan García también esperan escapar al huracán Odebrecht. Mientras tanto el presidente se muestra reacio a la renuncia en favor de Martín Vizcarra y con confianza poco explicable -después de lo reconocido como manejo personal y empresarial con la mega empresa corruptora- pretende revitalizar su gobierno, apuesta a la gobernabilidad y a la definición de un rumbo del cual ha carecido hasta ahora.

Lo peor sería que Barata lo incrimine al punto de obligarlo a renunciar. Nadie mejor que él para saber si es ahora el momento de irse y de negociar con Martín Vizcarra un tiempo restante con posibilidades de reformar el sistema electoral para el surgimiento de nuevos partidos y el perfeccionamiento de la representación política tan criticada y venida a menos.

Kuczynski es ahora una gran decepción. Llegó como un gran tecnócrata con mucho de eficiencia y honradez. La ilusión de su sensibilidad social y de su capacidad se fue. Nada o muy poco ha quedado de las simpatías que lo rodearon y hoy debe apostar a tender puentes, construir legitimidad y eliminar confrontaciones innecesarias que pondrían en evidencia esa preocupante precariedad que está bloqueando el avance del país.


domingo, 14 de enero de 2018


TIEMPOS DE ESPERA
En Correo el 13 de enero 2018
La crisis permanece mientras PPK se fragiliza más, al punto de pedir que lo dejen trabajar. La política peruana sigue en shock solo ignorado por quienes se han puesto la venda y la banda. Se equivocan quienes consideran como un hecho la reconciliación ficta. El simplismo asusta, la debilidad reina y pierde el país. Tenemos un presidente que cree haber salido indemne de su traumática travesía de fin de año, confía demasiado en que sus electores no le cobrarán por haberles dado groseramente la espalda al pactar su permanencia en el cargo con el fujimorismo. El carecer de cuadros de gobierno con ideología y objetivos le pasará factura y el corte y pega del gabinete no da para los mejores augurios aunque existen al interior personalidades confiables que podrán hacer excelente papel como Abel Salinas, en Salud, por ejemplo.
Tiempo de espera y de oraciones. Es de pronóstico reservado el resultado de las protestas en las calles y del cuestionamiento legal al escandaloso indulto en las instancias internacionales. Mientras tanto Fuerza Popular y el oficialismo se reacomodan para enfrentar sus disidencias que son muchas y fuertes. El fujimorismo perdió su hegemonía congresal absoluta y el partido de gobierno se debilitó hasta el bloqueo interno. Muy peligroso. Habrá que esperar para que la permisividad y la indiferencia de muchos ciudadanos no sea parte de la crisis que se hace crónica. Nadie está pensando en lo que significa patria, democracia y anticorrupción.
La juramentación del equipo ministerial no es la gran solución. Más que gabinete de la reconciliación es un gabinete de flotación para que el gobierno no se hunda y nosotros con él. Seguimos creyendo que la mejor opción es la renuncia de PPK en favor de Martín Vizcarra. Si es suficientemente lúcido para protegerse a sí mismo y al país.


LA FRAGILIDAD 
DE PPK
En Político.pe el 13 01 18
Hablamos de PPK partido de gobierno y de PPK presidente a quien ahora le resultará muy difícil sostenerse y gobernar. También a Mercedes Araoz. Ambos mintieron respecto al indulto lo que suma a las falsedades en que incurrió el gobernante respecto de su sinuosa relación con Odebrecht la cual aún no se sabe cómo terminará después de las esperadas declaraciones de Jorge Barata.
Si antes el gobierno deambulaba sin mucho rumbo, ahora será peor. Sin hablar de la beligerante oposición. En el Congreso seguirán fuertes los keikistas, apristas e izquierdistas a lo que se agrega la grita de la calle que no cesa. 
No hay vencedores de esta batalla, todos han perdido ante una ciudadanía harta de falsedades, ataques y maniobras poco o nada éticas.  El que se vayan todos está en el horizonte. Puede que la democracia no esté en peligro pero se ha perdido la ilusión y hoy la gente se siente indeseable comparsa y muchos prefieren ser permisivos con la corrupción que como cáncer silencioso va minando el organismo social. 
La aceptación y permisividad pueden ser la antesala de los estados fallidos en que la violencia, el abuso, la pobreza y la corrupción activan una confluencia nefasta.
Seguimos creyendo que la renuncia de PPK en favor de Martín Vizcarra es la mejor opción. El nuevo Gabinete lejos de ser de la reconciliación es de una flotación coyuntural de pronóstico reservado. Ojalá fuera un equipo competente y afiatado. Felizmente algunas de las personalidades nuevas dan esperanzas de trabajos sectoriales pulcros. Ojalá sea así.


domingo, 7 de enero de 2018


¿ALGUIEN LE CREE A PPK?


En Correo el 6 de enero 2018
El Perú está paralizado, lleno de temores, de ataques, de desconfianza y de pronósticos reservados. Nadie gobierna ni legisla. Mientras un grupo palaciego pretende convocar a un gabinete de reconciliación, las calles protestan y muy pocos se atreven a creer en un presidente descalificado ante sus electores.
La crisis es profunda, de legitimación y de confianza. Ninguna nueva etapa de entendimiento y de tender puentes se dará cuando ni siquiera ha podido tenderlos para retener a sus mejores colaboradores que han renunciado frente a la maniobra ilegal e inadmisible del canje de impunidades que significa el indulto presuntamente humanitario a Alberto Fujimori.
Estamos divididos en todos contra todos. Para superar la crisis se necesitaría gente de la mejor calidad, política y ética, pero es justamente esa la que rechaza asociarse a un gobernante que no duda en engañar y que además pronto podría estar en mayores problemas por las declaraciones de Jorge Barata.
Si de verdad el presidente quiere salvar la democracia y empezar con realismo una nueva etapa debe entender que es un político herido de muerte y que ningún bailecito ni discurso podrá salvarlo de la descalificación en el aspecto neurálgico de la moral. Lo ético es dar un paso al costado y dejar el poder a su primer vicepresidente Martín Vizcarra.
El presunto gabinete de la "reconciliación",  presidido por Mercedes Aráoz, no será tal. Plantean una recomposición sin sentido de unidad nacional que debe su demora a que la gente de calidad que pudiera integrarlo rechaza esta pantomima.

Nadie cree en una reconciliación convertida en selección pro impunidad o en cacería de brujas. El indulto ha unido a PPK con Alberto Fujimori pero los peruanos decentes estamos fuera de esa tóxica burbuja. Si PPK no enfrenta la crisis de manera realista podríamos estar gestando peores escenarios para la democracia y para el país.