domingo, 17 de abril de 2016


NO HAY 
TERCERAS POSICIONES


Mi columna publicada en Correo el 16 04 16

La segunda vuelta tiene una dinámica de elección entre dos opciones, no hay terceras posiciones. La línea política que podría llevar a la abstención lanzada por Verónica Mendoza, oscurece el panorama, genera división democrática y confusión ética y política. Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski podrían estar cerca ideológicamente pero no son intercambiables. No es lo mismo votar por una o por otro. Uno significa democracia y otra reminiscencia dictatorial y agravio a las libertades y derechos. Uno implica ostensible equilibrio de poderes, otra concentración casi absoluta, nefasta, como en los viejos tiempos.

El antifujimorismo que marchó el 5 de abril para decir No a Keiko debe ser consecuente y contribuir a impedir su llegada a Palacio votando por la opción PPK. Su investidura no agraviaría al país como lo haría el retorno del fujimorismo al gobierno vía la hija del dictador con el mismo entorno que acompañó a su padre.

Nadie entendería la abstención de una izquierda que no ahorra justificados denuestos contra la candidata fujimorista pero la apoyarían por omisión. Lo que cuentan son los resultados y una abstención sería una decisión de apoyo a Keiko Fujimori. No se trata de ideología, sino de consecuencia con la lucha contra la dictadura que tanto costó social y políticamente. Si pretenden ser firme oposición al fujimorismo no podrán hacerlo si éste llega a Palacio con el Frente Amplio mirando a otro lado.

Son momentos en que toda la oposición democrática a Keiko debería estar conversando para concretar una plataforma mínima que permita el apoyo a PPK, No hay proyección hacia el bicentenario si en el presente no salvamos la democracia en riesgo, una democracia que definitivamente no existe sin equilibrio y separación de poderes. Es el momento de la consecuencia y no de la obsecuencia o la traición a esta imperfecta democracia que todos juntos rescatamos hace 15 años. Dios ciega a quienes quieren perder y la confusión es una forma de ceguera. 

Es tiempo de precisar. Hacer política con base en principios y ética no permite aliarse fácticamente con el adversario. Hay una sola opción de oposición y es el voto unitario por PPK con base en el diálogo y la concertación sobre una plataforma programática.


NO AL CLIENTELISMO 

AUTORITARIO


Publicado en Político,pe el 16 de abril 2016

El clientelismo ha sido y es uno de los obstáculos para la consolidación democrática. Legitima regímenes y actores políticos por su facilidad de adaptarse a las necesidades del sistema y de la sociedad. Los altos niveles de diferenciación económica, desigualdad social y exclusión, mantienen viva esta práctica política. El providencialismo, caudillismo, clientelismo personalismo, permiten sostener y legitimar el poder, institucionalizado o no, en relaciones desiguales entre gobernantes y gobernados. Permite que los primeros sean dispensadores y repartidores de bienes para formar vínculos estrechos con base en ese intercambio diferenciado.

La ciudadanía moderna es una condición de estatus: un concepto legal, un ideal político igualitario y una referencia emocional. Como ciudadanos integramos una amplia comunidad política privilegiada aunque no todos tenemos la misma injerencia o la misma fuerza en el sistema político. No todas las voces son reconocidas y son demasiadas las acalladas que insurgen cada vez que pueden para gritar su desencanto y su protesta. Es lo que ha sucedido en este proceso electoral en el que la crítica y el recuerdo del autoritarismo, el sistema electoral dudoso, las faltas a los derechos humanos y el temor al retorno del fujimorismo al gobierno se reflejan en los medios electrónicos. No olvidar que las nuevas tecnologías son usadas para convocar movimientos que toman las calles y podrían ser rupturistas y desestabilizadores.

Esta segunda vuelta cuya campaña ya ha comenzado nos permitirá, ojalá, conectar con el rechazo al clientelismo como forma de hacer política que justifica y direcciona la valoración de la autoridad desde una lógica de lealtad y agradecimiento por las dádivas. Los resultados del fujimorismo vienen de su trabajo político evidente pero también de la relación clientelar cuidadosamente cultivada para conservar los espacios de poder, fue la práctica del padre continuada por la hija.

Pero las clientelas no sirven para la formación de una sociedad madura, activa y participativa. Necesitamos figuras fuertes y poderosas legitimadas por principios y propuestas. Que logren autoridad con decisiones sobre los temas más sentidos como la recuperación económica, la seguridad ciudadana y la lucha contra la pobreza, desde consensos construidos con el diálogo. Si nos preocupan la democracia y el equilibrio y separación de poderes es el momento de convertir esta segunda vuelta en una oportunidad de responsabilidad con el Perú a partir del dialogo y el acercamiento. Toca a los partidos democráticos recordar el rescate conjunto de la democracia hace más de quince años y concertar ya.