domingo, 6 de mayo de 2018




EL FINANCIAMIENTO 

DE LAS CAMPAÑAS

En Político.pe el 05 05 2018

La búsqueda de fondos es una tarea principal de los partidos o de los candidatos para hacer frente a las exigencias de la publicidad comercial. Sabemos que solo llega a un cargo de elección quien tiene medios económicos. El ciudadano íntegro, honesto, capaz y con voluntad para hacer algo por nuestro país está marginado si no tiene el dinero para hacer campaña. A imagen y semejanza de los procesos electorales norteamericanos estamos en medio de la democracia del dólar. Y de la corrupción totalmente ligada a este ejemplo.

Porque existen dos modelos o sistemas. Financiamiento privado ilimitado o limitarlo remplazándolo, en todo o en parte, por contribuciones estatales con regulación estricta.

En Estados Unidos el financiamiento privado es atractivo para todos los candidatos. Una verdadera industria electoral se activa a partir de las donaciones privadas. Y nada impide a los particulares y a las corporaciones hacer donaciones a los comités de acción política.

En Francia vemos el segundo modelo donde el financiamiento público es protagónico. Los fondos privados son estrictamente limitados: ni personas jurídicas ni extranjeros pueden contribuir. Todo ciudadano puede hacer donaciones a los partidos políticos o a los candidatos, que son deducibles de impuestos.

Tratan de favorecer el financiamiento ciudadano y no el corporativo. Más aún impulsan el financiamiento público compuesto de varios rubros que pueden ser reembolsados por el Estado. Los candidatos oficiales tienen derecho a una suma global de reembolso de los gastos de campaña bajo ciertas condiciones. Sólo tienen derecho a ello los candidatos que obtuvieron 5% del total de los votos válidos.

El financiamiento, público o privado, está sujeto a una regulación estricta cuyo principal objetivo es “la transparencia de la vida política”. La regulación busca favorecer la igualdad entre los candidatos, la prevención de la corrupción y de la privatización de la elección, así como el mantenimiento de la independencia en los poderes del Estado.

La reforma electoral sigue en el debate. Muerte civil para los que no declaren el financiamiento electoral y su uso, es una de las propuestas del Premier Villanueva. Puede ser eficaz para disuadir y enfrentar la ola de corrupción ligada al dinero recibido para las campañas. Pero la reforma electoral debería lograr consenso parlamentario desde que es el tema central. No está en juego solo la corrupción, también la representatividad y la confianza en la democracia, en los gobernantes y en las instituciones. 

La consigna preventiva debe ser impedir que todo dinero de procedencia dudosa o criminal contamine la política y la elección de presidentes y representantes. Para ello hay que equilibrar el acceso a los recursos y hacer transparente el sustento económico de partidos y candidatos. 

Esperemos.
  




LA REFORMA 
ELECTORAL


Mi columna HOJA DE TIEMPO en Correo el 5 de mayo 2018

Muerte civil a los que no declaren el financiamiento electoral y su uso es una de las propuestas del Premier Villanueva. Una forma de enfrentar la ola de corrupción ligada al dinero recibido para las campañas. Y aunque la reforma electoral no tiene consenso parlamentario es el tema central. No solo la corrupción, también la representatividad está en juego y la confianza en la democracia, en los gobernantes y en las instituciones. Impedir que todo dinero de procedencia dudosa o criminal contamine la política y la elección de gobernantes y representantes. Para ello hay que equilibrar el acceso a los recursos y hacer transparente el sustento económico de partidos y candidatos.

Estamos ante la madre del cordero. Las dudas son excesivas. Solo hay una certeza y es que las elecciones en nuestro país las domina el dinero. Los ciudadanos saben que quedan fuera si no tienen recursos para solventar campañas y en este objetivo los candidatos se hipotecan financiera y éticamente. Y los medios contribuyen a esta percepción porque todo recurso electoral llega a sus arcas empresariales.

Las prioridades están claras, toca definir si el financiamiento debe ser público o privado, directo o indirecto. El primero es la transferencia de dinero con un monto común para todos o proporcional según algún criterio como puede ser la cantidad de votos o los escaños obtenidos. El financiamiento indirecto puede ser la cesión de espacios en los medios, algún tipo de exención impositiva, etc. El financiamiento privado es el de mayor riesgo. Se infiltran los capitales del crimen organizado, de la corrupción, del narcotráfico, etc. Poner límites y/o prohibir donaciones privadas sobre instituciones o individuos extranjeros, contratistas del Estado y en especial las de fuentes anónimas. Países europeos como Francia limitan el financiamiento privado al mínimo. Esa es la vía a explorar junto al acortamiento de las campañas electorales. Ojalá.