domingo, 15 de enero de 2017


¿CUÁNTO HAY?

En Correo el 14 de enero del 2017
Desconcierto, preocupación, ansiedad, nerviosismo en el ambiente. La megacorrupción amenaza con no dejar títere político o institución con cabeza, la corrupción intimida desde las sombras sin que se sepan nombres y responsables. No tiene bandera ni ideologías. Presuntas santas y santones podrían ser afectados y liquidados.
Tenemos una cifra de la Contraloría un perjuicio económico de 283 millones de soles, base para quienes quieran medirla en números pero el daño moral es inconmensurable, al punto que no sabemos si quienes hoy son investigadores y presuntos moralizadores podrán sostenerse en sus roles sin ser afectados. Hasta la presidencia de la republica podría serlo.
La agenda  nacional está postergada por los megatemores manifestados en el desconcierto que podría evolucionar hacia un todos contra todos que no dejaría a nadie en pie.
Odebrecht es el genio regional del mal, experto conocedor de la fragilidad ético política en nuestros países. El nuestro no ha sido la excepción. Quienes hoy piden que el fujimorismo sea incluido en las investigaciones aluden a los conocidos pagos en los noventa. En puridad de verdad todo tiempo cercano y toda corrupción manifiesta deberían ser investigados. Lo que viene descubriendo la justicia brasileña, norteamericana o suiza es una oportunidad para que la reserva moral nacional se haga presente. No sabemos cómo. Si la etapa del desconcierto se prolonga podría dar a los pillos el tiempo de ponerse a salvo.
Es el momento de los honestos, de los que no tienen nada que ocultar. Que en los partidos lesionados por la corrupción surjan quienes puedan rescatarlos. Que en las instituciones se activen los indignados. La lentitud, la falta de reflejos, las consideraciones excesivas muestran que en las filas de la anticorrupción no se da la celeridad de aquellos que tenían en la punta de la lengua la famosa pregunta: ¿cuánto hay?


EL DAÑO MORAL

En Político.pe el 14 de enero del 2017
El contralor general Edgar Alarcón reveló que entre los años 1988 y 2015 los contratos suscritos por el Estado peruano con Odebrecht generaron al Perú un perjuicio económico de 283 millones de soles. Estos son los números pero el daño moral es inconmensurable toda vez que entre los involucrados están desde presidentes hasta altos funcionarios gubernamentales.
Ello significa que no hay políticos nuevos ni distintos a los estigmatizados como tradicionales, todos están afectados, la política está lesionada y la democracia también. Para aquellos que no tienen nada que ver con la megacorrupción nadie es confiable. Todo el que haya desempeñado un cargo, alto o mediano está bajo sospecha. Ni nuevos ni viejos rostros de la política se salvan, la lápida se extiende.
La corrupción entre los políticos peruanos se da a todos los niveles, sin banderas ni ideologías que los preserven. De izquierda y de derecha, liberales y conservadores. Frente a esta siniestralidad no aparece una reserva moral actuante y reconocida lo cual hace mucho más grave el perjuicio, mayor que cualquier monto económico que pudiera mencionarse. No hay a la vista el antídoto que pueda ayudar a la nación a recuperarse.
¿Dónde están los personajes que podríamos reconocer como absolutamente preservados de la corrupción en los partidos políticos y en las instituciones? ¿Dónde los que deberían estar exigiendo a las instituciones que se presumen titulares de la investigación para que sea rápida, imparcial, sin privilegios ni consideraciones personales movidos por el dinero o los respetos reverenciales? Que salgan por favor.
Ante la dimensión del desastre moral no caben argucias ni distracciones. Tenemos la masiva reacción de la calle, positiva aunque amorfa y anónima, que sin asumir responsabilidad concreta representa la grita colectiva y la indignación del momento.
Pero necesitamos vigilancia social. La prensa representa un gran bastión cuestionador y analítico siempre que pueda mantenerse imparcial ante los múltiples intereses que irán apareciendo. Muy importante sería la creación de un sistema judicial especial anticorrupción como el que surgió el 2000 para investigar la corrupción fujimorista. Y que el Ministerio Público se ponga las pilas.
De otro lado corresponde a instituciones y partidos políticos activar sus reservas morales. Quienes se saben indemnes que actúen para evitar la destrucción total que se anuncia. Se requiere voluntad política en el gobierno y en la oposición y en todos aquellos que pueden contribuir con poco o mucho para denunciar a los culpables.
Toda reconstrucción moral comienza con una gran cárcel contra la impunidad en especial contra superpoderes como el de Odebrecht “que ponía y sacaba presidentes” con la complicidad de nacionales que no dudaron en vender a la patria como eficaces felipillos contemporáneos.

miércoles, 11 de enero de 2017



EL VENDAVAL ATERRIZA

En Politico,pe el 7 de enero del 2017

Las pistas para que aterrice el vendaval Odebrecht en nuestro país ya están trazadas. Hay varias fiscalías trabajando desde que el Departamento de Justicia norteamericano señaló que la mega empresa brasileña pagó sobornos por U$29 millones a funcionarios de tres gobiernos entre el 2005 y el 2014. Nadie se salva, menos aún los presidentes. El saqueo de cuello y corbata, globalizado y en boga por la desenfrenada búsqueda de la ganancia, tiene ahora tras de sí a magistrados de EEUU, Suiza y Perú.

La fiscalía peruana dio sus primeras señas y ya está colaborando con la fiscalía suiza que tiene identificadas por lo menos dos cuentas desde donde se tramita este dinero. No por gusto Odebrecht ya ha ofrecido comenzar a pagar al Perú por daños y perjuicios un monto mínimo de $30 millones. 

Pero la tortura se prolongará. Los nombres no serán dados a conocer tan rápidamente. Si bien Gustavo Gorriti formuló denuncia del escándalo
en abril pasado nuestro Ministerio Público recién empezó la investigación en noviembre sobre los sobornos pagados por las tres empresas off shores: Constructora Internacional del Sur, Smith & Nash Engineering Company y Klienfeld Services Ltd, junto a las filiales de la constructora, compañías de fachada peruanas, intermediarios locales, rutas bancarias y otra offshore Balmer Holding Assets Ltd.

La oportuna y valiente alerta de IDL no funcionó y medio año después, coincidiendo con la contundencia de los fiscales brasileros, los nuestros recién resucitaron. Ello da idea del peso de los nombres que podrían estar involucrados.

Si ese valioso tiempo perdido sirvió para que algunos de los mayores responsables escaparan, no lo sabremos tan pronto. La lista es secreta por tratarse de una mafia organizada, de un cártel de conducción brasileña de dimensiones continentales, que sistemáticamente ha robado al estado peruano durante  años. La justicia peruana, como la internacional, deberán desplegar sus mayores esfuerzos para sancionar a todos y cada uno de ellos.

Porque estamos ante un modus operandi conocido, aceptado y permitido como manera de hacer negocios. No se trata de un acto aislado, la propia empresa ha reconocido, en vías de colaboración eficaz en Brasil, que llegó a un altísimo nivel de sofisticación. Nuestra comentarista Paola Mendoza nos habla de una gerencia de coimas llamada División de operaciones estructuradas a la cual poca gente tenía acceso. A pocos extrañaría que fuera así.
 
Estados Unidos ha precisado que como cártel  manejaban dos sistemas informáticos paralelos uno para la contabilidad y el otro para los mensajes entre quienes aprobaban pagos y transferencias. Uno de los integrantes, y que por serlo es uno de los que más ha confesado en Brasil, es nuestro muy conocido Jorge Barata. En el Perú la persona más vinculada con los gobiernos de Alan García y de Alejandro Toledo.

Alan García no tuvo en la mayor parte de su gestión un embajador de carrera en el Brasil, tuvo un amigo personal con uso libre de valija diplomática, lo que seguramente será evaluado por la fiscalía como información a través de interrogatorios precisos.

Los fiscales suizos han ofrecido a los peruanos toda su colaboración en absoluto secreto. Hay una razón. Los que han obrado mal lo saben y harán todo por escapar de la justicia, decir los nombres solo adelantaría las fugas. Como sucedió con el antecedente más cercano. El proceso a Fujimori involucró más de mil personas de las cuales todavía varios no habidos y en la cárcel sólo una centena.

El país está atento con la lupa en el poco confiable Poder Judicial cuyo flamante presidente ofrece una división especializada anticorrupción. Y en el Ministerio Público que en su primera presentación ha dado muy poco.

Lo cierto es que estamos ante una gran oportunidad que viene de fuera para sanear moralmente al país. O la tomamos o aceptamos la impunidad y el deterioro moral como parte de nuestra realidad. No la deberíamos perder.




SÁLVESE QUIEN PUEDA

Correo del 7 de enero del 2017

El ambiente se llenó de temores y preocupaciones. Y no es para menos. Pocos conocen las listas negras y muchos temen estar incluidos. No habíamos visto este ambiente desde que Vladimiro Montesinos con sus videos tuvo el poder de exhibir precios para liquidar dignidades y prestigios. Muchos corrieron, otros tantos se salvaron y algunos, los menos, siguen en las cárceles. A él le debemos la terrible frase: “Acá con un cañonazo de 10,000 dólares te compras a cualquier magistrado.”

Hay quienes aparecen más preocupados por los contratos suscritos con Odebrecht que deberían ser cumplidos, llueva o truene, por las actuales autoridades. No es así, siempre el Estado podrá renegociar precios y servicios si surge un factor que desestabilice lo pactado.

No es la gran empresa coimera ni sus servicios lo que debería importar a nuestros nacionales. Lo esencial es la ética violentada por los sobornos y los nombres de los altos funcionarios de la clase política peruana que desfilarán por el indeseable corredor de los corruptos dejando al país y a la democracia inermes ante un vendaval de dimensión todavía desconocida.

Y el escándalo viene mal. La luna de miel y el apoyo a PPK en la población van quedando atrás. El desconcierto impide superar los estigmas que podrían surgir. Preservar la conexión directa con la gente será muy difícil con los miedos que descolocan y el ruido político que crece impidiendo defender prestigios necesarios para la legitimidad política. A lo que se agrega la conflictividad social que empieza a distribuirse en el país. La tecnocracia económica que nos gobierna no sabe qué hacer con la política y menos sabrá si parte de ella entra a la corriente del sálvese quien pueda. La alarma fue lanzada en abril 2016 por Gustavo Gorriti en IDL y seis meses después los mayores responsables podrían no estar. Tontos no son.


domingo, 1 de enero de 2017


EL VENDAVAL 
QUE SE VIENE


En Político.pe el 31 de diciembre del 2016


¿De qué dimensión es el escándalo que amenaza con llevarse de encuentro a políticos y altos funcionarios de los gobiernos de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala? Cuánta firmeza, decisión y transparencia se necesitará del gobierno de PPK para preservar su autoridad ética y política mientras golpean los vientos y el ruido político se incrementa hasta ser ensordecedor.

Los optimistas afirman que en nuestro país las crisis políticas o económicas no lo son tanto ni duran demasiado. Que somos un pueblo que siempre sale bien librado porque vivimos al borde del abismo y nuestra capacidad es la resiliencia. Ojalá fuera así y el escándalo Lava Jato lo convirtiéramos en la oportunidad nacional para luchar de verdad contra la corrupción que junto a la inseguridad ciudadana es el principal problema nacional. Al terminar el 2016 la corrupción se levanta como un inmenso fantasma destructor frente al cual resultan banales las comisiones y los informes. Todavía no tenemos un plan serio de acción que nos convenza de que existe voluntad política para combatirla.

Lava Jato se anuncia como un vendaval que podría barrer terrenos políticos desde la raíz, un accionar que podría demostrarnos que lo que no pudimos hacer nosotros sí puede lograrse con motivación externa. Que entendamos que nada es posible si la corrupción continúa corroyendo estructuras políticas y económicas. Si se quiere dinamizar la economía y que la gente no se impregne de pesimismo y desconcierto tenemos que afrontar la corrupción y la inseguridad.

PPK va a tener que hilar fino para enfrentar, sin sufrir daños personales, los cuestionamientos que ya circulan sobre su ejecutoria como titular del MEF cuando exoneró del SNIP a la Interoceánica Sur. Si es o no socio del financista chileno Gerardo Sepúlveda quien también trabajó para Odebrecht en el Perú el 2007 para obras por US$500 millones. Y cómo sustenta su afirmación de que todo lo que ha realizado la empresa brasileña no es corrupto.

El Perú necesita tener la seguridad de que su presidente Pedro Pablo Kuczynski no está involucrado. Ha hecho suficientes méritos para que creamos en su honestidad pero el vendaval viene muy fuerte y la transparencia es un imperativo si quiere mantenerse en su cargo.

Y ojalá que las denuncias no derriben la imagen de ex presidentes ni de altos funcionarios aún actuantes dentro del Estado. Fuera de adhesiones o cuestionamientos la democracia peruana necesita líderes honestos sin los cuales se vendría abajo la ilusión de la quinta elección nacional sin interrupciones. Estaríamos ante mucho más que una crisis de gobernabilidad. Nos quedaríamos sin clase política.


Ni catastrofismo ni ceguera. Podemos y debemos confiar en nuestras reservas políticas y democráticas pero no demasiado, lo suficiente para que el país, sin descuidar las alarmas, se fortalezca éticamente para no retroceder a tiempos de autoritarismo que nadie desea. 

¿DE LA ESPERANZA 
AL PESIMISMO?


En Correo el 31 de diciembre del 2016

Mañana comenzamos el 2017. Así como el espíritu navideño no estuvo a la cita tampoco el año nuevo renueva el ánimo de los preocupados por el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Su primer semestre merece una realista evaluación para evitar se repitan problemas que no se debieron precisamente a la oposición. Que tenga en cuenta su congénita debilidad política por la falta de partido de gobierno y de una bancada eficaz y cohesionada a lo que une un gabinete que no ha dado fuego, que no le ha servido para hacer política, para enfrentar con habilidad al fujimorismo avasallador. La más reciente patinada echó por tierra las ilusiones de un equilibrio entre poderes y de una voluntad concertadora.  

Con el nuevo año PPK tiene la oportunidad de cambiar de estilo y de personas, de renovar su equipo inicial pues con él no logró preservar ese gran capital de esperanza que generó su discurso patrio ante el Congreso. ¿dónde está la revolución social prometida? ¿Dónde el cumplimiento de sus famosos siete mandamientos?

Por lo pronto ahora le corresponde enfrentar el vendaval Lava Jato que amenaza cargar con el santo y la limosna. No sabemos cuánto afectará a los políticos pero estamos ante un periodo clave que pondrá a prueba todas sus habilidades como gobernante y hasta su propia estabilidad. Nada le viene fácil, no es pan comido como podrían pretender los desaprensivos. Se quedó sin espacio para bromas ni debilidades. Menos fiesta y más responsabilidad. Necesitamos un gobierno con los pantalones bien puestos y suficiente liderazgo. En el 2016 PPK llegó al poder. Que en el 2017 aprenda a gobernar poniendo pie firme a tierra ante los frondosos vientos y el ruido político de los sobornos de Odebrecht. Que no lo alcancen es el mayor pedido. Y que el 2017 podamos recuperar algo del optimismo perdido.




miércoles, 28 de diciembre de 2016


¿DIALOGO DE PAZ?
En político.pe el 24 de diciembre del 2016
La paz social se construye. En el camino se evitan las turbulencias excesivas. Por ejemplo la cuestión de confianza hubiera sido un grave error. Felizmente fue un bluff, para no dejar pasar la censura a Saavedra sin dejar de hacerse el machito. El gobernante no puede ser como el camorrero del barrio, pidiendo ojo por ojo, hasta que todos quedemos ciegos.
No se llegó a ese extremo y se ganó la secuela positiva del espacio para el diálogo político, sobre todo aquel que se dio entre la lideresa de la mayoría fujimorista avasallante y atropelladora en el Congreso y el Presidente débil, sin partido de gobierno ni bancada fuertes.
El diálogo político ha sido celebrado por todos. Pero la idea no puede ser que el fujimorismo gane en imagen y su lideresa sea vista como la estadista equilibrada como mejor alternativa para el 2021 a cambio de permitir a PPK un gobierno estable.  
Nada de obstruccionismo pero tampoco de construir falsas realidades. El liderazgo político y social debe ganarse con responsabilidad y madurez. Y esto vale para el gobierno y para la oposición. Ambos deben tener en cuenta ese antifujimorismo vigilante que ha sido clave para elegir gobierno en las últimas y penúltimas elecciones.
Habrá que poner por delante los intereses nacionales que de hecho están en la gobernabilidad, la estabilidad y la paz social. Ponerse de acuerdo para que el país gane. Necesitamos un mínimo entendimiento para evitar la confrontación permanente. Bien por reflotar el Acuerdo Nacional que sigue teniendo en sus políticas de Estado la base para las políticas públicas indispensables que dan como resultado natural mayor paz social y desarrollo humano.
El problema es que dichas políticas deberían ser vinculantes. Hasta ahora a pesar de los años, del 2002 en adelante, no lo han sido, han quedado en el discurso político que como sabemos puede ser olvidable. Si convocamos al Acuerdo Nacional solo para la foto será un gesto más para banalizarlo pero si las hacemos vinculantes, desde el Congreso, obligarían a los suscriptores -que son todos los partidos- para bregar por su aplicación y cumplimiento.
La estabilidad es indispensable para la inversión privada. La gobernabilidad sigue siendo un ideal que deriva del entendimiento. Celebremos si estamos en ese camino.
¡Feliz Navidad para todos!!

LA PAZ SE CONSTRUYE
En Correo el 24 de diciembre 2016
El gobierno de Pedro Pablo Kuczynski es débil desde su nacimiento. La gobernabilidad y la paz social son de interés nacional pero los resultados electorales determinaron la necesidad de construirlas paso a paso y día a día, sin dejarse vencer por la indolencia o el cansancio. Discrepancias políticas existen siempre pero hay aspectos desestabilizadores que pueden ser evitados o relativizados.
Esta noche es Nochebuena y mañana es Navidad dice el estribillo coreado por la humanidad entera. El 25 de diciembre es fecha cumbre de la armonía y la paz universal. Nuestro país no es una excepción, estamos en tregua política y como preludio de este ánimo positivo hemos tenido una ronda de diálogo político entre PPK y los partidos con presencia congresal.
Buen inicio del segundo semestre del gobierno de PPK. La confrontación entre Ejecutivo y Legislativo podría disminuir, los momentos de tensión podrían ser más manejables, las coincidencias podrían prevalecer sobre la mala voluntad o el afán de ganar réditos a costa del adversario. En resumen ambos poderes esenciales podrían convivir con menos violencia y más consenso para que la imagen de la democracia sea fortalecida. 
Pero para ello se requiere un Ejecutivo con responsabilidad y capacidad para prevenir políticamente situaciones de conflicto. Con habilidad y racionalidad distintas a las del camorrero de barrio. Que casos de corrupción como el de Carlos Moreno sean tratados con honestidad y prevenidos con astucia, filtrando elementos de lobbys y negociaciones presentes a simple vista.

Para gobernar hay que descartar emociones y corazón e imponer intereses superiores. No más amigos peligrosos, no más riesgos que no se descartan. También evitar caer en extremos o en provocación como el que hubiera sido plantear la cuestión de confianza. Y ojalá pudiera contar con un gabinete más político para el 2017. ¡Feliz Navidad para todos!

lunes, 19 de diciembre de 2016


DE LA CONFRONTACION 
AL EQUILIBRIO
En Correo el 17 12 16
El escenario estuvo planteado desde un principio como de desigualdad entre poderes. El Ejecutivo fue ganado por muy poca diferencia y dejó en el camino mucha sangre en el ojo de la perdedora. Les robaron la victoria cantada y quieren dirigir el país desde el Congreso que ganaron para jaquear al Ejecutivo que perdieron.
Nada queda por adivinar. A PPK solo les queda hacer política inteligente, sin extremos ni truculencias, sin violentismos ni excesos, apelar a las coincidencias sin alentar las diferencias. La cuestión de confianza hubiera sido planteada para defender un funcionario que debió renunciar y dejar en libertad al presidente para refrescar su gabinete antes de llegar a la batalla, inermes y desconectados de la realidad, para defender a un ministro que ya estaba fuera antes del día D.

Apostar al diálogo entre PPK y KF es una buena decisión. Mejor hubiera sido evitar la baja pero ya está hecho. El hubiera pertenece a los profetas del presente. PPK tiene que ubicarse en el escenario y sobre todo ser realista y alejarse de la provocación y de la guerrilla inconsistente. Silenciar a quienes le aconsejaron la confrontación al extremo del descalabro que acaba de sufrir. 
Tiene tres días para elegir nuevo ministro de educación y los ultras ya le están diciendo que coloque a Daniel Mora que sería más de lo mismo en una cartera que se torna crucial. Nadie está contra la reforma educativa y existen expertos en el tema como Idel Vexler y algunos otros. Además debería aprovechar para cambiar varios ministros que no han dado fuego en las grandes ligas. Que cierre su primer semestre con nuevos rostros que nos permitan recuperar la esperanza. ¿O será cierto que Dios ciega a quienes quieren perder?