sábado, 11 de julio de 2015


 

NO TOQUEN
A OLLANTA NI A NADINE

Publicado en Correo el 11 07 15
 
¿Qué pasaría si escuchando a Ollanta Humala los medios de comunicación hacen mutis por el foro y dejan de informar sobre la pareja y su gobierno? ¿Se tornaría automáticamente en muy estable? ¿El silencio mediático le prestaría sabiduría, ponderación, honestidad y experiencia política para este último trecho? ¿Nadine Heredia dejaría de perturbarlo y de meterse en las decisiones para las que nadie la eligió? ¿El país superaría inmediatamente la desaceleración económica y la crisis de confianza y credibilidad? ¿Desaparecería la imagen de aventurerismo político irrigado con los dineros foráneos de su amigo bolivariano? Etc.etc.

Desde los predios de la ficción con cero noticias sobre la pareja palaciega, dejarían de alimentar titulares y se enclaustrarían para mejor gobernar sin interferencias ni mediadores. Solo los medios gubernamentales les darían tribuna, seguirían sus indicaciones, sin denuncias, sin fiscalización, sin control ciudadano. Como en las quimeras dictatoriales ganaría la quietud de los sigilos, reservas y prudencias, de los arreglos informativos y de la opacidad. Y las audiencias asistirían tranquilas a esa sensatez convertida en automordaza mediática.

Fantasía imposible que demuestra que la exigencia de Ollanta Humala desde Madrid está fuera de la realidad. Que ataque a los medios por desestabilizar su gobierno cuando sus problemas no son ni invención ni mala voluntad. Que ha incurrido en tantos errores y se ha abierto tantos frentes que uno más, aún tan importante como el mediático, solo indica cuánto ha perdido de perspectiva. Si la prensa hubiera querido hace tiempo que su aprobación se hubiera pulverizado por sus errores que van desde el mal uso de la DINI hasta la manipulación de su bancada parlamentaria pasando por el afán de pelearse, su desconocimiento de pactos y alianzas y la sistemática usurpación del poder por la esposa cogobernante de facto.
 
Ollanta Humala es y seguirá siendo el protagonista de la política nacional, el eje natural de la información. Su esposa gana titulares por su impericia y manejos oscuros y él por sus malas decisiones y sus gestos temperamentales. Lo deseable es que el presidente culmine su mandato constitucional, para que entregue el poder al sucesor elegido, con la mayor estabilidad posible. Pero debe saber que lo hará con la prensa vigilante y fiscalizadora, honrando el derecho a la información, ante lo cual solo le queda el respeto a las libertades y la tolerancia democrática.

miércoles, 8 de julio de 2015


 
ALAN GARCIA:
SEGURIDAD E IGUALDAD.
Para Portal Punto de Encuentro. 09 07 15

La campaña electoral ya está en marcha aunque para la oficial habrá que esperar a las inscripciones de enero y a los calurosos idus de febrero. Los que saben afirman que no se puede dejar nada al azar cuando tenemos un país en plena crisis de credibilidad y confianza. Y cuando el presidente y su esposa no alcanzan a asegurarse políticamente después de julio del 2016 y se debaten entre las denuncias que se renuevan y las investigaciones que avanzan a trompicones. Todo puede suceder pues estamos ante un año final que se inicia con la pérdida del nacionalismo de su control congresal vía una nueva mesa directiva en manos de la oposición.

El elenco estable de la política nacional comienza a actuar y debe hacerlo con mucha prudencia y responsabilidad pensando en un acuerdo implícito por la estabilidad democrática sin la cual ninguna alternancia legítima será posible. Ollanta Humala debe terminar su mandato y entregar el poder como previsto dentro de un año a su sucesor, elegido en una contienda transparente y libre.

Esta transcurrirá con un presidente acosado que pierde poder a pasos agigantados, que ingresa al llamado periodo del “pato cojo” durante el cual mandará cada vez menos -y cogobernará con su inexperta cónyuge cada vez más- por lo cual las oportunidades para los errores políticos estarán a la vuelta de la esquina. La receta de la oposición sin dejar de serlo será ponderación y equilibrio.

En este contexto Alan García seguirá siendo el candidato más temible, a despecho de los porcentajes que hoy le asignan las encuestas. Desgastado como podría estar por las denuncias e investigaciones en su contra nadie duda, sin embargo, de su capacidad, de su oratoria y de su experiencia. Ese 10% de intención de voto que le están dando es mucho mayor que otros puntos de partida a los que se enfrentó con convicción y armas personales y partidarias para llegar al éxito.

En política se disputa la hegemonía del mensaje y de las ideas, se convence, se persuade, la lucha es palmo a palmo en la mente de la gente. No será fácil, la ciudadanía se muestra escarmentada y  temerosa, con desconfianza, hastiada de promesas, afligida por la corrupción y la deshonestidad, sumergida en realidades que los candidatos no abordan adecuadamente para recuperar la ilusión. El discurso político se ha devaluado y la crisis de fe flagela con razón o sin ella a quienes tienen el poder y hacen mal uso de él y a quienes quisieran tenerlo o volver a él como es el caso de AGP.

A García le favorece el oficio y la intuición de político de raza iniciado en su infancia y juventud, conoce el terreno y ha demostrado que sabe adelantarse a contendores y enemigos. Duro de roer, duro de eliminar, duro de vencer. Ni Montesinos con su inmenso poder pudo sacarlo de la cancha a la que retornó después del largo exilio posterior al cinco de abril con un discurso eficaz y hasta poético. La plaza San Martín del 2001 multitudinaria y entusiasta fue y seguirá siendo el símbolo de su retorno. Quince años después podrá enseñorearse en ella si se convierte en la nueva esperanza y enfrenta como debe ser los cuestionamientos morales que lo afectan y se rodea de gente confiable, que ofrezcan aval de honestidad y de lucha contra la corrupción. Difícil pero no imposible

Y sobre todo voluntad de cambio. No habrá victoria electoral sin cambio ético, social, político y económico posible. Con la ley “Pulpín” AGP demostró que puede sintonizar con los jóvenes mientras PPK y Keiko aparecieron desbordados y sin reflejos ante los ímpetus y energía de las calles. La política ha cambiado, las redes y la Internet facilitan conexiones y mensajes para difundir promesas ante una situación nacional que hace agua en temas sociales y de seguridad.

Por eso el lema elegido por Alan García para el 2016 es acertado: seguridad e igualdad. Lo primero no necesita explicación, la inseguridad y los temores nos asaltan literalmente. Pero la igualdad sí requiere precisión de contenidos y de modalidades, para sintonizar con la gente que se indigna, conectar con la que se reclama afectada por las discriminaciones y por esa ofensa permanente que son la pobreza y la corrupción.

Y en la lucha contra la desigualdad podría estar la clave de su éxito, si la desagrega para ubicarse pragmáticamente en el centro, de ser posible escorado a la izquierda democrática y social que el patriarca Armando Villanueva tuvo como estandarte hasta su muerte.

García sabe que en la derecha se agolpan todos sus adversarios ambicionando el abrazo de la CONFIEP. Entiende que su oferta de cambio responsable lo llevó a Palacio por segunda vez cuando tenía todo en contra. Cuenta con la experiencia que le permitirá la hegemonía, poner la agenda política y mediática electoral.

Aunque es difícil ubicarse en el centro como espacio intermedio entre la izquierda y la derecha desde que ambos polos casi se han mimetizado es necesario que ante los nuevos desafíos trate de diferenciarse. Nuestro pueblo es más pragmático que ideológico. Se fija en la ejecutoria y en la experiencia que contrasta con la ineficiencia. AGP tiene miles de obras en su buen segundo gobierno pero no serán suficientes. En tiempos en que la derecha de Estados Unidos nacionaliza bancos, en que la izquierda aprueba ayudas millonarias para salvarlos y que hasta un ex presidente francés como Sarkozy propone "refundar el capitalismo" es imposible ser simplemente conservador o progresista.

Dice bien George Lakoff que los electores toman su decisión basándose "en los valores, en la capacidad de transmitir, la autenticidad y la confianza". Frente a la razón priman las cuestiones simbólicas, morales y emocionales. Y en ello García sigue siendo, además de político temible, intelectual cultivado con mucha experiencia política y de gobierno lo que le permitirá tocar fibras con su lema seguridad e igualdad. Veremos el partido que logra.

 

sábado, 4 de julio de 2015


NO SE GOBIERNA
SOLO CON LA FUERZA
Portal Político.pe
 
Demasiado pocos sostienen al gobierno de Ollanta Humala. Ha perdido la confianza y la credibilidad, se ha deslegitimado cuando todavía le falta más de un año para entregar el poder. Y nadie sabe cuánto más podrá caer. Su desaprobación crece al tiempo que la ciudadanía le exige elecciones limpias y transparentes.

Y no es excusa comparar a Humala con los dos gobernantes anteriores. Toledo estuvo muy bajo pero fue cuando ya terminaba su mandato y la gestión opositora de Antero Flores Araoz en la presidencia del Congreso lo ayudó. Diez por ciento a la baja junto a la desaprobación y desprestigio de su mujer Nadine Heredia, cogobernante ilegal, ha dado lugar a una crisis de gobernabilidad que requiere de un diálogo de fin de fiesta con la oposición que se apresta a tomar el desgastador control del congreso vía una lista unitaria. Y ojalá sean eficaces en este periodo del pato cojo que encuentra a nuestra democracia a contramano, con instituciones frágiles y líderes cuestionados.

Ollanta Humala ya debería haber entendido que no se gobierna solo con la fuerza. Que requiere de ese apoyo que lamentablemente no tiene, el que podría reverdecer si deja de ser ese militar infranqueable y autoritario. La situación económica reclama a gritos cambios y apuntalamiento para recuperar a los inversionistas que desalentados podrían sentarse a esperar al nuevo gobierno sin apuntalar al pato cojo. No nos podemos dar ese lujo. La confianza es el desafío del gobierno y de la oposición. Atrincherarse sin conversar no es una opción. Menos aún continuar con los ataques. La inmadurez ya no tiene espacio y la ciudadanía la rechaza. Que Humala se ponga las pilas y cambie de actitud, que converse con la oposición para avanzar juntos en la difícil etapa que comienza. 

 

 

EL “PATO COJO”

Publicado en Correo el 3 de julio 2015
 
Casi es un hecho que la mesa directiva del Congreso estará a partir del 28 de julio en manos de la oposición. Y también que la exigua aprobación de Ollanta Humala habrá caído hasta orillar la deslegitimación casi absoluta. Entonces ingresaremos a un periodo en que será imposible la disolución del Parlamento y el gobernante habrá llegado en muy malas condiciones a la etapa del "pato cojo", expresión norteamericana que se refiere a los Presidentes que, como Obama, están en la última parte de su mandato y saben que no serán reelegidos. Un “pato cojo” es el que no puede seguir al grupo y cae víctima de los depredadores o alguien que no paga sus deudas. Un síndrome bien conocido signado por la pérdida del poder antes de su entrega formal. 

No parecería ser el caso del gobierno a estar por las iniciativas para las que han obtenido delegación de facultades en economía y en seguridad. La primera padece de franca desaceleración y necesita incentivos para la inversión. La segunda enfrenta una situación límite. Un testigo inadvertido pensaría que les quedan un par de años de gestión pero en sólo un año deberán entregar el poder y antes de ese tiempo tendremos el sucesor. Escenario de por sí espinoso con un militar infranqueable y autoritario que comparte ilegalmente con su esposa el gobierno y demasiados cuestionamientos por opacidad y corrupción. Que es poco amigo del diálogo pero sí de la confrontación que cae muy mal en tiempos de convulsiones propias de toda campaña. Le será muy duro seguir gobernando. Y aquí viene la responsabilidad de la oposición que asumirá el presente griego de conducir el Congreso. Un Parlamento desprestigiado deberá buscar el equilibrio y facilitar el diálogo, precisar la mejor agenda en armonía forzada para que la labor opositora signifique un beneficio y no un agregado al caos. Complicado pues en campaña, la figura del Presidente se disuelve en el tráfago de actividades de los aspirantes y resulta improbable que los políticos se abstraigan para conversar sobre proyectos de ley. Mientras el pato sigue cojeando el país continúa viviendo y espera la mayor responsabilidad política para preservar la estabilidad y el avance. Ardua tarea.

domingo, 28 de junio de 2015

UN GRAN JUEZ


 

HUGO SIVINA

Publicado en Correo el 27 de junio 2015

Hugo Sivina, es un gran juez que empezó desde abajo como practicante y meritorio y llegó a las mayores responsabilidades como presidente del Poder Judicial y del Poder Electoral. Fueron cincuenta años al final de los cuales -en la hermosa ceremonia de reconocimiento y despedida que le dedicó la Corte Suprema- confesó su frustración porque durante su largo paso por la justicia no logró que la sociedad confíe en sus jueces. Que sean el reflejo de los valores y de la moral, que la credibilidad los acompañe. Esto implica una crisis instalada que debe ser superada para hacer frente a la corrupción que nos flagela.

Más aún cuando la incoherencia está presente, Sivina Hurtado, en la plenitud de sus facultades como magistrado, ha sido cesado por alcanzar los setenta años, conforme a la Ley Orgánica del PJ. A pesar que la Carta Magna no señala límite de edad, entendiendo que el único debería ser la incapacidad física, moral o mental. Discutible si deseamos fortalecer las instituciones con nuestros mejores hombres y mujeres. Sucede también en la docencia universitaria donde el capital insustituible son los conocimientos adquiridos por labor intelectual continuada y por experiencia que no se improvisa. El juez y el maestro universitario -en plena capacidad y con reconocimiento ético y profesional- deberían continuar con sus servicios mientras puedan y quieran pues son en sí mismos una inversión en capital humano y responden a una urgencia social. Nuestros mejores maestros en San Marcos y en la universidad francesa fueron mayores de setenta años y nunca nos fallaron en sus lecciones de esperanza e ilustración. Las sociedades evolucionadas valoran la maestría y el buen juicio como fuerza transformadora, no la descartan frívolamente.

Hugo Sivina Hurtado demostró su entereza e integridad como rehén del MRTA en la embajada del Japón donde perdimos ese juez excepcional, gran amigo, que fue Carlos Giusti. No por azar y sí por sensibilidad social honró su presidencia del Poder Judicial recorriendo el país al encuentro de la gente cuando se propuso lograr el Acuerdo Nacional por la Justicia. Compartimos sus ilusiones en el Grupo Impulsor conformado por Raúl Ferrero, Diego García Sayán, Marcial Rubio y Oscar Schiappa. Con él recorrimos ciudades grandes y pequeñas, en audiencias escuchamos a lo más representativo de cada localidad, universidades, sindicatos y personalidades. ¿Cuál es la justicia que deseamos, cuáles las reformas que nos darán la confianza que nos falta? El Acuerdo por la Justicia, redactado el 2004, debe ser actualizado. La gente oída y atendida puede creer y alentar a sus mejores jueces. Así piensa Hugo Sivina, un magistrado culto, estudioso y consciente, incuestionable referente para las futuras generaciones. Honor al honor.    

DESCONFIANZA TOTAL


NADA LE GUSTA A USTED
Publicado en Político.pe el 27 de junio 2015

Nada le gusta a usted, todo le parece mal. Así cantamos y así pensamos. Todo nos preocupa cuando la crisis aparece multiforme. Cuando los políticos y las instituciones se ven afectados por la desconfianza. Acusamos incapacidad, mediocridad, corrupción y estafa política que afectan la democracia y la madurez para construir progreso, diálogo, solidaridad. Para fines de año Lima será sede de la Cumbre Mundial de Comunicación Política. Coincidirá con la plena campaña presidencial, ojalá más civilizada y menos caníbal en beneficio de las ideas y de mejores selecciones. Para mayor sensatez y menos emociones desatadas y manipulables. En palabras de Daniel Ivoskus, experto en comunicación política, requerimos más investigación y profesionalización, más trabajo en valores y en mecanismos para enfrentar las crisis sin esconderlas. Afirma que la clave es la concordancia entre lo que se dice y lo que se hace. Algo que reprochamos a quienes prometen sin seriedad ni coherencia. Una campaña no puede ser solo publicidad y marketing debe estar respaldada por voluntad de cumplir y hacer cumplir. No aceptemos promesas vanas, vigilemos al mandatario. No nos quedemos en el disgusto y la censura. No permitamos el aventurerismo político que como vemos resulta demasiado caro. Que podamos enfrentar la crisis de credibilidad y de representación con racionalidad y madurez para recuperar la indispensable confianza. ¿OK?

domingo, 21 de junio de 2015


 

DE DISFRACES
Y AVENTURAS

 
Publicado en Correo el 20 de junio del 2015
 
No estamos en carnavales pero los disfraces y las palabras virulentas proliferan. Nadine Heredia se victimiza con audacia por presunta persecución con afanes de liquidación política. Nadie mejor que ella para conocer hasta donde podría escalar el operativo penal que los afecta cuando pasamos de las sospechas a las investigaciones y de éstas a los resultados preliminares en temas que deberían ser abordados con transparencia y respuestas políticas más que legales.
 
Pero no lo entienden. Continúan creyendo en la suerte que los acompañó para llegar al poder, que comenzó con el financiamiento de la campaña electoral con dineros foráneos y prosiguió con el voluntarismo convertido en aventurerismo político. Pero el camino que cierra las distancias entre las aventuras y las desventuras podría haberse iniciado para quienes pasaron de la “gran transformación” a la “hoja de ruta” y de ésta al engaño político.
 
El "aventurerismo" es la puesta en marcha de proyectos y empresas sin el análisis previo ni la preparación ni el acopio de medios necesarios para realizarlos. La pareja ganó o recibió mucho dinero sin trabajar y su discurso por los pobres se despinta, ni son trabajadores ni se interesan en los trabajadores. Son o han sido aventureros con suerte. Pero toda aventura es arriesgada con eventos impredecibles, la incertidumbre ronda, no sabemos lo que puede venir en denuncias que podrían ser devastadoras.
 
El barco hace agua por el flanco mayor que es el de la deshonestidad. Los aventureros tienen siempre posibilidad de salir airosos pero es difícil cuando de la improvisación surge la soberbia o la impostación del poder. Asumieron el riesgo en su práctica de gobernar pero su tiempo y su suerte podría estar cambiando.
 
En el Congreso manda la oposición. Lograron la aprobación a las facultades delegadas pero sufrieron la demostración de fuerza que fue la exoneración de las gratificaciones. Quieren recuperar poder y conducción eficaz durante un periodo complicado que coincide con la del pato cojo con todos los bemoles de una campaña electoral en la cual el partido de gobierno participará por interés de protección propia a su controvertida presidenta.
 
La reingeniería liderada por Pedro Cateriano definirá el último tramo pero en el Congreso no tendrán el control. Se necesita estabilidad política, deberán abstenerse de provocaciones mientras la oposición asume la responsabilidad política de concertar, dialogar y hacer un imperativo control de daños.

 

CONTROL DE DAÑOS


Publicado en el Portal Político.pe el 20 de junio del 2015

La oposición asume la responsabilidad de la conducción política de un país en crisis sostenida. De país adolescente vamos hacia una madurez impuesta por las circunstancias. Se separó al congresista Yovera aunque el oficialismo lo retenía en su afán de evitar que se siguiera desgranando una bancada de triste desempeño, que no ha exhibido libertad, firmeza o contundencia de criterios, siempre manejada desde palacio como eco del Ejecutivo.
 
Lograron la delegación de facultades gracias a la consciencia opositora de la necesidad de estabilidad y del acelerado proceso de deslegitimación del presidente. No quisieron echar más gasolina al fuego aunque demostraron su fuerza con la exoneración de las gratificaciones. Asimilaron la mala conducción de Solórzano y dejaron en claro quién manda hoy en el Congreso.
 
Bien por el contrapeso y el equilibrio, bien por controlar los daños derivados de la impericia, la soberbia, la opacidad y la confrontación permanente. Cambia la correlación y el punto máximo de la nueva etapa será la elección de la mesa directiva del Legislativo en momentos de desprestigio político, cuando Ollanta Humala ha perdido el control del gobierno y la criminalidad urbana gana las calles. Felizmente los poderes fácticos prefieren la salida electoral, el castrense no parece interesado en sacar ni en apoyar a Ollanta Humala cuando carece de fuerza política.
 
El control de daños está en marcha para orden y tranquilidad del país en vísperas de campaña electoral. La crisis amaina cuando la oposición se torna constructiva y más importante que nunca.

 

 

 
RECUPERAR
LA CONFIANZA



Publicado en el Portal Punto de Encuentro 20 06 15 

Cambia la correlación de fuerzas. La oposición concedió la delegación de facultades para que un asentado Pedro Cateriano pueda conducir el barco durante el tramo final no sin antes hacer una exhibición de fuerzas al insistir en la exoneración a las gratificaciones con una sólida votación. El varapalo debe haberse sentido en Palacio donde el gobernante y su mujer se debaten en la maraña de denuncias e investigaciones sin mucho éxito a estar por la disminución de su aceptación en las encuestas lo que podría tener como límite el suelo con la consecuencia de la total deslegitimación.

El gobierno tiene en Cateriano una fortaleza democrática cuya ductilidad le ha permitido capear la crisis pero no solucionarla. La desconfianza permanece, las dudas y sospechas han escalado al punto que Nadine Heredia encabeza la lista de los mayormente corruptos dejando sin aliento ético a un gobierno que tuvo como bandera la honestidad que haría la diferencia.

Nada de esto y sí más de lo mismo en cuanto a opacidad y falta de voluntad para el esclarecimiento ante la acumulación de denuncias que han dejado en el camino la imagen gubernamental. Y lo peor es que parece ser solo el comienzo. Una inmensa incertidumbre interroga el futuro cercano de una pareja que apostó por el poder y ganó el primer premio sin estar preparada para tal responsabilidad. Y como se está viendo sin exhibir especiales capacidades para ello. En el tramo final de su aventura política las cosas se les complican, la oposición confirma su fuerza y su experiencia mientras desde el gobierno proliferan las respuestas impolíticas, improvisadas y oscuras aderezadas con disfraces e improperios. El carnaval político acentúa la desconfianza y la imagen de aventurerismo se extiende.

La oposición está ad portas de recuperar el control del Congreso mediante la conducción de su Mesa Directiva. Recuerda al exitoso presidente de unidad que fue Antero Flores Araoz cuando Alejandro Toledo se enfrentaba a la deslegitimación.

La responsabilidad de la oposición unida está en poner el hombro para el control de daños. Le corresponde conducir el barco en momentos de campaña electoral para que el gobierno culmine y entregue el mando como convenido. También le toca velar por la transparencia y la limpieza en el uso de los recursos del Estado cuando tenemos un partido de gobierno cuya cuestionada presidenta tiene el primer interés en participar y ganar las curules necesarias para su defensa y protección en el próximo gobierno. Para ese futuro ya está anunciado el desembalse de declaraciones de Martín Belaunde Lossio a quien deberá levantarse el régimen excesivo que padece y brindarle la protección indispensable para la búsqueda de la verdad.

Finalmente, no menos importante, la oposición deberá hacer todo lo necesario para recuperar la confianza en las instituciones y en la democracia. El desafío más difícil es recomponer la erosionada imagen de la clase política. Tiene la oportunidad de activar el flanco ético tan venido a menos en tiempos en que una cierta condescendencia de los llamados partidos tradicionales con la corrupción, puede abrir puertas a aventureros que llegan al poder a aprovecharlo y no a cumplir con lo prometido. Como estamos viendo.