viernes, 4 de octubre de 2013

¿RETORNO A LAS TURBULENCIAS?


 

AUTOGOL ANTIDIALOGO

Autogol en pleno diálogo político. Cumplida una primera etapa con una ronda de partidos y líderes nacionales, la segunda que ha convocado a los técnicos para aplicar el consenso y plasmarlo en políticas públicas, ha sido interferida por el mismo Presidente Humala. Sus declaraciones han motivado el rechazo de tres de las fuerzas políticas participantes, el Apra, Perú Posible y el fujimorismo. ¿Para qué convocan si no van a cuidar la concertación como mecanismo delicado que requiere de voluntad política al más alto nivel?.  

Es evidente que después del fallo del Poder Judicial a favor del debido proceso al exmandatario aprista, no había más que decir. El Congreso lo citará nuevamente y la investigación seguirá su curso en la Megacomisión. Por tanto cuán impolíticas e innecesarias las palabras de confrontación del presidente que desautoriza a su primer ministro que ha venido hilando fino y con toda precaución. En plena cancha con un partido en positivo un autogol de proporciones. Mala jugada y pifias.

Para abundar en el exceso el presidente pone distancias con el exmandatario Alejandro Toledo al asegurar que no hay ningún pacto para “blindar” al líder de Perú Posible que vive momentos dramáticos. La frase “Aquí nadie tiene corona” resulta ofensiva para el partido quasi-aliado y para el grupo de altos cuadros de la chakana que todavía permanecen en su gobierno y que deben estar considerando coherentemente su retiro.

Es dañino para la imagen nacional tener tres  exgobernantes en problemas, uno preso y dos investigados por presunta corrupción. Cómo no. Pero el diálogo con las fuerzas que ellos lideran es de la mayor importancia para el objetivo superior de la gobernabilidad. El presidente no debió perturbar los esfuerzos de su propio ejecutivo y volver a las turbulencias paralizantes.

Porque esta interferencia tampoco da buena imagen del país. Más aún los encuentros dialogantes debieron ser liderados por el mismo mandatario que con su presencia hubiera fortalecido el compromiso del régimen al igual que ahora con su exabrupto lo debilita o lo destruye imprudentemente. Ejecutivo contra Ejecutivo igual a caos y desgobierno.

A ello se agrega la irrelevancia a la que ha sido confinado el Acuerdo Nacional cuyas políticas de estado tan laboriosamente construidas siguen sin tener la calidad de vinculantes. Y cuya institucionalidad como logro de la democracia recuperada ostenta un simbolismo y una ejecutoria que no debería descuidarse. Por el contrario cabría esperar que un resultado del diálogo político fuera su revaloración y relanzamiento como instancia modélica del entendimiento y la racionalidad política.

En un estado de derecho se respetan los fueros para las investigaciones sin necesidad de altavoces. En  momentos en que la popularidad presidencial está de bajada una mayor reflexión debe preservar la estabilidad democrática, vía logros consensuados. Cuando las figuras políticas partidarias están melladas es cuando más se necesita de políticas públicas concertadas entre el Ejecutivo y el Legislativo. Porque se trata de recuperar la confianza y de apuntalar la legitimidad de los líderes políticos, única base de la democracia y del poder político ejercido constitucionalmente. No hay otra.


lunes, 23 de septiembre de 2013

EN DEFENSA DE LA IGUALDAD






SIN UNION CIVIL NO HAY INCLUSION

Tengo muchos amigos gais a los que quiero y admiro tanto como a los que son heterosexuales. No hago diferencia entre ellos porque me demuestran cada día que no la hay en cuanto a  capacidades intelectuales y cualidades humanas. Formamos parte de una misma sociedad y solo la gente que ve el mundo con lentes oscuros y a cuadritos puede manifestar homofobia y rechazo a la unión civil que se convertirá en ley de aprobarse el proyecto presentado por el congresista Carlos Bruce.

Se trata de extender los derechos y deberes que tiene todo ciudadano peruano a gais y lesbianas. En una sociedad abierta y dinámica que marcha hacia el progreso, con el aporte de todos, no hay lugar para la discriminación ni para que algunos apuesten sectariamente por la infelicidad de un sector de ella.

Es muy importante que los ciudadanos gais se sientan integrados y no excluidos de una sociedad a la cual pueden entregar su aporte individual, y en parejas, con gran sensibilidad y capacidad. Ni razón ni lógica asisten a la innoble campaña por discriminarlos, por separarlos para que carezcan de los mismos derechos que todos tenemos. Para penalizar el afecto que pueden tener por personas del mismo sexo e impedir que sean parejas con relaciones estables y monógamas. A alejarlos de ese hermoso derecho que la Declaración de la independencia de los Estados Unidos nos legó: el derecho a la búsqueda de la felicidad.

Si el gobierno de Ollanta Humala ha colocado como una de sus  banderas esenciales a la inclusión no se entendería que su bancada se opusiera a la unión civil de los homosexuales. El Estado está obligado a proteger a las personas sin distinción alguna,  a descartar las desigualdades y la discriminación como aquella que, sin pudores, exhibe el cardenal Juan Luis Cipriani, instalado en una lógica medieval que lo aleja del predicamento del mismo Papa Francisco que se ha mostrado tolerante, generoso y humano con este tema.

No le falta razón a Alan García quien, al pronunciarse a favor de la unión civil entre personas del mismo sexo, ha recordado a Cipriani que estamos en un estado laico y que todos tenemos derecho a la libertad sin tener porque escandalizarse por un pacto civil y legal. No es asunto de la iglesia sino de la sociedad que establece libremente sus normas de convivencia.

En España durante la presidencia del social demócrata José Luis Rodríguez Zapatero se aprobaron las leyes más progresistas de su historia referentes a derechos reproductivos y sexuales dando ejemplo internacional de mente abierta y modernizante que fue recogido en decenas de otros países. Así la unión civil, como estado civil similar al matrimonio, ya existe con validez legal, en Colombia, Ecuador, Brasil y Uruguay, Ciudad de México, Buenos Aires, entre otros.

Sería una vergüenza que en pleno siglo XXI en el Perú nos refugiemos en anacronismos medievales y criterios biológicos y éticos trasnochados y demos al mundo una muestra de homofobia y retraso. En un mundo donde felizmente millones de parejas del mismo sexo ya gozan de importantes derechos civiles, como toda pareja heterosexual. Que el Perú sea el siguiente pueblo que cuente con la unión civil, recordando el derecho a la felicidad de todos. Los ciudadanos nacen libres e iguales, no lo debemos olvidar.

 

 

jueves, 12 de septiembre de 2013

EL PODEROSO GRUPO EL COMERCIO


CONCENTRACIÓN MEDIÁTICA
Y DEBILIDAD POLITICA



Pronto serán tres semanas de la muy comentada compra por el grupo El Comercio del 54% de acciones del Grupo Epensa y lo único positivo es que se ha iniciado un debate, antes ausente, esencial para la democracia. La operación no puede ser más perjudicial para los intereses políticos de la sociedad pues vivimos momentos en que conocidos líderes políticos están en su momento más difícil y la desconfianza ciudadana en el poder político es muy alta. La concentración mediática es siempre indeseable pero lo es aún más en un país con un Estado nacional débil. Incrementar el poder mediático, dejarlo en poquísimas manos, en situación de dominio frente a partidos y líderes políticos con escaso apoyo, es distorsionar esencialmente la precaria democracia que tenemos.

¿Quién manda en el Perú?. No exageramos cuando decimos que puede ser el poder mediático, altamente concentrado en prensa escrita y digital, que logra encimar al poder político de quienes han sido elegidos por el voto popular. El grupo El Comercio, con más del 70% de la propiedad de medios escritos, que se refleja también en la Internet y repercute en la televisión abierta y de cable, podrá no solo establecer barreras publicitarias, como temen los propietarios menores de los medios, sino poner la agenda política, apoyar o sacar autoridades elegidas y designadas y competir con el gobierno en todos los terrenos.

Ya es lugar común decir que los medios de comunicación en nuestro continente ocupan el lugar de los partidos políticos que son débiles o inexistentes. Gustavo Mohme Seminario abrió fuegos al señalar que podría generarse una situación de abuso debido al dominio mediático de un solo grupo. Se quedó corto porque el poder incrementado del grupo El Comercio puede no quedar ahí.

El pluralismo de los medios es vital para una sociedad democrática. Países símbolo del liberalismo, como EEUU y el Reino Unido, actúan a través de sus gobiernos contra el inmenso poder acumulado del magnate mediático Rupert Murdoch, acostumbrado a poner y sacar gobernantes por la fuerza de sus tabloides y cadenas televisivas. Pluralismo, diversidad, pluralidad, son claves para el derecho a la información de la ciudadanía y también lo son cuando por estar ausentes dejan todo el poder a los dueños de los medios.

Concentrar la información en un solo grupo mediático destruye la multiplicidad de vías para que prevalezca la libertad de prensa. Los propietarios la defienden a viva voz pero cuando son ellos los que la amenazan vía la concentración, callan en siete idiomas.

No solo en el Perú, en todo el mundo importantes monopolios controlan el corazón del negocio, la publicidad, y generan la homogenización de contenidos cuando ya la dependencia de la publicidad acentúa la uniformidad de los mensajes. La concentración limita los debates, fomenta los valores de los sectores dominantes, amenaza el pluralismo intelectual como elemento vital de la democracia.

Gustavo Mohme Seminario dijo bien que habrá que “enfrentar el hecho de que un grupo mediático concentra más del 70% de la publicidad y la venta de ejemplares de la prensa” escrita del país. Si el interés del diario La República era balancear el mercado y generar una competencia menos asimétrica a la pre-existente apuntó mal porque ahora estamos peor. Pero el campanazo está dado. Que su sonido no se apague si queremos democracia real.

domingo, 25 de agosto de 2013


 

          QUE HUMALA PRESIDA EL DIALOGO

Ollanta Humala está conduciendo un gobierno con falencias de liderazgo y de confianza alarmantes. Ningún político, menos aún un gobernante, puede darse el lujo de perder legitimidad aceleradamente como lo estaría demostrando su pérdida de aprobación en pocos meses. Y el Ejecutivo no es el único poder bajo fuego, también el Legislativo y el Judicial van mal en las encuestas. Más aún, la crisis de credibilidad alcanza a los mediadores que son los partidos políticos cuyos líderes máximos están en difícil situación ante la justicia.

Y llueve sobre mojado cuando el presidente anuncia, primero en su discurso ante el Congreso y luego en Arequipa, que los tiempos buenos están por acabarse. Puede cundir el pánico y sabemos cuán importante es el factor sicológico para superar todo momento difícil. Por ello un buen reflejo ha sido el llamado al diálogo nacional, el mismo que debe significar terminar con el ánimo de confrontación que durante dos años ha ensombrecido el ambiente político.

El llamado al diálogo del Primer Ministro Juan Jiménez Mayor, es importante pero dada la dimensión de la crisis podría ser insuficiente si el acercamiento no es liderado por el mismo Presidente Ollanta Humala. Es él quien debe canalizar la pluralidad política para producir decisiones políticamente significativas y consensuadas lo que garantizaría eficacia pero también perseverancia en la actitud dialogante. Un gesto tan importante en un momento como el actual, no puede ser efímero.

Y es que las múltiples tensiones generadas tomarán tiempo en desaparecer o ser atenuadas en tanto nos encaminamos a un objetivo en el que todos los actores políticos, partidos y organizaciones, se sientan involucrados. Así se podrán lograr fórmulas inclusivas para gestionar las políticas del Estado de derecho democrático. El diálogo es un recurso de gran valía y no puede ser malgastado, requiere un mínimo de planeamiento y un máximo de voluntad política y de representatividad en las partes sentadas a la mesa para evitar la exclusión, la fragmentación y la violencia.

Es el momento de invertir en confianza y transparencia para que la legitimidad se incremente, se detenga la caída libre y se unan los esfuerzos en una sola dirección. La apertura consecuente deberá manifestarse en un gabinete de ancha base y en especial en una voluntad concertadora efectiva.

Para Norberto Bobbio el coloquio, la conversación y el intercambio racional son un ejercicio estimulante de las convicciones democráticas y una modalidad privilegiada de “hacer política”. En esta línea participamos el fin de semana pasado en el Primer Foro Cívico Patriótico en Arequipa, organizado por la Tercera División Militar que dirige el General Leonel Cabrera Pino, oficial preocupado por la gobernabilidad y la consolidación de las instituciones democráticas. Su convocatoria tuvo éxito al reunir a autoridades elegidas y designadas en el debate de una plataforma regional común. Felicitaciones. Vivimos vientos de cambio y de diálogo en la buena dirección, esperamos buenos resultados.

domingo, 11 de agosto de 2013

CRISIS DE CREDIBILIDAD


 
¿QUIÉN LE CREE AL GOBIERNO?

 
La huelga médica está en su cuarta semana y de las desavenencias se ha pasado al conflicto abierto. Para los médicos, y para las enfermeras que se les han sumado, es una cuestión de principios y de dignidad. La misma ministra de salud que hoy los enfrenta y pretende descalificarlos es quien les prometió un incremento de 1500 soles para que terminaran la huelga pasada. Hoy se atreven a decir, varios meses y amarguras después, que ese aumento prometido no es posible. Y de vincularlo con una reforma de salud que ojalá se concrete con la participación en su diseño y ejecución de los profesionales de la salud hoy malamente decepcionados por las promesas incumplidas.

¿De quién es la responsabilidad de esta situación en la que se acumulan desencantos y desencuentros?. Las calles han expresado indignación y la protesta no ha pasado, sigue siendo actual y las frustraciones se acumulan. La credibilidad del Estado, y de las más altas autoridades está siendo mellada, lo cual abona en la deslegitimación que afecta a los poderes del Estado y a los partidos políticos.

Nadie podría estar en desacuerdo con la reforma del Estado, con la de la Educación, o la de la Salud, pero el gobierno está manejando estos aspectos neurálgicos con la delicadeza de un elefante en una cristalería. Hoy tiene en las calles a médicos y enfermeras, ayer estuvieron los jóvenes y estudiantes universitarios, mañana estarán los empleados públicos y trabajadores, y sigue la ronda con los gobiernos regionales que reclamarán por los recortes del canon.
 
La administración pública junto con los servicios y la seguridad están en la agenda de las urgencias pero increíblemente las propuestas se formulan sin tener el favor de los principales involucrados. Ni las universidades, ni los empleados públicos ni los médicos y enfermeras se sienten parte del aliento reformista que parece animar al presidente y su entorno sin que logren conectarse con quienes serían sus actores y beneficiarios. Se requiere diálogo, seriedad, esfuerzo sistemático. No bastan las declaraciones y los discursos. Es indispensable la coherencia del gobierno para que cumpla lo que promete. Para que negocie con las centrales sindicales prontas a realizar un paro nacional. Para que explique y difunda lo positivo de las reformas planteadas a quienes deben ejecutarlas.
 
Se agrega al descrédito del Ejecutivo y del Congreso, el del Poder Judicial, a partir de las recientes grabaciones que se han difundido y que desacreditan a altos funcionarios vigentes y actuantes. Demasiados frentes, excesivo descontento acumulado, ausencia de autoridades legitimadas, partidos débiles y con escasa iniciativa. ¿A qué estamos jugando?. No podemos mantener el enfrentamiento y la tensión indefinidamente. La crisis de confianza en el gobierno, en los políticos y autoridades, nos afecta a todos. Excesivo enfrentamiento y deslegitimación lleva indiscutiblemente a la inestabilidad. Cuidado!

 

sábado, 27 de julio de 2013

SEGUNDO ANIVERSARIO DE OLLANTA HUMALA


CRISIS DE GOBIERNO

Los jóvenes indignados que salieron a las calles de Lima a protestar contra la manipulación y excesiva politización de la elección de las altas autoridades del Tribunal Constitucional,  del BCR y del Defensor del Pueblo parecen ser sólo la punta de un iceberg que muestra parcialmente el descontento de la población frente a un gobierno que está acumulando frentes de oposición y reclamos gremiales. Desde los profesores, estudiantes y rectores de las universidades públicas pasando por los empleados públicos y continuando con los maestros, médicos, enfermeras y técnicos. Todos piden que se modifiquen normas o que se cumpla con lo que el gobierno les prometió.

En menos de una semana, dos movilizaciones masivas en el centro de Lima, y una tercera anunciada, ponen al gobierno de Ollanta Humala en jaque al cumplir sólo dos años de su mandato. Las fiestas patrias coinciden con la indignación y el Congreso que será, como todos los años, el escenario de las celebraciones, está también bajo fuego, cuestionado por la llamada repartija y otras lindezas, aunque los congresistas no parecen darse cuenta de su fuerte impopularidad.  No escuchan a quienes queriendo  llevar agua a otros molinos, satanizando la democracia, los partidos y las instituciones han llegado a pedir el cierre del Congreso, lo que equivaldría a arrojar el agua con el bebe adentro.

La popularidad del presidente está de bajada, al igual que la de su consorte que luce más política que él lo cual empieza a generar fuertes resistencias en la población y en los poderes fácticos. Se requiere con urgencia que los reflejos democrático funcionen, en un momento en que no solo el gobierno tiene problemas, lamentablemente los partidos políticos, con sus altos líderes, los ex presidentes  García, Toledo y Fujimori, cuestionados, investigados o sentenciados por corrupción, respectivamente, están también jaqueados.

Llueve sobre mojado. El pacto político de cuatro partidos fue repudiado por la población en tanto no sirvió para elegir a los mejores sino a los más convenientes para los intereses de cada grupo. El cuoteo fue identificado como un mercadeo de la representatividad asignada a los congresistas. Hubiera sido menos evidente si hubieran tenido el tino de seleccionar personas calificadas sin conflictos de interés aun cuando tuvieran militancia partidaria. Otro elemento que exacerba la rabia es que pareciendo la protesta legítima la policía reprime torpemente, dispersa con violencia a gente cuyo reclamo es el mismo que formuló el Presidente exigiendo la rectificación que finalmente se produjo.

Una comedia de equivocaciones que puede tener un costo muy alto para el gobierno. Ojalá la nueva directiva del Parlamento logre bajar tensiones y el Presidente con su mensaje renueve esperanzas en un régimen que demasiado temprano exhibe debilidad. Así que ni oposición ni gobierno pueden tirar demasiado de la cuerda, guardar las formas y cuidar la democracia que tanto nos costó recuperar. Hay razones para preocuparse.

Un aparte. Mi profundo agradecimiento para Uri Ben Schmuel, Francisco Huanacune y Mauricio Mulder por la generosidad de sus palabras al presentar mi libro DIOSES, DIABLOS Y FIERAS, Periodistas en el S XXI, editado por el Fondo Editorial del Congreso, el martes 23 pasado en el Ilustre Colegio de Abogados de Lima. Gracias igualmente al Decano Raúl Chanamé y a Erasmo Reyna por la impecable organización del evento.  Y por supuesto a la masiva audiencia que nos acompañó. Felices Fiestas!!

 

lunes, 15 de julio de 2013

CONSENSO NO ES REPARTIJA


 

 
LA NEFASTA GRAN ELECCION

 
Está por consumarse una elección que desnaturalizará tres instituciones esenciales de la democracia peruana. Elección encargada constitucionalmente al Congreso de la República que no puede incurrir en desacierto sin abonar al mayor cuestionamiento a su capacidad de representación y fiscalización.

El Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y el Banco Central de Reserva son consideradas por la Constitución suficientemente importantes, para la vida democrática y política del país, que el nombramiento de sus miembros exige votación calificada de dos tercios del Parlamento. El objetivo es que los congresistas logren consenso, un acuerdo que priorice los intereses nacionales sobre los partidarios o particulares. Consenso no quiere decir repartija entre los partidos, sin selección de calidad profesional, sin la deseable trayectoria moral y profesional.

El constituyente ha buscado que lleguen los mejores y los más independientes a estos órganos esenciales para la democracia y el estado de derecho. Y en esta elección es evidente que sólo algunos acreditan méritos. El Congreso no puede convertir estas instituciones fundamentales en órganos políticos por elección arbitraria de miembros sin garantía. Si el requerimiento de consenso se desvirtúa y se convierte en repartija todos perdemos, el Parlamento que lo permite, las instituciones devaluadas con miembros carentes de legitimidad, la democracia desestabilizada por si misma perdiendo la confianza que la sostiene.

No está el horno para bollos. Los partidos pretenden atentar contra la institucionalidad en momentos en que nuestra democracia ya está debilitada por el espectáculo de expresidentes juzgados por conducta antiética. El TC, la Defensoría y el BCR existen con una misión constitucional de defensa de los intereses sociales y nacionales, no para ser botín de desvergonzados que desearían contar con altas autoridades que les sirvan en el momento oportuno en sus intereses de impunidad, corrupción o latrocinio.

Si esta elección, tan postergada, se lleva a cabo el Congreso desmerecerá aún más su imagen, dará justificación a quienes desean verlo disuelto, generará la indignación popular ante autoridades que emanan de la deslealtad de los congresistas a la nación. Que lo piensen bien antes de mercadear su representatividad y estafar a sus electores de buena fe. Que recuerden que la democracia también puede ser materia de sabotaje desde el interior de sus instituciones y eso podría estar sucediendo. Que se postergue la elección, que se den a conocer los criterios, y puntajes de la selección, que se respete la calidad profesional, jurídica y económica, pero sobre todo que se garantice la independencia de las nuevas autoridades respecto de los grupos políticos y económicos. La ciudadanía espera.

domingo, 16 de junio de 2013

LA UNIVERSIDAD QUE QUEREMOS


 

POR UNA UNIVERSIDAD DE CALIDAD
 

Una larga crisis debida a décadas de abandono y desinterés ha puesto a la Universidad en situación de atención urgente a comenzar por una nueva Ley Universitaria ya que la actual tiene más de 30 años con ligeras modificaciones. Pero no termina ahí.

No estamos frente al debate necesario sino ante un voluntarismo congresal que puede ser la madre de todos los errores. No hay ni ha habido debate para tratar una institución que es por excelencia, análisis y confrontación de opiniones. El Congreso acapara y monopoliza excluyendo la participación de la sociedad, en especial la de docentes y universitarios. Y no solo necesitamos la buena ley, que no tenemos, el sistema en su conjunto debe ser replanteado bajo nuevas fórmulas en plena sociedad de la información, lo que no podría lograrse desde el intervencionismo que liquide la autonomía universitaria tan difícilmente obtenida.

Hay que fiscalizar y lograr una educación de calidad, superando núcleos de mediocridad pero no será al costo de eliminar su universalidad e independencia. El Estado debe responder a un país que reclama educación pública con investigación e innovación para insertar a nuestros jóvenes en las exigencias de la globalización y la revolución tecnológica. Y para ello requerimos de una reforma profunda desde la autonomía y la libertad no desde su carencia o limitación.

Los congresistas con anteojeras se equivocan, entran al terreno como elefante en cristalería. Un órgano estatal suprauniversitario que coloque a todas las universidades en el mismo saco no es el mejor inicio. Muchas universidades privadas surgieron cuando el fujimorismo las autorizo buscando la rentabilidad económica sin preocuparse de la rentabilidad social. El mal está hecho y subsanarlo maquillando al muñeco no le dará vida distinta.

Felizmente, a pesar de la desidia estatal, tenemos universidades de primera, con tradición, en pos de su acreditación en el camino a la excelencia en los estudios superiores. Para motivar esta vía requerimos estímulos y no más burocracia, perfeccionar el organismo acreditador que hoy es el CONEAU para avanzar con seguridad.

Finalmente, no olvidar que la educación tiene su fundamento en la ética, en recuperar valores e integrarlos a nuestra vida. Una educación en valores es socialización y progreso, movilidad hacia el bienestar. La universidad es fiel reflejo de la sociedad, si ésta desprecia el conocimiento, la investigación no formará parte de ella pues no posee valor comercial inmediato. Y lo sabemos, la universidad sin investigación es una isla y no precisamente de excelencia. La educación significa el desarrollo integral de los individuos, más allá de la preparación profesional y las consideraciones materiales, algo que incluye necesariamente comprender la naturaleza de las cosas y el mundo que nos rodea. Lo que menos necesitamos es el caballazo o el esnobismo.

Además de cambiar actitudes, nuestros estudiantes son muy poco exigentes, no aprenden a pensar ni a tener criterios propios, creen que la educación universitaria es pasar exámenes con la reproducción memorística de los contenidos, poco interesan los seminarios o debates ni el conocimiento de otras lenguas y culturas, indispensable en esta era. Sin profesionales pensantes no daremos solución a nuestras carencias, la buena formación intelectual y profesional identifica a las sociedades avanzadas y competitivas. Una Universidad Pública de calidad es el mecanismo de equidad social para la inclusión, el que permitirá a los estudiantes de menores recursos iguales oportunidades para salir del subdesarrollo y de la pobreza. Incrementar el gasto público para las universidades es inversión y su reforma con autonomía indispensable para abrirse a la sociedad con nuevos títulos y programas de innovación. Esperemos.

 

sábado, 8 de junio de 2013

¿UN MEDIO PUBLICO PARA EL PERU? ¿PARA CUANDO?


 
TV PERU Y LA TELEVISIÓN PÚBLICA
 
El Instituto de Radio y Televisión del Perú, que gestiona TV Perú y Radio Nacional, está siendo objeto de cuestionamientos y desconfianza por su reequipamiento para un canal noticioso en cable. Se especula que se estaría preparando la infraestructura para la campaña de la llamada reelección conyugal. Se habla incluso del canal de Nadine. Sin embargo el proyecto viene de lejos, anteriores gobiernos dispusieron que el Canal 7, que siempre ha sido la niña pobre en equipamiento entre los medios de comunicación en el Perú, lograra un mejor acondicionamiento técnico desde que es el único que llega a los rincones más alejados del país adonde los privados no tienen interés comercial o social en llegar.

El problema no es la modernización del canal estatal, que beneficiaría a todos los peruanos en especial a los más alejados, sino el uso propagandístico que se pretenda. Los medios de comunicación estatales en el mundo o son gubernamentales o son públicos. Los primeros son manejados administrativamente por el gobierno de turno, con poca credibilidad y escaso rating en la medida que tienden a convertirse en propagandísticos voceros políticos de los gobiernos. Los medios públicos, por el contrario, son considerados el modelo de medios de comunicación del siglo XXI porque siendo de propiedad estatal son administrados por representantes de la sociedad organizada, sean éstos de partidos políticos, colegios profesionales o universidades, de manera que puedan construir una imagen de imparcialidad que rima con credibilidad y legitimidad. En este sentido el medio público por excelencia en el mundo es y seguirá siendo la BBC de Londres al que siguen otros medios europeos como la RTVE de España o Radio France Internacional. Todos dan lecciones de profesionalismo y calidad y siguen siendo faros luminosos de información, debate y conocimientos.

MEDIOS PÚBLICOS, MODELO PARA EL SIGLO XXI

En nuestro país la mayoría de medios son de propiedad privada con fines de lucro y una minoría de propiedad estatal con carácter gubernamental. No existen medios privados sin fines de lucro como podrían ser los comunitarios pero tampoco existen los de carácter público que representan el interés general de la sociedad. No existe tampoco un debate sobre un sistema de medios de comunicación pública que se revela de alto interés pues permitiría la difusión de contenidos sin afanes mercantiles o políticos, orientados a la reafirmación de la identidad y de la soberanía, a la cohesión social, a la dinámica económica, a la apertura informativa, a la transparencia política. Podría responder al interés social diferenciándolo del gubernamental y de los intereses políticos y económicos que suelen estar detrás de los medios de comunicación privados.

Y es que los medios no subordinados al mercado o al gobierno son necesarios por ausencia del interés comercial, porque no actúan en función de la venta de espacios publicitarios o del rating y menos con compromisos de patrocinadores. Sus productos no buscan compradores, informan ciudadanos, buscan interlocutores y receptores que completen un circuito de comunicación, no un circuito comercial. Su misión es hacer realidad el derecho a la información para el ejercicio de la ciudadanía y llegar a todo el territorio, especialmente aquel adonde el servicio informativo no es rentable y la publicidad es inexistente porque la población no tiene capacidad económica para consumir.

Es cierto que en países de Europa las nociones de Estado y de servicio público están fuertemente arraigadas en la población, se diferencia el Estado del Gobierno de turno y por ello han surgido emisoras o grupos de comunicación con prestigio y calidad internacional indiscutibles que buscan que la población crezca en cultura, educación e independencia de criterios, con producción plural de radio y televisión, con contenidos variados que no excluyan lo político, lo cultural, lo informativo, lo educativo ni el entretenimiento, con programas dirigidos a la multiplicidad de grupos sociales y étnicos, con una constante experimentación en las posibilidades expresivas, con la creación de nuevos géneros,etc. La clave está en que los medios públicos deben ser manejados con probada autonomía y con una regulación jurídica precisa para su administración, organización, financiamiento y orientación de servicio.

La figura de los medios públicos, según el modelo europeo, incluye la consideración de servicio social, la responsabilidad del Estado de garantizar el derecho a la información, la libertad de expresión, la convivencia en una sociedad laica y la consolidación democrática. La sociedad los necesita para acceder a ideas y visiones distintas a las que difunden las frecuencias comerciales, con imparcialidad sin discriminación ni racismo, abordando múltiples temáticas, con espacios para el disenso y la crítica fundamentada. En resumen un espacio donde se ubiquen las múltiples expresiones de lo cultural y lo social.

Los medios de Estado con carácter público no pueden ser instancias burocráticas, deben abordar los temas que atañen a la vida social, al arte y la cultura y  promover toda expresión social. Su existencia no es una graciosa concesión gubernamental, ni fruto de la permisividad generosa de los propietarios privados, es una condición de la democracia.

Y como ha quedado demostrado medios públicos y privados no tienen por qué ser antagónicos, conviven en el espacio mediático y se complementan, con objetivos diferenciados no excluyentes. Con imparcialidad el medio público debe mostrar la diversidad de enfoques sin tomar partido distinto al interés nacional. Esa imparcialidad se debe a la autonomía de la gestión de acuerdo al esquema elegido para garantizar el manejo plural, que no acepte presiones ni del gobierno ni de los grupos económicos.

La televisión pública más importante del mundo sigue siendo la BBC Inglesa, dirigida por un Consejo Ejecutivo, nombrado por doce personas en representación de la empresa. Formalmente, la junta es nombrada por la reina, pero en la práctica, lo hace el Primer Ministro. Son elegidos directores independientes, sin vínculos con organizaciones involucradas con el sector comercial de TV. El modelo de financiación garantiza su plena autonomía pues cada ciudadano paga una tasa anual de contribución al mantenimiento.

EL DEBATE

La globalización y su desarrollo de las tecnologías de la comunicación crea nuevas formas de desigualdad y exclusión social, política y económica en el contexto de fuerte liberalización que reduce el rol de los estados  nacionales y cuestiona su capacidad de gestión. También ha traído la tendencia a los grupos multimedia que reducen la pluralidad de la oferta comunicacional al tratarse de complejos  concentrados con dinamismo económico asociado a lo político.

Es cierto que algunos medios públicos especialmente la televisión, no han sido ajenos a escandalosas manipulaciones informativas como las de la guerra en Irak y que un problema congénito es su apropiación indebida por los gobiernos, estatales o locales, lo que se traduce en falta de objetividad, de imparcialidad y de respeto al pluralismo para no hablar de la banalidad de gran parte de la programación o de la información convertida en propaganda.

Pero en el camino de las soluciones los medios públicos tienen importante espacio ganado. Y para evitar los excesos cada país debe contar con legislación propia sobre los medios estatales con una definición clara de su misión y sus funciones, que garantice financiamiento estable y asegure independencia a través de una autoridad audiovisual competente y neutral.

Y si en el Perú ingresamos a la etapa de las reuniones plurales de líderes políticos, un consenso básico debería permitir garantizar medios independientes, competitivos, de calidad e imparciales, para concretar el derecho a la información del ciudadano, habida cuenta que el mercado no garantiza el servicio público que se supone prestan. Ello implica que los gobiernos se abstengan de todo control político, directo o indirecto, sobre su funcionamiento.

La financiación es el punto débil de los medios estatales que los hace proclives a subordinación y manipulación gubernamental. Por ello en otros países se garantiza la independencia económica a través de una autoridad audiovisual con representantes del Estado y de la sociedad, dotada de autonomía política y financiera y capacidad sancionadora, con integrantes de probada capacidad y competencia, nombrados por periodos distintos a los de los gobiernos y sometidos a un severo régimen de incompatibilidades en relación a los cargos políticos como a los intereses del sector audiovisual. Algunos son elegidos por consenso, no por cuota política, en el Parlamento. En España el Presidente de la RTVE es elegido en el Congreso con votación consensuada como aquí lo hacemos con el Defensor del Pueblo o los miembros del Tribunal Constitucional. Ese es su nivel y no otro.

Adicionalmente cada medio público debe tener su propio Código de Ética o sus Estatutos de Redacción que amparen la cláusula de conciencia, el derecho de sus profesionales a negarse a elaborar o suscribir información contraria a sus principios éticos.

La autoridad de los medios audiovisuales no puede ser sancionadora y menos represora, debe ser garante de los derechos del público a fin de que se separe la opinión de la información, que se entregue la información completa, imparcial y oportuna, que se respete el pluralismo y se garantice el honor, intimidad y propia imagen, que se preserven los menores y la familia.

Esta es la lógica democrática de la que no deberíamos estar lejos. Hoy medios públicos significan no censurar o controlar contenidos sino todo lo contrario, asegurar los derechos fundamentales de la persona, entre ellos de comunicar y recibir información. Evitar que los productos mediáticos respondan sólo a la lógica del marketing o del rating o al interés político del gobierno.

Europa cuenta con más autoridades audiovisuales en el mundo, lo que no es casualidad. Responde a la necesidad de separar los órganos reguladores de la comunicación de los operadores regulados, de procurar la objetividad en beneficio del receptor. Ello exige que ningún Gobierno disponga en exclusiva del poder regulador sobre el sector.

EN AMERICA LATINA

El interés por los medios públicos se renueva y participan el Banco Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo con proyectos de medios públicos en la región, fortalecimiento o reforma en Paraguay, El Salvador, República Dominicana, Brasil, Argentina o Uruguay. Se buscan las mejores prácticas en los medios, al rescate del mejor periodismo que hará mejores sociedades.

Así en junio de 2011 en Montevideo especialistas en comunicación nos reunimos para preguntarnos ¿Qué sistema de medios y qué modelos de comunicación requieren los países de América Latina? ¿De qué modo pueden los medios y las políticas públicas contribuir a la consolidación y el perfeccionamiento  de las democracias en la región? ¿Cómo aprovechar la experiencia de otras regiones en sistemas mixtos de comunicación? ¿Cómo utilizar la televisión digital y las herramientas de Internet y las redes sociales para la generación y puesta a disposición de contenidos ampliamente representativos de todos los sectores de la sociedad?

Tres meses después en Asunción, en octubre 2011 se animó la discusión con “Medios Públicos y Sociedad: la experiencia global y el camino latinoamericano” para analizar el profesionalismo y la independencia de gestión de los medios públicos, la diversidad de voces en el espacio mediático, la libertad de prensa y el pluralismo o la rendición de cuentas de las Administraciones públicas.

Las discrepancias existen pero si hay consenso en los objetivos, habría que buscar los mejores procedimientos. Los aportes y experiencias están ahí para deslindar sobre ventajas e inconvenientes de unos y otros modelos, desafíos a responder por gobiernos que deseen un sistema de medios equilibrado, socialmente útil y benecioso para su ciudadanía. En el Perú podemos hacer de la desconfianza confianza y colocar el tema en el debate. Nuestra democracia merece un medio público de calidad. Con base en nuestra experiencia hemos entregado una iniciativa para una empresa multimedia del Estado, de gestión publica, que podría lograrse por fusión del IRTP y Editora Perú con el fin de unir prensa escrita, radio, televisión e internet y generar sinergias que hagan realidad el derecho a la información para todos. Esperemos.