martes, 21 de agosto de 2012


UNA DÉCADA DEL ACUERDO NACIONAL

El Acuerdo Nacional celebró sus diez años con la presencia del presidente Ollanta Humala y la de los ex presidentes, Alan García y Alejandro Toledo, en el entendido cabal que la consolidación económica y social requiere del aporte de todos los conductores y líderes políticos y sociales para consolidar un nuevo orden que demanda cumplimiento de reglas y fortalecimiento de instituciones.

Estos primeros diez años del Acuerdo Nacional encuentran al Perú en pleno despegue económico y social aunque la conflictividad social se exaspere como lógica consecuencia del crecimiento desigual. Es más que evidente que este desafío debe atenderse con voluntad política de justicia social y que el diálogo y la concertación siguen siendo herramientas esenciales.

El Acuerdo Nacional es importante por esto y por que representa la voluntad política de atender el cambio social y económico pendiente de forma consensuada a fin que el crecimiento vaya a la par del desarrollo, asumiendo la lucha contra la pobreza y contra la corrupción. Grandes palabras que muchos prefieren ignorar optando por la vía fácil de evadirse de la realidad.  

La presente década culminará con los doscientos años de la República contados desde nuestra independencia, tiempo suficiente para que dejemos de ser el país adolescente que describió Luis Alberto Sánchez y para asumir que enfrentamos un futuro que no se construirá solo.

Importante recordar que hace más de diez años, el 26 de noviembre de 1999, las fuerzas democráticas, por entonces enfrentadas a la autocracia fujimorista, reunidas en el Hotel Bolívar, firmamos el Acuerdo de Gobernabilidad para consagrar una sola visión democrática y patriota. Ese Acuerdo, para el cual desempeñamos la Secretaría Técnica, fue impulsado por un social demócrata visionario que lideraba la oposición y el diario La Republica, don Gustavo Mohme Llona, desaparecido antes del retorno de la democracia. El Acuerdo Nacional suscrito en el gobierno de Alejandro Toledo es el hijo reconocido de ese Acuerdo de Gobernabilidad por lo cual esta reunión debió rendirse a sus orígenes con un homenaje justo y oportuno.

No se dio, pero más allá de esta omisión hay que reconocer que el Acuerdo Nacional ha aportado al país un valioso marco de políticas de Estado que lamentablemente no son vinculantes pues no han sido aprobadas por el Congreso. Políticas derivadas de la armonización de criterios de representantes de partidos y organizaciones sociales que supieron colocar los intereses nacionales por encima de los partidarios y de grupo.

El Acuerdo Nacional es usado por los grandes líderes políticos que le prestan atención o recurren a él en contadas oportunidades sin comprometerse demasiado en aplicar y cumplir las políticas de estado. Esto nos retrotrae al punto cero de una concertación que vale en la medida de sus resultados tangibles. La unión ciudadana sobre objetivos nacionales tiene su propia dinámica, vigencia y exigencia si, y sólo si, es fuerte por su legitimidad.

En este orden de ideas hay que atender el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional 2010-2021, elaborado por el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, CEPLAN, que contiene las políticas de Estado del AN que contribuirán al crecimiento y desarrollo del país. Uno de los objetivos es que hacia el 2021 el ingreso per cápita ascienda a siete mil 900 dólares anuales, otro es duplicar nuestro Producto Bruto Interno a 261 mil millones de dólares y reducir la pobreza de 36.2% a 13%.

Pensar al país, ubicando políticas y metas cuantificables, califica el comportamiento racional de un país en el camino a su desarrollo. Larga vida y protagonismo al Acuerdo Nacional.

ECUADOR CONCEDE ASILO A JULIAN ASSANGE


WIKILEAKS O EL DESAFÍO AL PODER DEL SECRETO

"La publicación mejora la transparencia, y esa transparencia crea una mejor sociedad para el mundo. Una mejor vigilancia permite reducir la corrupción y hacer más fuertes a todas las instituciones de la sociedad, incluidos los Gobiernos, corporaciones y todo tipo de organizaciones. Unos medios periodísticos vibrantes, sanos e inquisitivos juegan un papel vital en alcanzar esos objetivos. Somos parte de esos media"

Carta de presentación de Wikileaks.

Suecia pidió al Reino Unido –donde reside Assange– la extradición para juzgarlo y él solicitó asilo a Ecuador en cuya Embajada en Londres se encuentra desde el pasado 20 de junio. Ecuador le concedió oficialmente asilo este 16 de agosto con una Resolución que no dejó cabo suelto sobre esta institución ícono de la solidaridad política.

Contra Assange existe sólo una denuncia pero la fiscalía sueca lo reclama para interrogarlo para lo cual emitió en diciembre de 2010 una orden de detención que determinó su arresto en el Reino Unido. La fiscalía sueca decidirá si abre proceso contra él.

El Tribunal Supremo británico confirmó el pasado 30 de mayo su extradición a Suecia pero el fundador de Wikileaks infringió el arresto domiciliario que le obligaba a permanecer en una casa entre las 10 de la noche y las ocho de la mañana y se refugió en la embajada de Ecuador en Londres donde permanece.

Sus abogados liderados por Baltazar Garzón tratan de evitar que Suecia lo extradite a Estados Unidos donde podría ser juzgado y enfrentarse a la pena de muerte por haber filtrado documentos clasificados. Washington tiene  acuerdo de extradición con Suecia que no contempla juicios bajo la ley de espionaje de EE UU u otra legislación para proteger la seguridad nacional.

Para el Reino Unido la decisión de Ecuador de conceder el asilo no cambia nada pues considera una obligación legal extraditar a Assange a Suecia. No hay forma de que abandone la embajada sin ser detenido por la policía que monta guardia permanente. Más aún, el Gobierno británico podría revocar el estatus diplomático de una embajada lo que daría vía libre a la policía para acceder al interior del edificio y detener a Assange, según ha anunciado el Foreign Office. El asunto se complica y pone en tela de juicio la globalización de la justicia, el derecho internacional y la diplomacia.
WIKILEAKS YA ESTÁ EN LA HISTORIA

Cuando el periodismo de investigación era poco menos que la cenicienta de los grandes medios escritos y televisivos por ser caro, conflictivo y poco rentable, un nuevo periodismo de revelaciones surgió de la mano de la Internet. Julian Assange, el fundador de Wikileaks institucionalizó las filtraciones, convirtió las gotas de noticias en peligrosos ríos informativos que rompen estruendosamente con secretos y contenidos tutelados como videos, fotos y notas de prensa, especialmente los producidos por empresas y gobiernos.

Wikileaks afirma que los medios sólo repercuten lo que interesa a los poderes económicos y políticos y coloca su quehacer más allá de los marcos legales y oficiales. Apuesta, afirma Assange, por un destino más transparente del periodismo, más respetuoso del derecho a la información en el entorno mediático internacional para los próximos años.

Wikileaks, fundado en diciembre del 2006, recoge filtraciones de gente que tiene información relevante, de autoría ajena, y quiere publicarla sin entregarla abiertamente. La receptividad de Wikileaks es la mayor pesadilla de los grandes bancos, multinacionales y gobiernos. La clave es la rapidez con que pueden publicarse documentos secretos sin identificar al filtrador. Su tecnología permite a cualquiera subir videos, documentos o audios confidenciales sin dejar rastro.

Wikileaks tiene varios hitos en su haber. El más impactante el del 28 de noviembre del 2010, cuando entregó la mayor cantidad de documentos secretos de la historia del Departamento de Estado. Ocasión en que concertó con cinco medios de prestigio y peso propio, la publicación de más de 250.000 documentos. Comunicaciones de la administración central, del Departamento de Estado, de Defensa, de sus representaciones diplomáticas, mensajes de las embajadas de EEUU. Todo puesto bajo los reflectores por The New York Times, The Guardian, Der Spiegel, Le Monde y El País. Publicado en simultáneo con gran escándalo periodístico significando un duro golpe al gobierno norteamericano en su imagen de gran potencia y sus métodos para mantener su poder.

Íntimidades de la política exterior norteamericana, órdenes de espionaje a altos funcionarios de la ONU, críticas a presidentes, diplomáticos usados para recabar información incluso en Naciones Unidas. Personalidades espiadas entre ellos el secretario general de la ONU y embajadores del Consejo de Seguridad al igual que políticos de Oriente Medio y América Latina.

Del primer ministro ruso, Vladimir Putin, descrito como político autoritario y machista. De las "fiestas salvajes" de Silvio Berlusconi y la desconfianza que despertaba en Washington. De Angela Merkel, que "evita los riesgos y es poco creativa", que prefiere "quedarse en la retaguardia hasta conocer el equilibrio de fuerzas".

Entrevistas del más alto nivel, espionaje y opiniones en conversaciones con embajadores norteamericanos o personal diplomático, movimientos entre Estados Unidos y sus aliados para enfrentar al terrorismo y el radicalismo islámico, detalles sobre el boicot de China a Google o los negocios de Putin y Berlusconi en petróleo. Las permanentes presiones sobre los gobiernos para favorecer los intereses comerciales o militares de Estados Unidos. Todo conocido con repentina transparencia amenazando a la superpotencia, poniendo en riesgo su política de acercamiento a Rusia o el apoyo a ciertos Gobiernos árabes. Definitivamente hay un antes y un después del Cablegate, en el periodismo y en la diplomacia mundial como lo señaló el mismo Julian Assange.

El Pentágono y el FBI siguen investigando la filtración del soldado Bradley Manning, en Bagdad quien admitió en un chat que como analista militar tenía acceso a dos redes clasificadas de las cuales se descargaron informes de las dos guerras y "un cuarto de millón de documentos" del Departamento de Estado.

Cómo un soldado de 22 años, a quien Assange califica de héroe, pudo tener acceso a los miles de documentos del Departamento de Estado desde su modesto puesto de Bagdad. Manning maltratado hasta la ignominia, aislado en una celda en Quantico, Virginia, donde no puede responder preguntas, podría enfrentar 52 años de prisión o la pena de muerte aplicada en el afán de escarmentar a quienes se atreven a filtrar información.

Desde el  11 de septiembre los servicios de inteligencia adoptaron un nuevo modelo de comunicación para los responsables de la seguridad. El Ejército usó la Internet con el sistema SIPRNET, acrónimo de Secret Internet Protocol Router Network. Los documentos filtrados llevan la etiqueta SIPDIS, de Secret Internet Protocol Distribution.

Más de 180 embajadas norteamericanas utilizan este sistema protegido que se abre sólo cuando el usuario está ante la pantalla y cambia de clave cada cinco meses. Pero  demasiada gente tiene acceso, según el Congreso tres millones acceden a material presuntamente secreto. Miles de empleados del Departamento de Estado, funcionarios de la CIA, del FBI, de la DEA, de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas. En especial de 16 agencias de espionaje. Todo un ejército de inteligencia.

El desembalse ha sido considerado como un tesoro informativo sobre la historia y la vida de los países, relatos nunca antes al alcance del periodismo con secretos y verdades oficiales, con decisiones y conflictos mundiales. Obama había ofrecido que en algún momento los desclasificaría pero Wikileaks se adelantó a la historia.

El conjunto refleja un verdadero manual que El País calificó de enjundioso y  complejo. “Que permite comprobar el poder que ejerce o intenta ejercer la gran superpotencia. Observar cómo despliega sus tentáculos a través de sus terminales, las embajadas, en cada rincón del planeta. Confirmar que cada país tiene su soplón autóctono, su político complaciente, su juez, empresario o banquero dispuesto a aceptar una agenda ajena.”

LOS PAPELES DE AFGANISTAN Y DE IRAK

Los 91.000 leaks sobre Afganistan fueron, en julio del 2010, la mayor colección de mensajes militares internos jamás publicada sobre una guerra. Probaba la pésima situación y las numerosas bajas civiles, la efectividad y el equipamiento de los talibanes y el doble juego de los servicios secretos paquistaníes.

Vinieron luego los papeles de Irak en Octubre 2010 que revelaron aspectos indignantes de la guerra del lado norteamericano. A una niña la mataron mientras jugaba en la calle. A un detenido esposado lo ejecutaron a tiros. A dos sospechosos rendidos les dispararon desde un helicóptero como "objetivo legítimo". Un informe acucioso del día a día en la guerra de Irak registrado por soldados norteamericanos relataba los abusos propios y de las tropas iraquíes leales.

Estados Unidos pidió sin éxito a los medios no reproducir los documentos. Wikileaks los hizo llegar a tiempo para dar a la filtración el máximo impacto político. Y así fue. Los periódicos a los que entregó la información aportaron la garantía y credibilidad de la comprobación.

UNA GRAN COALICIÓN INFORMATIVA

Los medios dieron un salto gigantesco. A partir del 28 de noviembre del 2010 cinco diarios de referencia dieron cuenta de su alcance global y en coalición dejaron atrás la competencia por la primicia. El material que había entregado Wikileaks, 250.000 cables, exigía edición periodística responsable para no poner en peligro vidas humanas. La información llegó en texto plano, en ficheros en hileras separadas por comas, parecían archivos de Excel y los informáticos los convirtieron en primicias.

Javier Moreno, director de El País ha contado la excepcionalidad de la situación. "Un material como este constituye un momento mágico para cualquier director de periódico. ¿Cuántas historias sabemos y no podemos contar porque no tenemos material documental para apoyarlas?".

La megafiltración jaqueó al poder político en su aspecto más frágil, la desprotección de la información, la de los secretos que no deberían serlo. Los cinco medios se dividieron la tarea nada fácil de seleccionar miles de telegramas por continentes. "Hemos desarrollado el mayor respeto mutuo", dijo Alan Rusbridger. "Todos aprendemos trabajando con fantásticos periodistas de otros países".

Assange es una gran pesadilla para la inteligencia militar de EEUU. No se considera un activista sino un editor vocero de una publicación. Crítica los abusos de cierto periodismo “que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su ausencia de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales”.

Pocos dudarían que su vida corre peligro con enemigos tan poderosos como el Ejército de EEUU y la CIA. Pero también tiene muchos amigos en las organizaciones que prestan soporte a su misión. Baltazar Garzón, el abogado de los grandes procesos en derechos humanos es ahora su mentor.

El australiano está expuesto a que lo condenen por espionaje: Tiene razones para temer. Un miembro de Wikileaks fue emboscado en una playa de estacionamiento de Luxemburgo en el 2008. Dos abogados defensores de los derechos humanos que trabajaron con Wikileaks en Kenia fueron asesinados en marzo de 2009. Assange vive entre ataques legales, mediáticos, demandas y querellas. Es acosado y debe protegerse, lo vigilan e interfieren sus comunicaciones por teléfono o mail. Está signado por los secretos y las fugas. Leaks significa también fuga de información.

El fundador de Wikileaks tiene adeptos y detractores. Para unos es el héroe del periodismo que desafía la lógica de un mundo cínico y opaco. Para otros, un idealista naif que cree que todo se puede contar, cuando hay cosas que el sentido común indica que es mejor no publicar.

Sin duda Wikileaks ha revolucionado el periodismo. En la era del hiperconsumo de la información rompe moldes con la bandera de la transparencia informativa. Su ideario es la divulgación de noticias de alto impacto gracias a tecnología de punta y a  olvidados principios de la ética periodística.  

Wikileaks es un francotirador supranacional que trabaja en una plataforma universal. La ira del Pentágono es evidente. Acabar con Wikileaks y con sus potenciales informantes. Pero terminar con el mensajero irreverente no eliminará la modalidad. Assange y su grupo han abierto una trocha contra el secreto, y por ella circularán los nuevos Assanges.

Los republicanos piden su cabeza. El presentador de la Fox Bill O'Relly su ejecución, el republicano Pete King lo trata de terrorista. Joe Lieberman, ex candidato demócrata a la vicepresidencia, fuerza la expulsión de Wikileaks de los servidores por Amazon. Se suman otros congresistas para acallarlo, exigen que se prohíban las visitas a Wikileaks.org desde direcciones norteamericanas. Que se elimine esa dirección de la web. La libertad en acción.

El fundador de Wikileaks se entregó a la policía británica ante la orden de captura dictada por Suecia. El juez de Westminster le negó la libertad bajo fianza. La detención fue por violación y abusos sexuales. Assange no es un funcionario estadounidense y tampoco es el autor de la filtración solo su divulgador.

Ha terminado una forma de ejercer la diplomacia mundial y las relaciones internacionales. La confidencialidad y el secreto no pueden asegurarse, va desapareciendo la posibilidad de hacer de mentira verdad. Si nada puede ser mantenido en secreto, si todos podemos ser filtradores amparados en el anonimato, si todos los medios pueden ser difusores amparados en el derecho a la información, el panorama cambió. Internet impactó nuestras comunicaciones interpersonales tanto como el escenario político y económico global.

Wikileaks y su mentor Julian Assange ya están dentro de la historia. Lideran el desafío de los pequeños a los grandes al estilo de David contra Goliat.




viernes, 3 de agosto de 2012

VIENE LA INVESTIDURA


 EL DISCURSO DEL PREMIER

El discurso de Ollanta Humala ante el Congreso cumplió protocolarmente con el requerimiento constitucional pero dejó insatisfechos a tirios y troyanos. El derecho al agua fue celebrado como casi el único aspecto fundamental dentro de una lista de buenas intenciones y de promesas asistencialistas, solidarias, de buen sentido a concretarse por el Estado en beneficio de los sectores desfavorecidos de la sociedad.

Pero eso no es la Gran Transformación que esperaba su electorado y el país. A este gobierno le está faltando grandes definiciones, objetivos y metas, orientaciones políticas concretas. Desde el Ejecutivo y desde el Legislativo se requiere autoridad para gobernar, que el pueblo vea quién toma las decisiones, quién gobierna, cómo y para qué. La impresión del piloto automático, del desgobierno o del pragmatismo sin norte es lesiva a la confianza en la democracia.

Desde la rimbombancia de la Gran Transformación a la modestia de la Hoja de Ruta y a la lista de promesas del mensaje patrio hay una distancia a ser recorrida con más ejercicio de la política que convence y entusiasma y menos con el dejar hacer.

Le corresponde al flamante Primer Ministro Juan Jiménez Mayor llenar vacíos y comprometerse con determinados objetivos en su discurso de investidura ante el Congreso. Ha puesto la mejor pica en Flandes al asumirse como el gabinete del diálogo frente al de la imposición de Oscar Valdés. Y ha acertado al modificar la forma como el Estado deberá hacer frente a los conflictos, el aspecto coyunturalmente más difícil. El énfasis en el diálogo y la participación es fundamental pero deberá buscar e institucionalizar espacios de acercamiento con los gobiernos locales y regionales, espacios permanentes, más allá del gran paraguas que es la descentralización como proceso inacabado y lleno de problemas.

Ollanta no es el único gobernante elegido con un programa de izquierda que se ve obligado a girar hacia la derecha. Lo han hecho casi todos los social demócratas en el continente con la única excepción de Hugo Chávez cuyas reservas petroleras le dan autonomía de vuelo. Casi todos se inician con concesiones al neoliberalismo y a los grupos económicos, como respuesta a las exigencias de la globalización, para luego asumir posiciones propias ubicándose en el centro o en el centro izquierda. Es posible que Ollanta Humala esté ingresando en este segundo año a ese proceso de reacomodo y por ello evitó en su discurso mayores definiciones, especialmente respecto del emblemático proyecto Conga. Y si está buscando el equilibrio para ir hacia un referente como el gobierno de Lula da Silva deberá contar con dos alas responsables, con una izquierda y una derecha razonables, que le den el apoyo en el momento adecuado.

La clave para todos es hacer política con  responsabilidad en democracia. Se trata siempre de fortalecer las instituciones para que los conflictos y demás exigencias se procesen dentro y no fuera del sistema. Que las dificultades que en este momento tiene Humala para gobernar sin violencia ni imposiciones no sean irresponsablemente exacerbadas con satanización o diatribas fáciles. El juego político que usa la violencia física o verbal debe ser rechazado para todos los sectores, incluido aquel cuya protesta es legítima. No debemos empujar a un gobernante que puede todavía ubicarse en el centro político a los brazos de la ambiciosa derecha cavernaria o a los del fujimorismo que ya lo está tentando con sus cantos de sirena.  

viernes, 22 de junio de 2012

EMERGENCIA EN LAS EMERGENCIAS



SOLDADOS DE BLANCO


Corren días de protestas y de incertidumbre. A casi un año de gobierno nacionalista el país espera definiciones en un ambiente en que proliferan conflictos socio-ambientales que deberían ser asumidos a partir de un diálogo fructífero. A ellos se agrega el peculiar batallón de soldados de blanco desfilando por la ciudad, los médicos de los hospitales de la seguridad social, Essalud, y del Ministerio de Salud, MINSA, por primera vez unidos, para exigir mayor atención a sus remuneraciones pero también al presupuesto de la salud pública, uno de los más bajos del continente, el mismo que Ollanta Humala ofreció incrementar en uno por ciento como señal de una mayor preocupación por los servicios públicos, condición que identifica a gobiernos verdaderamente progresistas y de centro izquierda.

Las demandas médicas han originado dos días de movilización. No piden nada exagerado ni excesivo, nada que no se pueda lograr a través de un crédito suplementario. Desde el nombramiento de médicos en plazas vacantes desocupadas que deben ser llenadas para atender la dramática situación de las emergencias y el avance de enfermedades como la tuberculosis cuyos programas de prevención no han funcionado. Vemos con horror cómo se multiplican casos de médicos y enfermeras contagiados de un tipo de tuberculosis con gérmenes multiresistentes que pueden llevarlos a la muerte.

Los médicos trabajan diariamente con vidas humanas, no con negocios, inmuebles o transacciones, profesiones que parecen mejor apreciadas económicamente. Los médicos dedican más de una década a su formación y perciben remuneraciones irrisorias, algunos CAS con poco más de 800 soles mensuales. Ello se suma a las condiciones de pobreza en equipamiento y medicinas para atender seres humanos que generalmente vienen de los sectores más pobres del país en especial en los centros llamados de referencia como los hospitales Loayza y Dos de Mayo.

Que un Estado maltrate a quienes cuidan la salud de la gente es la muestra extrema del desencuentro con su sociedad que asiste a esta situación alimentando descontento, protestas y rebeldías que deslegitiman a las autoridades elegidas. Los médicos tienen demandas hoy más que nunca atendibles en un país cuyos gobernantes pretenden que marchamos hacia el progreso. Su protesta es legal, legítima y fundamentada aunque no faltan quienes la satanizan como radical y extrema. Así debería serlo cuando se ponen en riesgo vidas humanas.
Lamentablemente un paro de atención médica tiene costos en pacientes pobres que dejan de ser atendidos sin embargo todo el país debería apoyar a los soldados de blanco, que gritan por mayores recursos para un sector clave en la defensa de la dignidad y de la vida como es la salud. Todo gobierno que se pretende progresista se caracteriza por la atención a los menos favorecidos y por la redistribución de la riqueza a través de los servicios públicos, indudablemente los más importantes son Salud y Educación.

Los problemas del sector salud son históricos pero que persistan y se mantengan intocados indica indiferencia e inercia social políticamente suicidas. Que el presidente Humala tome conciencia de ello, que asuma e conflicto médico con liderazgo y persuasión, que la racionalidad se imponga antes que las demandas de los médicos se exacerben y se decidan por la paralización nacional indefinida anunciada para julio, la cual sería absolutamente dramática para el país, especialmente para aquellos que votaron por Ollanta y creyeron en sus promesas.


viernes, 8 de junio de 2012

URGE CAMBIAR LA ETAPA



DE PRESIDENTES Y EXTREMISTAS
La rebelión y la insurgencia reconocida en la Constitución de 1979, por la cual juramentó el Presidente, y en la actual de 1993, están presentes en esta coyuntura contaminada con la represión y la violencia. Conga es el eje de todas las discrepancias que no solo se dan en Cajamarca, todo el país está en vilo y angustiado por los resultados de los conflictos sociales.

El diálogo de Gregorio Santos con la multitud reunida en la Plaza de Cajamarca, en términos impersonales, ha originado la gran grita mediática que el gobierno y el fiscal de la Nación no han dudado en asumir con singular rapidez y desproporción dando a Santos el mayor protagonismo político que seguramente nunca soñó.

El presidente norteño es el extremista que lidera multitudes con afanes antimineros y hace recordar, cómo no, al Ollanta Humala de 1998, insurgente, liderando a sus soldados que recorrieron perseguidos los altos territorios de Moquegua. No es el mismo caso pero similitudes existen. Felizmente para Ollanta él no tuvo al frente en ese momento a un premier como Oscar Valdés pues de seguro no sería hoy Presidente.

Ni el mejor abogado gobiernista podrá probar que en su famoso diálogo con la multitud Gregorio Santos se refirió a Ollanta Humala como el presidente que “incumple su palabra” y “no honra sus compromisos”. Usó una generalidad aplicable a casi todos los mandatarios en el continente aunque no todos lo tomarían en serio.

El calificativo de extremista es aplicado a todo reclamante a favor del medio ambiente y contra los abusos de la minería pero también a quienes impulsan la respuesta armada y abusiva para reprimir toda protesta. El desconcierto juega en pared con la indignación y la exacerba con torpezas como el encarcelamiento del alcalde de Espinar o el enjuiciamiento posible al presidente regional Santos. La imagen de un gobierno represivo que no admite razones mientras genera muertos está en las antípodas del diálogo ofrecido y esperado que como sabemos es un proceso lleno de encuentros y desencuentros, evitando incidentes que lo hagan imposible como está lamentablemente sucediendo.

Locumba liderada por Ollanta fue una rebelión contra una transición pactada sin garantías para la democracia. El presidente conectó su levantamiento con el hartazgo moral y recorrió un camino legítimo hacia el poder que hoy ostenta al que llegó con el voto antifujimorista.  Por ello resulta difícil admitir que hoy asuma posiciones que lo deslegitiman, apoyado y estimulado por los medios de una derecha que lo alienta a disparar contra quienes fueron sus votantes y aliados. La obsecuencia se paga con deslegitimación. Estamos en una vía demasiado peligrosa en la que derecha y el fujimorismo baten palmas mientras su otrora antagonista es celebrado como uno de los suyos.
Y si falta memoria estamos ante un Ollanta que también pidió la vacancia de Alan García por los dramáticos sucesos de Bagua y no por eso fue perseguido y denunciado.

Urge recuperar la perspectiva, retornar a los principios, no dejarse llevar por la violencia suicida contra un pueblo que votó por un insurgente rebelde. Que se recupere el acercamiento y el diálogo, que se descarte la mano dura, que los muertos no los cargue un presidente de raigambre y voto popular. Cambiar al premier violentista es imperativo para cambiar la etapa.



viernes, 25 de mayo de 2012

LA PRENSA Y EL PODER



TEMORES, INTERFERENCIAS Y CORRUPCION
  
RudyPalma, periodista del diario Perú 21, está encarcelado y está siendo tratado con gran severidad judicial por “hackear” correos electrónicos de altas autoridades desde hace 8 años. El director de dicho diario Fritz Dubois ha sido excluido de responsabilidad aunque su medio incurre en difamación, lindante con el amarillismo, publica informaciones personales sin contrastar y realiza campañas de liquidación de personajes, ahora lo sabemos, con información derivada de “hackeos” y chuponeos pero también de malas voluntades y afanespersecutorios.

¿Es  este el periodismo con calidad ética, clave para luchar contra la corrupción?. Evidentemente no. Necesitamos de uno cuya palabra sea respetada. Nadie duda de la defensa de la libertad de expresión para destapar casos de corrupción y fiscalizar el poder pero la palabra clave que acompaña a la de libertad es independencia, de los poderes económicos y políticos, para lograr una prensa con credibilidad que rechace toda práctica delictiva. Y delitos son tanto interferir o chuponear comunicaciones como difamar y exagerar informaciones para presionar, perseguir o desautorizar a enemigos políticos u obtener privilegios económicos.

Todavía se discute la llamada ley mordaza que penalizaría la publicación de todo material originado en la  interceptación.El gobierno está tratando de encontrar el punto de equilibrio que proteja el interés público como el privado. Ni los medios pueden erigirse en jueces ni un marco legal asfixiante puede interferir con su labor denunciante. Pero las pruebas deben surgir dentro del respeto a la ley y no fuera de ella, incluso cuando hay auténticas razones de  interés público. En todo caso no es el periodista de base el que puede decidir sobre la dimensión del interés en juego. Para eso está el director responsable que no puede limitarse a dar lineamientos generales o indicar que se contrasten las informaciones. Es él quien en última instancia debe separar la paja del  trigo para que el periodismo de su medio no sea delictivo ni difamatorio y sí uno de calidad ética con credibilidad.

Cuando se producen denuncias como las de estos días, de los viceministros Patricia Majluf y Enrique Juscamaita, connotado y antiguo militante del PartidoNacionalista, y en lugar de escucharlos se les expectora del poder, algo muy grave está sucediendo en las altas esferas de un gobierno que enarboló la honestidad como diferencia. Y casi todos los medios han callado estas denuncias cuando más se necesitaba de su repercusión. ¿Dónde quedó ese periodismo fiscalizador con autoridad moral que la gente espera?.

Y sobre el tema hay lecciones internacionales a la vista. La prensa no es intocable cuando se familiariza con el delito. El respetado diario inglés TheGuardian, puso en evidencia las malas prácticas de los medios del imperio de Rupert Murdoch, que hizo y hace de la prensa amedrentadora una inmensa fuente de poder en el Reino Unido y en los Estados Unidos. Murdoch y su cúpula están bajo fuego de los políticos que antes callaron por temor, porque nadie quería enfrentarse a un poder mediático inescrupuloso como el de News of the World, ahora cerrado,o al amarillo The Sun que se mantiene bajo fuertes críticas.

La prensa que usa la presión, el chantaje o el soborno derivado de interceptaciones de comunicaciones privadas, como método de investigación, debería tener los días contados si queremos que la libertad de prensa sea un valor socialmente compartido y defendido para luchar contra el abuso de poder y contra toda corrupción.

viernes, 11 de mayo de 2012

ENFOQUE ETICO DE LA CRISIS MUNDIAL



LA CRISIS DEL 2008:
                                     LA DIMENSIÓN ÉTICA

MARIA DEL PILAR TELLO

La crisis financiera iniciada el 2007 sigue siendo una amenaza. Se está produciendo lo que se temía, una crisis en W, que nos traerá mayores alteraciones en el acceso a la financiación y en la confianza de la gente. La sostenibilidad del sistema financiero mundial sigue en riesgo y la recesión puede profundizar la caída de la producción, del consumo, de la inversión y del empleo.

¿Habrían sido todo distinto si los directivos hubiese actuado con responsabilidad ética?, Este aspecto es poco mencionado cuando se habla de las causas de la crisis. Se dice que fallaron las personas que estaban al frente de organizaciones tan variadas como bancos, agencias de rating, organismos supervisores, bancos centrales, gobiernos y universidades. Que fueron planteamientos equivocados que trajeron conductas desacertadas que nos llevaron a una crisis profunda, grave y duradera. ¿Pero fueron errores técnicos y de dirección o también y fundamentalmente éticos?.

La pregunta es de respuesta compleja. Es muy fácil ser profetas del pasado. Se constata que hubo y sigue habiendo conductas moralmente incorrectas o dudosas relacionadas con algunas ideas fundamentales que llevaron a la pérdida de la confianza. La codicia parece estar en la base de dichos comportamientos, entendida no como simple búsqueda de beneficios o de lucro sino como exageración y hasta perversión del legítimo derecho a la ganancia que está en la base del sistema que permite la acumulación del capital.

Es verdad, pero la codicia no es un invento reciente, es un estimulo que ha movido siempre a la humanidad y por ello existen mecanismos de control para evitar que degenere en fraudes y corrupción sin hablar de excesos de especulación.

Pero el exceso o la perversión de la codicia tiene como marco la desregulación y la laxitud del control provocado por la creencia fundamentalista de que los mercados se regulan solos. Por ello en años recientes hemos asistido a cambios institucionales y regulatorios como la abolición en EEUU de la ley Glass-Steagall, que separaba la actuación de la banca comercial y de inversiones; incentivos a la concesión de hipotecas subprime, a cargo de empresas bajo patrocinio del Estado, como Fannie Mae y Freedie Mac; resistencia a la regulación de algunos derivados financieros, etc.[1]

Simultáneamente se crearon incentivos perversos como las altísimas remuneraciones de los directivos del sistema financiero, o la complicidad con deudores que compraban con intención de incumplir con los pagos, o la asunción de operaciones demasiado arriesgadas con la garantía explícita o implícita de los gobiernos, o los conflictos de intereses de las compañías de evaluación o agencias de rating, cuyos ingresos dependían de la valoración que daban a sus clientes, et. etc. Todos elementos que acentúan conductas poco o nada éticas.

Sin embargo preferimos levantar la noticia de los fraudes masivos como los cometidos por Bernard Madoff quien, dicho sea de paso es el único banquero tras las rejas a pesar del tiempo transcurrido y de no ser el único responsable. Incluso muchas de las acciones causantes de la crisis pueden haber sido legales lo cual no obsta para que sean muestras de conducta no ética, pues bien sabemos no todo lo legal es ético.

No lo es por ejemplo la ausencia de transparencia, la opacidad en las operaciones, la ocultación de información a los clientes, a los reguladores e incluso a los accionistas, que se producen al amparo de vacíos legales o simplemente porque la atención de reguladores, directivos y analistas se concentra en honores, gloria, riqueza, fama y todo lo que viene acompañando a la excelencia profesional relegando la buena disposición a descubrir ficciones, mentiras o distorsiones que van contra los propios deseos o implican autocríticas extremas o reorientación de valores.

Hay todo un listado por hacer de virtudes conculcadas que incluye la incapacidad de refrenar el deseo de éxito, de riqueza o de reconocimiento social, cuando son obstáculos para el correcto desempeño profesional. Y también la cobardía, la complicidad y la falta de fortaleza pues es difícil pensar que los directivos no se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo pero no quisieron tomar las decisiones difíciles que pusieran en peligro carreras y remuneraciones. En lugar de responsabilidad hubo soberbia, prepotencia y arrogancia en financieros, economistas, reguladores y gobernantes. Creían que todo lo sabían lo que los llevó a pensar que estaban por encima de los valores y las normas morales.

Nadie puede negar que hubo ocultación de información, asimetría le dicen, publicidad engañosa, multiplicación de operaciones innecesarias, altísimas comisiones, recomendaciones manipuladas y reparto de los costos y beneficios en la sociedad sin considerar el riesgo moral. Las instituciones financieras se aprovecharon de la responsabilidad limitada y de la excesiva confianza que les otorgamos basados en calificaciones de agencias que se equivocaron y siguen orondas poniendo notas a Estados y a empresas.

Se dice que la prudencia es la virtud principal del banquero y, del hombre de negocios pero pocos se acuerdan de ella cuando los crecimientos nacionales son altos, hay abundancia de liquidez, bajos tipos de interés y oportunidades extraordinarias de beneficios. Agencias de rating, oficinas gubernamentales reguladores, familias, empresas y entidades financieras dejan de percibir los riesgos con evidente imprudencia y optan por la complacencia que termina cuando comienza el pánico.

Y aquí aparece la noción de riesgo sistémico, es decir, el riesgo de falla del sistema, del que ninguna de las partes implicadas puede cubrirse por sí sola. Función que incluye a los reguladores y va más allá de ellos, que implica considerar los efectos de las acciones de cada uno de los agentes sobre los demás.[2] La crisis ha puesto de manifiesto que no basta prever y cubrir sólo los riesgos personales o individuales, que el peligro se da para todo el sistema y propicia que la crisis se convierta en sistémica afectando la estabilidad de todas las instituciones de la economía real.

Para los economistas una explicación ética de la crisis puede no ser relevante, entienden la crisis como fenómeno económico. Es cierto que la ética y la buena voluntad pueden no ser nociones técnicamente adecuadas pero esto es verdad a medias, los sucesos tienen dimensiones económicas, políticas, sociológicas y nadie puede negar que la confianza y la credibilidad tienen mucho que ver con el ámbito de la ética.

Las interpretaciones económicas de la crisis omiten las consecuencias de las decisiones como si estuvieran por encima del bien o del mal, No es así, la ética añade a la economía una concepción más rica de las motivaciones humanas, explicaciones distintas que pueden incluso ser más completas, que permiten perfilar mejor las consecuencias y las responsabilidades para identificar los problemas, entender mejor la naturaleza de los errores y las soluciones. Porque no se trata de una ética en abstracto, sino de una ética incorporada en los objetivos, estructuras y culturas de las organizaciones y decisiones de directivos y empleados. Una empresa ética será una empresa bien gestionada.

Una crisis financiera se evita por las conductas adecuadas de todos los agentes y por la calidad y eficiencia de los mecanismos de regulación, supervisión, información y control para contrarrestar incentivos perversos como la manipulación de las regulaciones y para evitar que los efectos indirectos de algunas grandes instituciones y mercados tengan un efecto desestabilizador mayor.

Hablamos de un clima distinto en el mundo de las finanzas en el que cada uno tenga alguna responsabilidad hacia el bien común y un rol en la creación y el mantenimiento de la confianza, cuya pérdida es una de las más importantes consecuencias de la crisis actual. La Ética no es una moda, pertenece a la vida de los seres humanos de forma indeclinable, nadie está más allá del bien y del mal.

Es verdad que no debe regularse todo, porque el exceso de regulación podría ser asfixiante y ahogar la creatividad y la flexibilidad necesarias en el mundo económico. Ello hace necesaria la autorregulación pero ésta sigue siendo insuficiente. Bien sabemos que la ética de la empresa no es la del desinterés pero si puede ser una ética del interés de todos los afectados por su actividad. Para, sobre todo, impedir que paguen los más débiles, los que se quedan sin trabajo, sin casa y sin empresa porque no pudieron cancelar la hipoteca, los inmigrantes que regresaron a sus países. Todo un mundo de dolor que pudo evitarse.



[1][1] Ver Joseph Stiglitz en su libro sobre la codicia y el capital. « Le Triomphe de la cupidité », LLL. 2010
[2] Para profundizar la noción de riesgo sistémico véase Alexis González-Tello LA REFORMA FINANCIERA ANTE LA CRISIS. En prensa,

QUE HACER CON LA CRISIS



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MARIA DEL PILAR TELLO

El gobierno se debate en gruesos dilemas en tanto sostiene a un gabinete que le ha ocasionado múltiples problemas que todavía no se sienten en la popularidad del mandatario. La guerra en el VRAE no es contra un puñado de narcoterroristas, es contra el narcotráfico que es un poder mundial instalado que no dejará fácilmente que le arrebaten territorios de producción privilegiada de su materia prima. Y en esta dimensión debe ser pensada la confrontación en la cual las frágiles fuerzas combinadas llevan las de perder frente a un gran poder económico y militar que ha puesto todo un gran país como México en el disparadero de la violencia generalizada.

No estamos como México o Colombia pero el Perú ya está ocupado en amplias zonas por el poder narco y para erradicarlo se necesitarán operaciones de verdad impecables. Más soldados y policías mártires abundarán en la pérdida del sentido de la realidad frente a esta guerra no convencional dentro de la cual la renuncia de dos ministros podría ser sólo una anécdota. El gobierno requiere asesoría política y militar de altísimo nivel, de experiencia internacional, para afrontar este problema inmenso más por el narcotráfico que por el terrorismo a su servicio. Que los ministros jaqueados hayan optado con buen sentido por la renuncia podría ser sólo el preámbulo de algo peor si no se asume el problema en su dimensión real.

Otro tema es la unidad de la bancada de gobierno en el parlamento. La cohesión de los 47 congresistas surgidos de la primera vuelta es un deber. Si Ollanta la pierde tendrá mayor fragilidad ante el embate de una derecha que quisiera empujarlo a decisiones equivocadas y controlar el gobierno. El soporte del toledismo sigue siendo esencial y toca al mandatario reformular un gabinete que le está dando más dolores de cabeza que el de Lerner al que sin embargo aplicó un tratamiento rápido sin anestesia.

Junto a los malos resultados de estos últimos tiempos está la necesidad de Humala de volver a las fuentes. Falta demasiado tiempo de gobierno para darse el lujo de la desorientación. La población apostó por el cambio, los medios derechistas aplauden el abandono de la hoja de ruta mientras Lerner y sus ciudadanos por el cambio rompen palitos para mirar al 2016. Da la impresión que estamos perdiendo de vista algo esencial. En el VRAE reformular la estrategia atendiendo la dimensión global del poder del enemigo. En lo político recuperar el centro sin concesiones a los extremos.

Y en este objetivo la izquierda debería reconsiderar posiciones y colocarse en el apoyo crítico si no quieren empujar por walk over al gobernante hacia la derecha. Se trata de proporcionarle una cantera de personajes que le permitan sostener el pragmático equilibrio centrista de la Hoja de Ruta. Que Humala al reordenar su gabinete vuelva al punto de partida para apostar por cuadros que junto al manejo de gestión pública tengan alcance e influencia en organizaciones populares, movimientos regionales y universidades.

La izquierda que permanece en el gobierno, Roncagliolo, Campodonico, Trivelli, lo está haciendo bien. Buen manejo macroeconómico más efectiva política de inclusión social y sobre todo un tratamiento eficaz y dialogante de los conflictos sociales, darán nueva fuerza y aliento a un Humala que hasta el momento ha logrado colocarse por encima del deterioro. No sabemos por cuánto tiempo más.

No estamos ante el Humala de La Gran Transformación pero tampoco ante un gobierno de derecha. Moderado, sin fundamentalismos ni fujimorismos, el presidente debe apreciar que el tiempo de Oscar Valdés se acaba. Su salida es una oportunidad.

PD. Mi solidaridad con Juan Carlos Tafur. La independencia de periodistas como él no debe ser afectada por venganzas personales cuando se trata de denuncias efectivamente probadas.


sábado, 14 de abril de 2012

TIEMPO DE DEFINICIONES

                     CONGA O LA CAJA DE PANDORA

El proyecto Conga, en Cajamarca, encabeza la coyuntura de conflictividad social con un desenlace  incierto. No es el único conflicto pero si el principal, en el que se juega la mayor inversión privada, casi cinco mil millones de dólares. Es el que determinará la actitud del gobierno, de los militares, de la prensa, de la derecha y por supuesto de la población cada vez más concernida con el tema minero.

Hay mucho en juego. Los intereses empresariales corporativos, la recaudación de más impuestos para el Estado y mayor canon para Cajamarca, la inversión extranjera, la estabilidad económica y política, la autoridad y el estado de derecho, el crecimiento económico que se debe al incremento del precio de los minerales, los recursos para que este gobierno pueda impulsar la inclusión social, etc. etc.

Hace rato que Ollanta está entre la espada y la pared. De un lado la presión empresarial y mediática para que Conga vaya a como   de lugar, por encima de las protestas, incluso echando mano a la militarización. De otro lado la presión social que puede llegar a la violencia popular y a la inmolación, alentada bajo lógicas confrontacionales.

Es sabido que cuando las emociones se ligan a los símbolos no queda espacio para las razones. Y Conga es hoy un símbolo mediático de lo que no debe ser. El peritaje internacional no solucionará la desconfianza. El pie de guerra existe, como siempre, bajo un manto de desinformación y de gritos destemplados.

Conga es una caja de Pandora de la cual saldrán fantasmas, amenazas, imposiciones, ataques, alaridos y muerte si fuere necesario para imponer o desterrar el proyecto. No saldrán respuestas que disipen las dudas y la desconfianza ya instaladas. El clima de polarización entierra la razón en algún punto equidistante entre los extremos. El país tiene recursos mineros que debe vender para desarrollarse y combatir la pobreza pero la minería no puede ser autodestructiva y responder sólo a intereses privados sin dejar riqueza para los verdaderos dueños que son los pueblos. Para ello es necesaria la transparencia. La del Estado y la de las empresas Yanacocha y Newmont para poner las cartas sobre la mesa. Esto se logrará con el peritaje internacional? ¿O éste ya ha sido condenado a la irrelevancia para oídos que no escucharán razones?

Humala está en un disparadero. Conga definirá su derrotero político y social. La conflictividad y las protestas amenazan con dar forma a un nuevo poder étnico que viene organizándose a la manera de Bolivia y Ecuador. De nada le serviría al presidente atender la tentación militarista que viene de los cantos de sirena de la élite empresarial y mediática con la cual no quiere chocar. Pero tampoco puede exhibir indecisión en las horas de incertidumbre y de emergencia que se anuncian, que pueden alterar a la población y a sus dirigentes que no hacen ascos a las acciones ilegales.

La protesta social es un derecho que debe ser ejercido sin violencia. Dirigirla no es un estigma, criminalizar a sus líderes echaría más leña al fuego.

El proyecto no puede ni debe imponerse militarmente. Si Conga es una caja de Pandora, y tiene todos los visos de serlo, habría que comprar tiempo para poner paños fríos y buscar más adelante la salida pacífica y dialogada que atienda razones y deje las emociones y las ambiciones desenfrenadas, de lado, hasta un mejor momento. Que Humala no cargue con los muertos que podrían venir.