viernes, 8 de junio de 2012

URGE CAMBIAR LA ETAPA



DE PRESIDENTES Y EXTREMISTAS
La rebelión y la insurgencia reconocida en la Constitución de 1979, por la cual juramentó el Presidente, y en la actual de 1993, están presentes en esta coyuntura contaminada con la represión y la violencia. Conga es el eje de todas las discrepancias que no solo se dan en Cajamarca, todo el país está en vilo y angustiado por los resultados de los conflictos sociales.

El diálogo de Gregorio Santos con la multitud reunida en la Plaza de Cajamarca, en términos impersonales, ha originado la gran grita mediática que el gobierno y el fiscal de la Nación no han dudado en asumir con singular rapidez y desproporción dando a Santos el mayor protagonismo político que seguramente nunca soñó.

El presidente norteño es el extremista que lidera multitudes con afanes antimineros y hace recordar, cómo no, al Ollanta Humala de 1998, insurgente, liderando a sus soldados que recorrieron perseguidos los altos territorios de Moquegua. No es el mismo caso pero similitudes existen. Felizmente para Ollanta él no tuvo al frente en ese momento a un premier como Oscar Valdés pues de seguro no sería hoy Presidente.

Ni el mejor abogado gobiernista podrá probar que en su famoso diálogo con la multitud Gregorio Santos se refirió a Ollanta Humala como el presidente que “incumple su palabra” y “no honra sus compromisos”. Usó una generalidad aplicable a casi todos los mandatarios en el continente aunque no todos lo tomarían en serio.

El calificativo de extremista es aplicado a todo reclamante a favor del medio ambiente y contra los abusos de la minería pero también a quienes impulsan la respuesta armada y abusiva para reprimir toda protesta. El desconcierto juega en pared con la indignación y la exacerba con torpezas como el encarcelamiento del alcalde de Espinar o el enjuiciamiento posible al presidente regional Santos. La imagen de un gobierno represivo que no admite razones mientras genera muertos está en las antípodas del diálogo ofrecido y esperado que como sabemos es un proceso lleno de encuentros y desencuentros, evitando incidentes que lo hagan imposible como está lamentablemente sucediendo.

Locumba liderada por Ollanta fue una rebelión contra una transición pactada sin garantías para la democracia. El presidente conectó su levantamiento con el hartazgo moral y recorrió un camino legítimo hacia el poder que hoy ostenta al que llegó con el voto antifujimorista.  Por ello resulta difícil admitir que hoy asuma posiciones que lo deslegitiman, apoyado y estimulado por los medios de una derecha que lo alienta a disparar contra quienes fueron sus votantes y aliados. La obsecuencia se paga con deslegitimación. Estamos en una vía demasiado peligrosa en la que derecha y el fujimorismo baten palmas mientras su otrora antagonista es celebrado como uno de los suyos.
Y si falta memoria estamos ante un Ollanta que también pidió la vacancia de Alan García por los dramáticos sucesos de Bagua y no por eso fue perseguido y denunciado.

Urge recuperar la perspectiva, retornar a los principios, no dejarse llevar por la violencia suicida contra un pueblo que votó por un insurgente rebelde. Que se recupere el acercamiento y el diálogo, que se descarte la mano dura, que los muertos no los cargue un presidente de raigambre y voto popular. Cambiar al premier violentista es imperativo para cambiar la etapa.



viernes, 25 de mayo de 2012

LA PRENSA Y EL PODER



TEMORES, INTERFERENCIAS Y CORRUPCION
  
RudyPalma, periodista del diario Perú 21, está encarcelado y está siendo tratado con gran severidad judicial por “hackear” correos electrónicos de altas autoridades desde hace 8 años. El director de dicho diario Fritz Dubois ha sido excluido de responsabilidad aunque su medio incurre en difamación, lindante con el amarillismo, publica informaciones personales sin contrastar y realiza campañas de liquidación de personajes, ahora lo sabemos, con información derivada de “hackeos” y chuponeos pero también de malas voluntades y afanespersecutorios.

¿Es  este el periodismo con calidad ética, clave para luchar contra la corrupción?. Evidentemente no. Necesitamos de uno cuya palabra sea respetada. Nadie duda de la defensa de la libertad de expresión para destapar casos de corrupción y fiscalizar el poder pero la palabra clave que acompaña a la de libertad es independencia, de los poderes económicos y políticos, para lograr una prensa con credibilidad que rechace toda práctica delictiva. Y delitos son tanto interferir o chuponear comunicaciones como difamar y exagerar informaciones para presionar, perseguir o desautorizar a enemigos políticos u obtener privilegios económicos.

Todavía se discute la llamada ley mordaza que penalizaría la publicación de todo material originado en la  interceptación.El gobierno está tratando de encontrar el punto de equilibrio que proteja el interés público como el privado. Ni los medios pueden erigirse en jueces ni un marco legal asfixiante puede interferir con su labor denunciante. Pero las pruebas deben surgir dentro del respeto a la ley y no fuera de ella, incluso cuando hay auténticas razones de  interés público. En todo caso no es el periodista de base el que puede decidir sobre la dimensión del interés en juego. Para eso está el director responsable que no puede limitarse a dar lineamientos generales o indicar que se contrasten las informaciones. Es él quien en última instancia debe separar la paja del  trigo para que el periodismo de su medio no sea delictivo ni difamatorio y sí uno de calidad ética con credibilidad.

Cuando se producen denuncias como las de estos días, de los viceministros Patricia Majluf y Enrique Juscamaita, connotado y antiguo militante del PartidoNacionalista, y en lugar de escucharlos se les expectora del poder, algo muy grave está sucediendo en las altas esferas de un gobierno que enarboló la honestidad como diferencia. Y casi todos los medios han callado estas denuncias cuando más se necesitaba de su repercusión. ¿Dónde quedó ese periodismo fiscalizador con autoridad moral que la gente espera?.

Y sobre el tema hay lecciones internacionales a la vista. La prensa no es intocable cuando se familiariza con el delito. El respetado diario inglés TheGuardian, puso en evidencia las malas prácticas de los medios del imperio de Rupert Murdoch, que hizo y hace de la prensa amedrentadora una inmensa fuente de poder en el Reino Unido y en los Estados Unidos. Murdoch y su cúpula están bajo fuego de los políticos que antes callaron por temor, porque nadie quería enfrentarse a un poder mediático inescrupuloso como el de News of the World, ahora cerrado,o al amarillo The Sun que se mantiene bajo fuertes críticas.

La prensa que usa la presión, el chantaje o el soborno derivado de interceptaciones de comunicaciones privadas, como método de investigación, debería tener los días contados si queremos que la libertad de prensa sea un valor socialmente compartido y defendido para luchar contra el abuso de poder y contra toda corrupción.

viernes, 11 de mayo de 2012

ENFOQUE ETICO DE LA CRISIS MUNDIAL



LA CRISIS DEL 2008:
                                     LA DIMENSIÓN ÉTICA

MARIA DEL PILAR TELLO

La crisis financiera iniciada el 2007 sigue siendo una amenaza. Se está produciendo lo que se temía, una crisis en W, que nos traerá mayores alteraciones en el acceso a la financiación y en la confianza de la gente. La sostenibilidad del sistema financiero mundial sigue en riesgo y la recesión puede profundizar la caída de la producción, del consumo, de la inversión y del empleo.

¿Habrían sido todo distinto si los directivos hubiese actuado con responsabilidad ética?, Este aspecto es poco mencionado cuando se habla de las causas de la crisis. Se dice que fallaron las personas que estaban al frente de organizaciones tan variadas como bancos, agencias de rating, organismos supervisores, bancos centrales, gobiernos y universidades. Que fueron planteamientos equivocados que trajeron conductas desacertadas que nos llevaron a una crisis profunda, grave y duradera. ¿Pero fueron errores técnicos y de dirección o también y fundamentalmente éticos?.

La pregunta es de respuesta compleja. Es muy fácil ser profetas del pasado. Se constata que hubo y sigue habiendo conductas moralmente incorrectas o dudosas relacionadas con algunas ideas fundamentales que llevaron a la pérdida de la confianza. La codicia parece estar en la base de dichos comportamientos, entendida no como simple búsqueda de beneficios o de lucro sino como exageración y hasta perversión del legítimo derecho a la ganancia que está en la base del sistema que permite la acumulación del capital.

Es verdad, pero la codicia no es un invento reciente, es un estimulo que ha movido siempre a la humanidad y por ello existen mecanismos de control para evitar que degenere en fraudes y corrupción sin hablar de excesos de especulación.

Pero el exceso o la perversión de la codicia tiene como marco la desregulación y la laxitud del control provocado por la creencia fundamentalista de que los mercados se regulan solos. Por ello en años recientes hemos asistido a cambios institucionales y regulatorios como la abolición en EEUU de la ley Glass-Steagall, que separaba la actuación de la banca comercial y de inversiones; incentivos a la concesión de hipotecas subprime, a cargo de empresas bajo patrocinio del Estado, como Fannie Mae y Freedie Mac; resistencia a la regulación de algunos derivados financieros, etc.[1]

Simultáneamente se crearon incentivos perversos como las altísimas remuneraciones de los directivos del sistema financiero, o la complicidad con deudores que compraban con intención de incumplir con los pagos, o la asunción de operaciones demasiado arriesgadas con la garantía explícita o implícita de los gobiernos, o los conflictos de intereses de las compañías de evaluación o agencias de rating, cuyos ingresos dependían de la valoración que daban a sus clientes, et. etc. Todos elementos que acentúan conductas poco o nada éticas.

Sin embargo preferimos levantar la noticia de los fraudes masivos como los cometidos por Bernard Madoff quien, dicho sea de paso es el único banquero tras las rejas a pesar del tiempo transcurrido y de no ser el único responsable. Incluso muchas de las acciones causantes de la crisis pueden haber sido legales lo cual no obsta para que sean muestras de conducta no ética, pues bien sabemos no todo lo legal es ético.

No lo es por ejemplo la ausencia de transparencia, la opacidad en las operaciones, la ocultación de información a los clientes, a los reguladores e incluso a los accionistas, que se producen al amparo de vacíos legales o simplemente porque la atención de reguladores, directivos y analistas se concentra en honores, gloria, riqueza, fama y todo lo que viene acompañando a la excelencia profesional relegando la buena disposición a descubrir ficciones, mentiras o distorsiones que van contra los propios deseos o implican autocríticas extremas o reorientación de valores.

Hay todo un listado por hacer de virtudes conculcadas que incluye la incapacidad de refrenar el deseo de éxito, de riqueza o de reconocimiento social, cuando son obstáculos para el correcto desempeño profesional. Y también la cobardía, la complicidad y la falta de fortaleza pues es difícil pensar que los directivos no se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo pero no quisieron tomar las decisiones difíciles que pusieran en peligro carreras y remuneraciones. En lugar de responsabilidad hubo soberbia, prepotencia y arrogancia en financieros, economistas, reguladores y gobernantes. Creían que todo lo sabían lo que los llevó a pensar que estaban por encima de los valores y las normas morales.

Nadie puede negar que hubo ocultación de información, asimetría le dicen, publicidad engañosa, multiplicación de operaciones innecesarias, altísimas comisiones, recomendaciones manipuladas y reparto de los costos y beneficios en la sociedad sin considerar el riesgo moral. Las instituciones financieras se aprovecharon de la responsabilidad limitada y de la excesiva confianza que les otorgamos basados en calificaciones de agencias que se equivocaron y siguen orondas poniendo notas a Estados y a empresas.

Se dice que la prudencia es la virtud principal del banquero y, del hombre de negocios pero pocos se acuerdan de ella cuando los crecimientos nacionales son altos, hay abundancia de liquidez, bajos tipos de interés y oportunidades extraordinarias de beneficios. Agencias de rating, oficinas gubernamentales reguladores, familias, empresas y entidades financieras dejan de percibir los riesgos con evidente imprudencia y optan por la complacencia que termina cuando comienza el pánico.

Y aquí aparece la noción de riesgo sistémico, es decir, el riesgo de falla del sistema, del que ninguna de las partes implicadas puede cubrirse por sí sola. Función que incluye a los reguladores y va más allá de ellos, que implica considerar los efectos de las acciones de cada uno de los agentes sobre los demás.[2] La crisis ha puesto de manifiesto que no basta prever y cubrir sólo los riesgos personales o individuales, que el peligro se da para todo el sistema y propicia que la crisis se convierta en sistémica afectando la estabilidad de todas las instituciones de la economía real.

Para los economistas una explicación ética de la crisis puede no ser relevante, entienden la crisis como fenómeno económico. Es cierto que la ética y la buena voluntad pueden no ser nociones técnicamente adecuadas pero esto es verdad a medias, los sucesos tienen dimensiones económicas, políticas, sociológicas y nadie puede negar que la confianza y la credibilidad tienen mucho que ver con el ámbito de la ética.

Las interpretaciones económicas de la crisis omiten las consecuencias de las decisiones como si estuvieran por encima del bien o del mal, No es así, la ética añade a la economía una concepción más rica de las motivaciones humanas, explicaciones distintas que pueden incluso ser más completas, que permiten perfilar mejor las consecuencias y las responsabilidades para identificar los problemas, entender mejor la naturaleza de los errores y las soluciones. Porque no se trata de una ética en abstracto, sino de una ética incorporada en los objetivos, estructuras y culturas de las organizaciones y decisiones de directivos y empleados. Una empresa ética será una empresa bien gestionada.

Una crisis financiera se evita por las conductas adecuadas de todos los agentes y por la calidad y eficiencia de los mecanismos de regulación, supervisión, información y control para contrarrestar incentivos perversos como la manipulación de las regulaciones y para evitar que los efectos indirectos de algunas grandes instituciones y mercados tengan un efecto desestabilizador mayor.

Hablamos de un clima distinto en el mundo de las finanzas en el que cada uno tenga alguna responsabilidad hacia el bien común y un rol en la creación y el mantenimiento de la confianza, cuya pérdida es una de las más importantes consecuencias de la crisis actual. La Ética no es una moda, pertenece a la vida de los seres humanos de forma indeclinable, nadie está más allá del bien y del mal.

Es verdad que no debe regularse todo, porque el exceso de regulación podría ser asfixiante y ahogar la creatividad y la flexibilidad necesarias en el mundo económico. Ello hace necesaria la autorregulación pero ésta sigue siendo insuficiente. Bien sabemos que la ética de la empresa no es la del desinterés pero si puede ser una ética del interés de todos los afectados por su actividad. Para, sobre todo, impedir que paguen los más débiles, los que se quedan sin trabajo, sin casa y sin empresa porque no pudieron cancelar la hipoteca, los inmigrantes que regresaron a sus países. Todo un mundo de dolor que pudo evitarse.



[1][1] Ver Joseph Stiglitz en su libro sobre la codicia y el capital. « Le Triomphe de la cupidité », LLL. 2010
[2] Para profundizar la noción de riesgo sistémico véase Alexis González-Tello LA REFORMA FINANCIERA ANTE LA CRISIS. En prensa,

QUE HACER CON LA CRISIS



VOLVER A LAS FUENTES

MARIA DEL PILAR TELLO

El gobierno se debate en gruesos dilemas en tanto sostiene a un gabinete que le ha ocasionado múltiples problemas que todavía no se sienten en la popularidad del mandatario. La guerra en el VRAE no es contra un puñado de narcoterroristas, es contra el narcotráfico que es un poder mundial instalado que no dejará fácilmente que le arrebaten territorios de producción privilegiada de su materia prima. Y en esta dimensión debe ser pensada la confrontación en la cual las frágiles fuerzas combinadas llevan las de perder frente a un gran poder económico y militar que ha puesto todo un gran país como México en el disparadero de la violencia generalizada.

No estamos como México o Colombia pero el Perú ya está ocupado en amplias zonas por el poder narco y para erradicarlo se necesitarán operaciones de verdad impecables. Más soldados y policías mártires abundarán en la pérdida del sentido de la realidad frente a esta guerra no convencional dentro de la cual la renuncia de dos ministros podría ser sólo una anécdota. El gobierno requiere asesoría política y militar de altísimo nivel, de experiencia internacional, para afrontar este problema inmenso más por el narcotráfico que por el terrorismo a su servicio. Que los ministros jaqueados hayan optado con buen sentido por la renuncia podría ser sólo el preámbulo de algo peor si no se asume el problema en su dimensión real.

Otro tema es la unidad de la bancada de gobierno en el parlamento. La cohesión de los 47 congresistas surgidos de la primera vuelta es un deber. Si Ollanta la pierde tendrá mayor fragilidad ante el embate de una derecha que quisiera empujarlo a decisiones equivocadas y controlar el gobierno. El soporte del toledismo sigue siendo esencial y toca al mandatario reformular un gabinete que le está dando más dolores de cabeza que el de Lerner al que sin embargo aplicó un tratamiento rápido sin anestesia.

Junto a los malos resultados de estos últimos tiempos está la necesidad de Humala de volver a las fuentes. Falta demasiado tiempo de gobierno para darse el lujo de la desorientación. La población apostó por el cambio, los medios derechistas aplauden el abandono de la hoja de ruta mientras Lerner y sus ciudadanos por el cambio rompen palitos para mirar al 2016. Da la impresión que estamos perdiendo de vista algo esencial. En el VRAE reformular la estrategia atendiendo la dimensión global del poder del enemigo. En lo político recuperar el centro sin concesiones a los extremos.

Y en este objetivo la izquierda debería reconsiderar posiciones y colocarse en el apoyo crítico si no quieren empujar por walk over al gobernante hacia la derecha. Se trata de proporcionarle una cantera de personajes que le permitan sostener el pragmático equilibrio centrista de la Hoja de Ruta. Que Humala al reordenar su gabinete vuelva al punto de partida para apostar por cuadros que junto al manejo de gestión pública tengan alcance e influencia en organizaciones populares, movimientos regionales y universidades.

La izquierda que permanece en el gobierno, Roncagliolo, Campodonico, Trivelli, lo está haciendo bien. Buen manejo macroeconómico más efectiva política de inclusión social y sobre todo un tratamiento eficaz y dialogante de los conflictos sociales, darán nueva fuerza y aliento a un Humala que hasta el momento ha logrado colocarse por encima del deterioro. No sabemos por cuánto tiempo más.

No estamos ante el Humala de La Gran Transformación pero tampoco ante un gobierno de derecha. Moderado, sin fundamentalismos ni fujimorismos, el presidente debe apreciar que el tiempo de Oscar Valdés se acaba. Su salida es una oportunidad.

PD. Mi solidaridad con Juan Carlos Tafur. La independencia de periodistas como él no debe ser afectada por venganzas personales cuando se trata de denuncias efectivamente probadas.


sábado, 14 de abril de 2012

TIEMPO DE DEFINICIONES

                     CONGA O LA CAJA DE PANDORA

El proyecto Conga, en Cajamarca, encabeza la coyuntura de conflictividad social con un desenlace  incierto. No es el único conflicto pero si el principal, en el que se juega la mayor inversión privada, casi cinco mil millones de dólares. Es el que determinará la actitud del gobierno, de los militares, de la prensa, de la derecha y por supuesto de la población cada vez más concernida con el tema minero.

Hay mucho en juego. Los intereses empresariales corporativos, la recaudación de más impuestos para el Estado y mayor canon para Cajamarca, la inversión extranjera, la estabilidad económica y política, la autoridad y el estado de derecho, el crecimiento económico que se debe al incremento del precio de los minerales, los recursos para que este gobierno pueda impulsar la inclusión social, etc. etc.

Hace rato que Ollanta está entre la espada y la pared. De un lado la presión empresarial y mediática para que Conga vaya a como   de lugar, por encima de las protestas, incluso echando mano a la militarización. De otro lado la presión social que puede llegar a la violencia popular y a la inmolación, alentada bajo lógicas confrontacionales.

Es sabido que cuando las emociones se ligan a los símbolos no queda espacio para las razones. Y Conga es hoy un símbolo mediático de lo que no debe ser. El peritaje internacional no solucionará la desconfianza. El pie de guerra existe, como siempre, bajo un manto de desinformación y de gritos destemplados.

Conga es una caja de Pandora de la cual saldrán fantasmas, amenazas, imposiciones, ataques, alaridos y muerte si fuere necesario para imponer o desterrar el proyecto. No saldrán respuestas que disipen las dudas y la desconfianza ya instaladas. El clima de polarización entierra la razón en algún punto equidistante entre los extremos. El país tiene recursos mineros que debe vender para desarrollarse y combatir la pobreza pero la minería no puede ser autodestructiva y responder sólo a intereses privados sin dejar riqueza para los verdaderos dueños que son los pueblos. Para ello es necesaria la transparencia. La del Estado y la de las empresas Yanacocha y Newmont para poner las cartas sobre la mesa. Esto se logrará con el peritaje internacional? ¿O éste ya ha sido condenado a la irrelevancia para oídos que no escucharán razones?

Humala está en un disparadero. Conga definirá su derrotero político y social. La conflictividad y las protestas amenazan con dar forma a un nuevo poder étnico que viene organizándose a la manera de Bolivia y Ecuador. De nada le serviría al presidente atender la tentación militarista que viene de los cantos de sirena de la élite empresarial y mediática con la cual no quiere chocar. Pero tampoco puede exhibir indecisión en las horas de incertidumbre y de emergencia que se anuncian, que pueden alterar a la población y a sus dirigentes que no hacen ascos a las acciones ilegales.

La protesta social es un derecho que debe ser ejercido sin violencia. Dirigirla no es un estigma, criminalizar a sus líderes echaría más leña al fuego.

El proyecto no puede ni debe imponerse militarmente. Si Conga es una caja de Pandora, y tiene todos los visos de serlo, habría que comprar tiempo para poner paños fríos y buscar más adelante la salida pacífica y dialogada que atienda razones y deje las emociones y las ambiciones desenfrenadas, de lado, hasta un mejor momento. Que Humala no cargue con los muertos que podrían venir.

martes, 20 de marzo de 2012

JUSTICIA SOCIAL Y EFICIENCIA ECONOMICA

EL PROGRESISMO PUEDE GOBERNAR EFICIENTEMENTE

Escribió Michelle Bachelet: “Los progresistas podemos gobernar eficientemente en la era de la globalización, no tenemos que rendir credenciales de buen manejo económico a nadie. Por el contrario, bajo gobiernos progresistas se generó un ciclo de prosperidad y dinamismo económico en diversos países”.

Y es cierto. Gobernantes pragmáticos en el continente han demostrado que se puede alcanzar lo ofrecido y también que el progreso no es automático, espontáneo ni fluido. Demanda trabajo político día a día, a contracorriente de la noticia con la cual los grandes medios de comunicación imponen agenda política y temas no siempre esenciales. Lo importante se posterga en reflexión y muchas veces en decisión.

Discutimos si Antauro viene o va de una prisión a la otra, si escribe con la derecha o con la izquierda, si le gustan las rubias o las morenas. Los ataques al hermano del presidente son lanzados con especial encono, directamente sobre el mandatario que guarda silencio.

Más reflectores caen sobre el Legislativo que cotidianamente motiva ora la indignación ora la distracción. Surgen voces de alarma como las de
Yehude Simon y Luis Bedoya de Vivanco denunciando presuntas intenciones de ciertos sectores de cerrar el Congreso y reeditar el Fujimorismo. Más aún después de la ácida campaña contra su presidente.

Esto no es la gran transformación ni la Hoja de Ruta, es el escenario que tenemos, dentro del cual los conflictos sociales tienen su propio protagonismo. Junto a Cajamarca-Conga se perfila
Madre de Dios. Y vendrán otros. El Estado tiene que acordar una metodología para solucionarlos, transformarlos o gestionarlos sin violencia y con diálogo dentro de lo posible. De otra manera nos espera la desestabilización que erosiona y dificulta el progreso. Si la justicia social es base de la eficiencia económica tanta importancia tiene el proyecto Conga como la paz social alterada. Un sistema orgánico de resolución de conflictos que alinee los diferentes brazos del Estado en el objetivo de atender los múltiples focos de protesta y de exigencia, es indispensable. Se trata de impedir que se crucen límites como acaba de suceder en Madre de Dios con la censurable violencia que ya dejó los primeros tres muertos.

La nueva gobernabilidad será difícilmente ideológica pero requiere siempre de estabilidad y c
Lima favorable para las inversiones y la movilidad del capital. Todos los factores tienen su importancia y el diálogo, siendo herramienta suprema en la búsqueda cotidiana del camino más adecuado al bienestar inclusivo, no puede dejar de afirmar la autoridad. El gobierno está siendo acosado por diversos flancos, incluyendo aquellos que lo celebran desde la derecha sin cesar en la crítica y lo apremian desde la izquierda sin cesar en la exigencia.

Los intereses económicos pesan, tienen su propio juego y pueden hacer olvidar el punto de partida del régimen. Que los objetivos y promesas se mantengan y no se pierdan en la conflictiva y compleja coyuntura. Ojalá.

viernes, 2 de marzo de 2012

REFORMISMO Y CENTRISMO EN HUMALA




CONGA: SE CUMPLEN PLAZOS
 

El inicio del año escolar fue buena oportunidad para que el Presidente Humala colocara adecuadamente el énfasis en la educación como eje de la reforma social prometida. Sin educación no hay inclusión, movilidad, avance o progreso. Pero todas las banderas sociales necesitan financiamiento, recursos que dependerán en gran medida de la minería. Por ello no cabe ni es posible que el régimen descarte proyectos mineros esenciales altamente financiados como el de Conga cuya conflictividad retornará dentro de poco.

Los plazos se cumplen. El peritaje internacional reavivará la polémica y dará al gobierno, esperemos, argumentos para terciar entre posiciones extremas. Ni los mineros inversores ni los pobladores rebeldes son los diablos irreductibles que quieren presentar algunos. El diálogo laborioso, difícil pero no imposible permitirá ubicar pistas y aristas para llegar a ese escenario en el que todos podamos ganar, como país, como sociedad, como empresas, sin reeditar escenarios de injusticia y prepotencia en los que la depredación, respaldada por los grandes capitales, ha tenido siempre la última palabra afectando al medio ambiente y  dejando a los pobres indefensos y lesionados.

Donde muchos encuentran indefinición o parálisis del gobierno puede darse una cauta administración de la crisis aunque el Presidente y su gabinete están avisados de que la calma actual puede trocarse en cualquier momento en escenarios difícilmente gobernables.

El sector progresista que salió del gobierno y los pocos representantes que aún quedan deben saber que el desafío está en administrar una doble presión, la interna de los conflictos sociales y la internacional determinada por las exigencias de la globalización. Por eso el Presidente busca el centro como el mejor espacio, un centrismo que puede asimilarse al reformismo en cuanto ambos valoran las posiciones consensuadas y mantienen objetivos que significan un cambio moderado y gradual para lograr una mayor justicia social.

En la práctica el centrismo defiende la economía mixta y la profundización de la democracia para unir reformas sociales con manejo económico liberal. Adhieren al mercado y a la democracia representativa con distintos matices de regulación. Y eso es lo que hasta ahora se está haciendo. Poco o mucho que haya avanzado Humala está cierto que no se trata de derecha o izquierda, se trata de acuerdos para sostener el equilibrio económico, de hacer realidad un Estado Fuerte, regulador, promotor y redistribuidor, no ausente sino bien presente, con un rol complementario a la actividad privada.

Y esto quiere decir buscar y encontrar. Que en Conga la empresa invierta lo que tenga que invertir para preservar el medio ambiente. Que los pobladores sientan que participan del progreso con una mayor redistribución de esa riqueza respecto de la cual hasta ahora aparecen en riesgo de despojo. Nadie mejor que los militares para saber que no todo es poder duro ni vertical, el poder blando, el del convencimiento y la persuasión, existe y debe ser manejado, bien y oportunamente. No solo bellos discursos y promesas que puedan incumplirse, se trata de dar seguridades que permitan se supere la crisis de confianza siempre en la base de todo conflicto. Esperamos.


viernes, 17 de febrero de 2012


HUMALA POR EL CAMINO DEL CENTRO

Ollanta Humala ya no es el cuco antisistema pero tampoco es el gobernante del radical cambio social. Está insertado en lo que la globalización le exige, en el respeto al sistema democrático y al modelo econômico, buscando y afirmando una posición de centro que no pocos perciben como traición, indefinición, dudas o confusión. Un precio a pagar es la eventual distancia con la gente de izquierda que lo llevó a la victoria con un sustento ideológico que parece ya no necesitar instalado como está en su objetivo de hacer un gobierno progresista más cercano a Lula que a Chávez.

Humala necesita afirmar su compromiso con el libre mercado sin abandonar sus banderas sociales, usar al Estado como lo hacen China y Brasil sin radicalismos excluyentes, propiciar consensos sin confrontaciones excesivas e inutiles. ¿Estamos ante un cambio de visión política, de teoría y práctica? ¿O simplemente ante el sentido común que le permita ir avanzando en la via que la población le agradece en las encuestas?.

El camino escogido, calificado de pragmatismo, es el más difícil pero no es imposible. Es el del equilíbrio para el cual el premier Valdés pudiera ser una pieza cuya permanencia estará determinada por su habilidad política que parece ser insuficiente desde que se proclama un tecnocrata que no es.

Para ubicarse en el centro Humala requiere de una derecha y de una izquierda inteligentes y organizadas. De interlocutores que desde ambos sectores piensen en el país. Lamentablemente parece tener al frente sólo intereses políticos y económicos que pretenden llevarlo de las narices desde el poder mediático.

Con la designación de Miguel Castilla para liderar la política económica y la ratificación de Julio Velarde en el BCR Humala cedió hacia a la derecha pero también concedió a la izquierda presencia gubernamental en el gabinete de Salomon Lerner. Sin embargo su apuesta por el equilíbrio parece irse perdiendo desde su definición personal sobre Conga y la designación de Valdés en el premierato. Más temprano que tarde deberá encontrar el recambio que sin generarle confrontaciones le permita tiempo y claridad para sus decisiones mayores. Y para ello el diálogo es fundamental. La minería y los conflictos sociales clamorosamente vigentes requieren mucho más que manu militari.

En todo el mundo se sientan patrones y trabajadores a debatir posibilidades respecto de un capitalismo que produce sistemáticamente desigualdades de recursos y de poder, que busca con angurria la ganancia sin ninguna solidaridad y que implica grados y tipos de producción no sustentables. El camino para superar paradigmas no es fácil, se hace día a día. El centro político exige análisis y reflejos, conclusiones difíciles de llevar a término. La gente espera soluciones efectivas a la crisis y propuestas no necesariamente de izquierda o de derecha.

Es la derecha el fujimorismo aggiornado?. ¿Está la izquierda, en singular y no en un plural confuso, sintonizando con la gente de a pie, con las demandas y propuestas ciudadanas, con los movimientos sociales y las representaciones populares?

Si queremos un gobierno de centro o de centro izquierda, en el que la derecha no tenga todo el poder por walk over, necesitamos de una izquierda democrática, liberal la llaman algunos, que desde el libre mercado encuentre espacios y soluciones lejos de la violencia y la ruptura. Las repeticiones discursivas son poco útiles. Así lo han vivido las izquierdas de Chile, Brasil o Uruguay, aceptando o negociando en lo posible las imposiciones de la globalización y buscando los acuerdos. Más aún cuando está en agenda el manejo de los recursos naturales estratégicos y surgen gobiernos regionales con liderazgos que no se pueden ignorar. Y atención: cuando las calles tanto como las redes sociales influyen en las altas decisiones políticas.

viernes, 3 de febrero de 2012

HACIA DONDE VAMOS?



 LA APUESTA ES POR EL CENTRO?

 
Ollanta Humala viene de un cumplidor viaje a España y Davos. De encontrar a gobernantes, grandes empresarios e inversionistas. Su objetivo, vender la imagen del Perú como país democrático, estable, buen lugar para capitalizar ganancias. Para ello difundió como aperitivo una entrevista con el diario El País donde se cuidó de alejarse de los extremos afirmando que no es de izquierda ni de derecha. Válida la afirmación para su objetivo de exhibirse como un pragmático ubicado en el centro político. Un centro por el cual los partidos conservadores asumen o toleran valores sociales que antes fueron patrimonio de la izquierda y los izquierdistas apuestan por la reforma y descartan la revolución.

Está sucediendo en todo el mundo. El centro es políticamente rentable. Significa la conciencia de que es posible realizar reformas dentro del capitalismo alineando los beneficios del mercado con la equidad y el progreso social. Un enfoque para nada nuevo que dio lugar a la economía social de mercado y aportó prosperidad a Europa y un amplio espacio para las grandes conquistas sociales.

Todo evoluciona pero la urgencia de corregir los desequilibrios permanece. La crisis financiera mundial que ya dura cuatro años viene exhibiendo el carácter despiadado del capitalismo liberal y financiero en la búsqueda del máximo beneficio en detrimento del derecho y la vida de millones de seres humanos explotados, excluidos y humillados por el desempleo. Hay urgente necesidad de ofrecer una alternativa a los errores del sistema al punto que los grandes de Davos aficharon de modo elocuente la necesidad de la Gran Transformación. Y es que la crisis mundial sigue siendo una oportunidad para reafirmar la necesidad de convivencia armónica dentro de la severa constatación de que el capitalismo financiero no tiene patria, solo intereses.

En el centro pueden convivir las banderas de la cohesión social y la justicia social, suficientemente amplias para aglutinar la defensa de los derechos y las libertades de las mayorías aunque algunos sectores radicales lo vean como simple cobertura del pensamiento capitalista que solo pretende pequeños avances. La noción de progreso es más antigua que la de izquierda y no deja dudas del objetivo sin entrar a debatir sobre la vía o el camino. Apostar por el centro es considerarse intermedios, valorar los consensos como un fin en sí mismos, sostener objetivos de cambio moderado y avance paulatino. El centrismo une la economía mixta y la profundización de la democracia, a lo que Humala agrega con buen sentido el respeto a la institucionalidad y al Estado de Derecho.

En este marco está bien afirmar la importancia del crecimiento y de la estabilidad fiscal para atraer inversiones pero sin osar ser inflexibles ni insensibles ante las protestas sociales que podrían poner en riesgo al capital como las inversiones mineras o a los paros sindicales que podrían bloquear o disminuir el crecimiento económico. Las desigualdades sociales siguen reclamando un Estado que redistribuya la riqueza imponiendo algo de ética y mucho de anticorrupción. La apuesta por el centro es la del equilibrio y por ello sigue siendo sumamente difícil. Pero, como lo han demostrado otros gobiernos progresistas en el continente, no es imposible.