jueves, 14 de abril de 2011

EL RETORNO DEL FUJIMORISMO II



QUE LO VIVIDO NO SEA EN VANO

Keiko Fujimori llegó arañando la segunda vuelta pero llegó. Y con ello hizo realidad la pesadilla de muchos y el sueño de los pocos que aguardan ansiosamente retornar. De los que esperan salir de las cárceles con una amnistía que los conducirá directamente al entorno privilegiado de las decisiones de Palacio. La entrega de Juan Carlos Hurtado Miller es una señal. El regreso triunfal se va configurando con apoyo de la derecha tradicional y temerosa. Si hasta difunden presuntas prácticas satánicas de Ollanta Humala. ¡Welcome a la edad media!!.

Estos temores ridículamente primarios con los que están acosando a los sectores A y B constituyen una vergonzosa apuesta para lograr su favor. Lejanos están los tiempos en que una irresponsable izquierda aupó al desconocido Alberto Fujimori a la presidencia de la República para impedir la llegada de Mario Vargas Llosa. Hoy el centro y la izquierda le deben al país una cruzada patriótica para evitar el retorno de Fujimori con nuevo rostro, no por simpático y juvenil menos tóxico y representante de masacres, malos manejos y mafias.
 
Fujimori fue reelecto en 1995 por haber vencido a la subversión y puesto fin al caos económico y a la hiperinflación. Pero eso es historia pasada, ahora los peruanos estamos felizmente lejos de esas preocupaciones y también lejos de presuntas hipotecas emocionales y absurdos agradecimientos.

Los peruanos queremos consolidar la democracia, no lo haremos votando por la hija de quien la atropelló ostensible y largamente. Deseamos luchar contra la pobreza pero como bien ha dicho PPK el oncenio fujimorista fue el periodo donde más se profundizó la pobreza extrema. Buscamos erradicar la corrupción como flagelo estructural y no lo lograremos votando por quienes se llevaron el país en peso depredando y haciendo desaparecer alegremente los recursos de la privatización. Pretendemos que el crecimiento económico sea menos desigual, algo que Fujimori no logró al optar por la repartija y el clientelismo. Necesitamos el respeto inquebrantable de los derechos humanos y no habría peor señal al mundo que la continuidad gubernamental del violador actualmente en la cárcel esperando ser liberado. Debemos luchar contra el narcotráfico que avanza y que peor que aprobar el retorno de quienes fueron socios mayores de esa lacra a través de Vladimiro Montesinos. Finalmente nos toca defender la libertad de prensa y de información de quienes dominaron los medios mediante la oprobiosa adquisición de las conciencias de dueños y líneas editoriales.

Lo que el fujimorismo hizo mal lo hará peor. La hija del dictador reivindica orgullosamente al padre y lo considera el mejor gobernante que hemos tenido. ¿Dónde quedan las distancias que tomará? El cuadro se agrava cuando vemos el retorno de los depredadores defendiendo en los medios de comunicación su opción como si nada hubiera pasado en los diez años transcurridos.

Estas elecciones han demostrado que en el Perú no tenemos partidos políticos ni líderes con capacidad de renuncia o de endose, son clubes electorales buscando el poder en beneficio propio, individual o de grupos. Sin embargo la ciudadanía puede darles el beneficio de la duda. Es el momento de que prueben su opción por la democracia y no por el autoritarismo que los arrinconó durante una década.

En el 2006 García le cortó el paso a Humala implantando el temor al cambio radical. Contaba con el principal partido del país de raigambre socialdemócrata. El país votó entonces por el cambio con dos opciones que lo ofrecían desde la izquierda, centroizquierda y centro derecha. Hoy queremos cambio aunque las ideologías se hayan ido difuminando.

Fujimori apela al populismo-clientelismo de su padre y a sus obras en los rincones más pobres de Lima y del país. Su principal arma es el terrorismo blanco, azuzar los temores ante un supuesto Velasco o un Chávez por venir. Pero el Perú no está en la edad media, los recuerdos del dictador están todavía vivos y da más miedo Vladimiro Montesinos que Hugo Chavez o Juan Velasco. Los anticuerpos del fujimorismo están ligados al presidente extraditado, juzgado y encarcelado, por un juicio justo reconocido en el mundo y a los desmanes que decidió y protagonizó con su asesor. Sin embargo nada parece haber sido asimilado, ningún espíritu de enmienda se percibe cuando anuncia su pronta liberación y entiende que ese 23% que votó por su hija lo está liberando de culpas. Entonces de nuevo y a acomodarse.

Humala nunca ha estado en el poder y en el 2006 ganó en todo el país fuera del departamento capitalino. Hoy Lima es uno de sus bastiones y sus líneas de acción están vinculadas al sentir ciudadano más que a las ideologías: anticorrupción y redistribución dentro del respeto a las reglas democráticas y a la disciplina fiscal son ejes que muchos compartimos.

Humala está obligado a representar una coherente centro izquierda que atienda lo socialmente urgente dentro de los márgenes del modelo liberal. Esto es lo que impone la inserción en la globalización. Por ello parecería atinada la participación de destacados liberales sociales al igual que los convocaron los líderes izquierdistas latinoamericanos que triunfaron, Ricardo Lagos, Michelle Bachellet, Inacio Lula, Tabaré Vásquez. Ello ha hecho que el modelo social demócrata no sea temido sino más bien respetado y seguido en el continente. Y es que va quedando demostrado que más que hacia la izquierda, América Latina va girando hacia la centro izquierda a partir del equilibrio que emerge de la participación social y los consensos.

Humala ha expresado su acercamiento al modelo Lula más que al de Chávez que solo se sostiene por el petróleo. El Perú basa su desarrollo en materias primas. Es cierto que no nos vendría mal un petróleo más barato aunque sin influencias ni dependencias suicidas.

Le toca a Humala ocupar la centro izquierda a partir de su apertura a la concertación. Estamos en el tiempo del diálogo para impedir el retorno del fujimorismo. Si no lo logra la historia no lo absolverá. Deberá demostrar ahora su capacidad de estadista convocando a los mejores y a los más honestos. Felizmente tiene muy buen entorno y una bandera insoslayable: la revolución ética posible.

Que lo vivido no sea en vano. Repitiendo a Steven Levitsky, “Se puede tener dudas de Humala, pero de Fujimori tenemos pruebas”.

martes, 12 de abril de 2011

EL RETORNO DEL FUJIMORISMO


VOTAR POR FUJIMORI ¿NUEVAMENTE?

El domingo 10 de abril fue de pesadilla. Mientras los candidatos de centro derecha no tuvieron la sensibilidad para unirse en una sola opción los dos considerados radicales populistas pasaron a la segunda vuelta. Pero no en el mismo plano. Humala representa la esperanza del cambio popular que ganó la primera vuelta el 2006, al que Alan García opuso con éxito electoral el cambio responsable que muchos sienten que no llegó. Por ello se impuso nuevamente el rechazo al sistema y la ilusión encarnada en Ollanta Humala, un líder que resucitó con fuerza inusitada. Keiko Fujimori significa el retorno de lo peor que vivimos los peruanos en el oncenio fujimontesinista

Humala es el ganador de la primera vuelta pero esta vez se enfrentará al monstruo que todos creíamos encerrado bajo siete llaves que estaría por ser liberado con la anuencia inmadura de quienes se dejan impresionar, asustar y hasta aterrorizar por las imágenes que pretender relacionar a Humala con el dictador venezolano mientras borran alegremente de la memoria lo que vivimos con el dictador peruano y sus secuaces hoy de retorno.

Como bien ha dicho el profesor norteamericano, experto en política peruana, Steven Levitsky, de las afamadas universidades de Berkeley y Harvard: “Se puede tener dudas de Humala, pero de Fujimori tenemos pruebas”.

Pruebas históricas de quienes hicieron trizas la democracia, los derechos humanos, la ética pública, los bienes del Estado y la libertad de prensa. Todo ello forma parte del menú de quienes prefieren degustar la continuidad de un proyecto autoritario delincuencial probado insuflándole vida, en lugar de apostar por un candidato estigmatizado a partir de hipótesis y amenazantes fantasmas, una opción que nunca ha gobernado ni tiene pasado descalificador. Prefieren atender fantasmas y olvidar dolorosas realidades vividas.

Acabamos de dejar un primer tiempo del partido electoral jugado sin ideologías, con amplio predominio de la diatriba y del desgaste, sin propuestas y con mucha rabia por la pobreza que no se supera, por el modelo concentrador de privilegios y por la corrupción que se extiende y profundiza como un flagelo estructural. La derecha tradicional permisiva con Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos, debido al éxito que tuvo con la derrota del terrorismo, parece dispuesta a olvidar y volver a votar por el fujimorismo reencarnado junto a un entorno ya conocido que vuelve sintiéndose redimido. Que un diario local considere que el 23 por ciento plasmado en la jornada dominical fue plebiscitario para perdonar al ex presidente dice mucho de las distorsiones que prosperan para evitar que el izquierdista Humala tome el poder.

Ideologizar la contienda es decir que se dará entre la continuidad del liberalismo económico y político y la opción centro izquierdista de Ollanta Humala, para nada nueva en el continente. El viraje latinoamericano hacia la izquierda ha sido motivo de análisis y estudios durante más de una década con sus dos modelos: el exitoso social demócrata de la concertación chilena y de Lula da Silva y el cuestionado socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez. Perú con su actual desarrollo parece lejos de realidades como la venezolana o la boliviana y más cerca de países como Chile y Brasil donde a nadie asusta un gobierno centroizquierdista.

Humala y Fujimori concentran recelos y ambos recurrirán a la estrategia de forjar alianzas y colocarse en el centro dando garantías sobre su ideario democrático. El primero busca mostrarse ligado al modelo social demócrata y le corresponderá reeditar la confluencia política que logró derrotar a Fujmori después de once años de autoritarismo desenfrenado. La segunda no busca desprenderse de ese pasado, lo reivindica sin considerarlo vergonzoso y a esa ficción contribuyeron alegremente sus contendores que nunca le pidieron explicaciones sobre el gobierno de su padre que abiertamente la inspira a pesar de haber sido juzgado por violaciones a los derechos humanos y estar merecidamente tras las rejas aunque no políticamente inactivo.

Humala puede ser el líder moderado que el Perú reclama sin detrimento de su voluntad política de perfeccionar el actual modelo económico poniendo el mayor énfasis en lo social para lograr una redistribución que permita canalizar y atender los conflictos sin llegar a la desestabilización del sistema democrático. Puede también abordar el perfeccionamiento del sistema político sin arriesgar la estabilidad y el crecimiento económico. Puede también impulsar toda reforma constitucional dentro de la metodología establecida con amplia participación de la población. Sus desafíos son ganar la confianza y generar  consensos para evitar que las reformas posibles animen crispaciones desestabilizadoras y luchar contra la corrupción como prometido.

Lula da Silva fue un maestro en esta difícil tarea y su gobierno es  largamente inspirador. Finalmente quienes luchamos por recuperar la democracia estamos éticamente obligados a reeditarla ante el riesgo del retorno del fujimorismo. De lo contrario no habríamos aprendido nada y como muchos habríamos olvidado todo. No es nuestro caso.

martes, 5 de abril de 2011

¿ANTE UNA NUEVA ÉPOCA?


CAMBIO DE PIEL

En San Francisco desperté de un sueño y tuve la sensación de que el Perú está ante un cambio de piel. Como los animales que para preservarse se despojan de su antigua cubierta y es como si nacieran nuevamente. No se si estar fuera presta una mayor lucidez respecto de lo que sucede en tu comunidad local, donde la tentación de pensar el mundo mirándonos el ombligo es mayor.

Estamos ante acontecimientos que están cambiando el mundo como lo fueron la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 o el estallido de las Torres el 11 de setiembre del 2001. O más en profundidad la revolución francesa o la norteamericana que iniciaron un verdadero cambio de ideas. La consolidación de la democracia y el estado de derecho que son el paradigma contemporáneo no necesitaban ni el despliegue del terrorismo ni el desastre nuclear pero si algo como la revolución árabe con el fin de las dictaduras de Túnez y Egipto y la larga rebeldía libia, algo de enormes repercusiones universales.

Necesitaba las imágenes de jóvenes flamígeros, internetizados y de mujeres autoliberadas en las calles y en las plazas, sin pancartas ni ideologías afirmando su apetito de igualdad, de dignidad, de libertad y de oportunidades. El nuevo credo político no tiene colores, aún en pleno despliegue, se caracteriza por reclamos básicos como el rechazo al abuso y a la prepotencia de quienes se creen dueños del poder y la exigencia de la transparencia contra toda corrupción.

El tsunami del pasado 11 de marzo y lo peor el accidente nuclear de Fukushima globaliza temores y deja atrás la modernidad que la bomba atómica representó. Japón, para muchos paradigmático del progreso, es hoy un país digno pero no confiable. No es el mundo mejor en que creían muchos fanáticos del capitalismo ultratecnologizado. Le esperan años muy duros.

Occidente ha sufrido duro golpe en su autoestima redentora y mesiánica al abandonar a los libios durante demasiado tiempo al bárbaro Gadafi. Europa y EEUU a través de la ONU decidieron finalmente una intervención humanitaria pero caminando lentos y demasiados cautos, inseguros de que el pueblo libio organizado en rebeldía pueda serlo también para encontrar su nuevo destino democrático sin ceder al fanatismo islamista.

Graves acontecimientos nos rodean y la sociedad peruana pone lo suyo. Reacciona a una coyuntura electoral atípica evidenciando inseguridades y fragilidades, denunciando a políticos que no convencen, que actúan en un todos contra todos, sin certezas democráticas, con ideologías que van dejando en el desván. El pueblo recuperando cierta rabia ancestral puede apostar a ciegas aún sin estar convencida.

Y aunque pocos quieran aceptarlo la corrupción es el detonante de la rabia que puede ser autodestructiva. El espectáculo de videos montado por Montesinos a la manera de una gran vitrina que exhibe los precios de políticos y medios de comunicación, fue un enorme golpe a la moral colectiva. Mostró el individualismo inescrupuloso del mercado político donde todos apuestan a ganar sin importar cómo.

La corrupción actual mantiene activa y vigente esa moral para ese mercado. El vaso de la indignación va llenándose gradual pero fatalmente y el ascenso de Ollanta Humala lo grafica. El antisistema o la implosión es una opción en las mentes saturadas, molestas, rabiosas y vengativas de quienes ven el progreso lejano y selectivo, que toca a muy pocos. La misma rabia de los jóvenes de la Plaza Tahir, conectados por Facebook o por Twitter, informados por la Internet de otros horizontes, de otras realidades progresistas para muchos. Todos quieren estar sentados a la mesa aunque para ello primero se obliguen a dinamitar el entorno.

La rebelión en el mundo árabe y el accidente nuclear en Japón aseguran una nueva época mundial. ¿Las elecciones del 2011 representarán un punto de inflexión para el Perú?. Reflexión y pregunta que no por gusto vienen a casi dos décadas del siniestro autogolpe del 5 de abril de 1992, propicio para recordar lo que representa el fantasma de la dictadura y del fujimorismo. 

martes, 29 de marzo de 2011

NECESITAMOS MÁS Y MEJOR POLITICA


NECESITAMOS MÁS POLITICA
MARIA DEL PILAR TELLO
Desde San Francisco
03-29-2011
La campaña electoral peruana no es la máxima manifestación de la política. Lo estamos viendo con la llegada a un punto muerto de cinco candidatos que se disputan con pequeñas variantes el mismo lugar y el mismo electorado.
La sociedad peruana todavía debilitada por el oncenio de la dictadura, no piensa en términos de democracia, entre otras cosas porque no hay un sistema de partidos. Sólo contamos con clubes que renacen con cada campaña, frecuentados más por arribistas que por idealistas del bien común, por quienes buscan su propio y estrecho interés individual o de grupo. Clubes que se reciclan en maquinarias electorales y que está visto compiten por los mismos votantes al punto que se encuentran en el centro tratando de bajarse el uno al otro mediante escándalos de corrupción reales o fabricados, el objetivo es deteriorar la imagen del otro. No perciben que ello desmoraliza a la gente que sólo retiene la idea de que la política es sucia, que solo sirve para el latrocinio y la impunidad.
Los políticos que han hecho de este modus operandi su mejor estrategia son el mayor problema. Y luego se dice que los peruanos somos imprevisibles electoralmente hablando. Sucede que los actores políticos decepcionan antes de llegar al poder, practican el tiro al blanco sin respeto ni caballerosidad y los medios, presuntos fiscalizadores, ingresan al juego con entusiasmo pues los escándalos dan lectoría y rating. Y cuando están alimentados por intereses propios se constituyen en grandes electores. No vacilan en estigmatizar de forma genérica simplificando, imaginando u obviando argumentos para que el ciudadano quede más confundido y atine a votar por el que haya logrado saltar mejor la ola de la diatriba y el ataque.
Esto no es política. Desgastar al oponente puede ser rentable para los canales de televisión o para los diarios pero no para el país. Hemos ingresado a una espiral de antipolítica y ahí están los resultados. A menos de 10 días de la primera vuelta los cinco candidatos casi en el mismo punto, sin saber quien es quien, luchando por las décimas para pasar a la segunda sin que se hayan asimilado propuestas. Lo único que queda claro es que pena y culpa van de la mano si decidimos votar el agua sucia con el bebe adentro.
Llama la atención la fragmentación con cinco candidatos casi iguales, con públicos intercambiables, con izquierdas que pueden votar por las derechas y a la inversa, sin distinción posible entre el honesto y el corrupto, nadie se libra del estigma y al final el desgaste de la vida pública tendrá consecuencias en la legitimidad del vencedor.
Pero no olvidemos que el sentimiento que hoy está de moda en el mundo es la rabia. La lección árabe dice que la ira puede ir en aumento. Y no estamos ajenos a ella, la vemos diariamente cuando se abren los micros de cualquier emisora para atacar a los opositores. Da la impresión de que nadie convence pero llegaremos a un resultado, ojala el mejor para el país. Uno que nos permita recuperar la verdadera política de quienes la han puesto en remate en el mercado de las ambiciones.

viernes, 25 de febrero de 2011

LECCIONES ARABES


LIBERTAD SIN DISTANCIAS

LECCIONES ARABES

La nueva ágora es virtual, la madurez política también. La
historia del mundo árabe moderno se está rescribiendo sin
consignas dejando lecciones para quien quiera asimilarlas.

La primera es que no hay distancias para la libertad y la
democracia. El mundo es pequeño y grande a la vez. Todos
bebemos de una misma inspiración para los pueblos. Contra
las caricaturas y los intereses creados están demostrando que
el autoritarismo va acabando sus días de la mano de
juventudes alertas que comparten informaciones e ideales. Que
no aceptan ser relegadas en la vida y en la historia. Occidente
ha quedado muy mal ante el mundo. Esperando a ver si los
autócratas, a los que siempre apoyaron para mantener un
equilibrio frágil en la región, podían recuperar el poder y volver
a lo de antes. Y no han podido y las autocracias van cayendo a
un altísimo costo en vidas humanas pero caen. Obama pudo
salvar, gracias a sus reflejos, el rostro y el discurso al decidir
dar a última hora el apoyo a los libertarios egipcios. Que no a
los liberales, no confundir por favor.

Dos. Los revolucionarios árabes no lo son sólo para su región
convulsa, abandonada y vilipendiada, lo son para el mundo al
que están prometiendo un tiempo nuevo, exigiendo una forma
de gobernar y de comportarse más transparente, más de
acuerdo con lo que los políticos predican, rompiendo y
arrastrando las máscaras y los secretos a los que el poder nos
ha acostumbrado. Tiempos de Internet y de redes sociales, de
filtraciones de Wikileaks, tiempos de compartir y ver el mundo
de manera distinta, tiempos sin dictadores ni reyezuelos, sin
poderes absolutos a los que se creía habían derrotado las
revoluciones del siglo XIX, la norteamericana y la francesa,
pero pervivían y vaya cómo lo hacían. Que lo digan quienes
durante décadas sufrieron a los Mubarak y a los Kadafi.

Tres. Los jóvenes de la plaza de Tahrir, no se reclamaban de
derechas ni de izquierdas, eran libertarios y demócratas en el
sentido más puro. Las ideologías del siglo XX van camino del
desván, unidas en el estigma de la prepotencia y la ineficiencia,
de la defensa de las minorías del capital y la fuerza. Las ansias
de libertad y de progreso de jóvenes globalizados por la
información y por la tecnología son más poderosas que las
armas convencionales de un Gadafi o de un Mubarack. Más
fuerte es el sacrificio del tunecino inspirador que los cañones y
misiles comprados a altísimos precios a Occidente, perdedor
de estas jornadas épicas. Y jóvenes globalizados y
tecnologizados hay en todo el mundo, también entre nosotros.

Cuatro. Queda lo más importante. Apoyar los esfuerzos por la
construcción de la democracia y el progreso de quienes han
preferido el baño de sangre a la postergación y a la pobreza.
Viven sobre ríos de oro negro pero la prosperidad no les llega.
Washington y Bruselas, Sao Paulo a la cabeza de los
emergentes, deben hablar y actuar ahora para descartar las
dictaduras. La nueva división del mundo es entre autoritarios y
libertarios democráticos pero no está asegurada si Occidente
no se pone de acuerdo para ayudar a Oriente. Que su famoso
liderazgo se manifieste, que no se vea que sólo escondía el
interés y la adicción por el petróleo. A ver si es cierto que
Barack Obama, como lo dijo en reciente rueda de prensa, está
"en el lado correcto de la historia".

Cinco. No cabe duda que la tecnología ha ampliado
irreversiblemente el espacio público. Y que en la vanguardia se
colocan los más jóvenes. Corresponde a los Estados garantizar
la conexión libre a Internet como la mejor forma de
contrarrestar la exclusión. La revolución tiene una agenda
tecnológica que la hace posible.

Seis: Estabilidad no siempre rima con libertad ni con
democracia. Las oleadas de cambio en el mundo árabe lo han
demostrado. Estabilidad era retraso y prepotencia. No pocas
veces las élites políticas y empresariales la privilegian en
colusión con sus homólogos nacionales que apoyan las
dictaduras. La estabilidad a cualquier precio no es un valor.

Siete: Los ciudadanos del mundo sabemos ahora que podemos
presionar directamente por lo que deseamos, sin esperar a que
nos caiga del cielo. Exigir más acción y responsabilidades y
menos ofertas que desaparecen en cuanto los políticos toman
el poder.

viernes, 18 de febrero de 2011

EL NUEVO PROGRESISMO EN AMERICA LATINA




EL NUEVO PROGRESISMO EN AMERICA LATINA

El giro a la izquierda y la legitimidad del centro

1.    En su Primera Parte el libro aborda el contexto internacional de fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI caracterizado por la búsqueda del equilibrio ideológico, el rechazo a los extremismos ideológicos y políticos, desde el Consenso de Washington en adelante. El surgimiento después de la caída del Muro de Berlín del espacio post soviético caracterizado por la adecuación al mercado y a la democracia. El inicio de la modernización china con una forma de gobierno especial llamada socialismo chino de mercado. La protección por Europa de su modelo social del Estado de Bienestar y el resurgimiento de la socialdemocracia que se adecua a la modernidad a través de la Tercera Vía propugnada por Tony Blair.

Dentro de este contexto se abordan las características de los gobiernos considerados de izquierda en Europa, que en un momento a fines del siglo XX llegaron a ser ampliamente mayoritarios, 15 en total. Ellos se caracterizaron por dar primacía a la política sobre la economía, por el esfuerzo por regular el capital y por impulsar el cumplimiento de dos objetivos: el crecimiento y el empleo. Con ellos resurge el concepto de Progresismo que los radicales izquierdistas cuestionan como nuevo Conservadurismo.

2.    En la Segunda Parte con el título el Progresismo en America Latina el libro aborda la adecuación de las izquierdas que dejan el camino de la revolución armada y van hacia el equilibrio entre Estado y Mercado logrando regímenes social demócratas cuya gobernabilidad es construida a partir de la concertación: el caso chileno es el paradigma. Este renacer del reformismo significará el encuentro de dos utopías, la del Liberalismo social y la de la social democracia. Los gobiernos de izquierda o progresistas, bajo presión nacional por los conflictos sociales e internacional por las exigencias de la globalización, van encontrando en el camino del centro la vía más adecuada para gobernar con mayores consensos.

3.    En la Tercera parte figuran las diferentes variantes en el espectro de la izquierda pero todas obligadas a un ejercicio de equilibrio económico que a su vez reclama un Estado Fuerte, regulador, promotor y redistribuidor. Un Estado que más que un rol subsidiario cumple un rol complementario a la actividad privada.

Se revisan rápidamente las características de los modelos sudamericanos de los regímenes considerados de izquierda: Los llamados populismos liderados por Hugo Chavez y los gobiernos inspirados en la Socialdemocracia.

Ese progresismo tiene rostro integrador para América Latina. Se pasa rápida revista a los problemas del proceso de integración en el continente.

4.    La Cuarta Parte trata sobre las Formas Y Reformas Politicas que deben abordar los gobiernos progresistas en la región comenzando por la modernización de sus regímenes políticos respondiendo al dilema entre Presidencialismo y Parlamentarismo. Cómo concilian democracia y desarrollo, cómo enfrentan el desgaste de los políticos, la debilidad de las instituciones  y logran la subordinación de los militares al poder civil constituido.

En esta parte se aborda la respuesta progresista a la globalización y la influencia de los medios masivos de comunicación a través de la llamada Democracia de Opinión.

5.    En una Quinta Parte se aborda el Modelo Peruano caracterizado por la Continuidad Económica y por el cambio responsable propuesto por Alan García. La ubicación ideológica del gobierno peruano va del centro a la izquierda con el apoyo del empresariado y la influencia ideológica del Aprismo.

La conclusión va en el sentido de que el pregonado giro a la izquierda que se supone se estaría dando el continente no es tal pues hasta los gobiernos populistas presuntamente radicales se ven obligados a manejar responsablemente la economía por la presión de la globalización ubicándose mas bien en posiciones de centro que combinan manejo responsable y atención a lo social dentro de la disciplina fiscal. 

A la pregunta ¿Qué Hacer En América Latina? se responde con una acción determinada por:

1.    Un mayor esfuerzo de democratizacion política y social que lleve a la inclusión.
2.    La reformulacion de un modelo económico adecuado a cada país que respete la búsqueda de Modernidad y la necesidad de inserción autónoma en la globalización.



IDEAS FUERZA

-         El nuevo progresismo tiene como objetivos la cohesión social y la justicia social. Más allá de las diferencias entre izquierda y derecha el libro pretende una concepción unificadora en torno a estos objetivos para expresar la  idea de una izquierda en busca de modernidad y eficacia.

-         La confrontación vivida en el siglo XX deja paso a la concertación y el equilibrio. La caída del Muro de Berlín derrotó el autoritarismo comunista. Las crisis eonomicas como la asiática, la rusa y la actual están obligando a repensar los dogmas neoliberales.

-         Las ideas que antes parecieron sólidas se adaptan y modifican. Los revolucionarios de ayer son los progresistas de hoy que retoman la visión humanista.

-         En América Latina los gobiernos deben responder a una fuerte presión social, atender a los pueblos que reclaman eficacia sin mucha paciencia, que exigen se erradique la pobreza y la exclusión en democracia sin reeditar rupturas ni autoritarismos. Quedaron atrás la dictadura del proletariado, el Estado dominador y la lucha de clases. Los social demócratas rescatan la justicia social, la repartición de los frutos del trabajo, apuestan por la reforma gradual, lejos de la violencia del radicalismo.

-         Ya no hay lugar para las semi democracias o democracias de baja intensidad, tampoco para semi dictaduras o regímenes que hacen tabla rasa del Estado de Derecho. Los radicalismos neoliberales que hacen caso omiso de la pobreza, el desempleo y el creciente malestar social, pierden piso al igual que la competitividad del trabajador barato y sin derechos.

-         Combatir las desigualdades sociales es consigna autodefensiva. El desempleo creciente, la exclusión de amplios sectores sociales son antinómicos de la estabilidad y de la gobernabilidad. Un mínimo de bienestar social es prerrequisito para competir en el mundo globalizado.

-         La debilidad de las sociedades latinoamericanas no viene de la carencia de recursos naturales, económicos o humanos sino de la ineficiencia de las instituciones. El énfasis se traslada del desarrollo de los recursos a los modelos para organizar la cooperación y la acción colectivas. No es tanto un problema de gobierno como de gobernabilidad.

-         La pobreza es una seria amenaza a la democracia. Lo preventivo e inteligente es una estrategia que atienda las demandas sociales y garantice la estabilidad. Las mesas de concertación, los diálogos y acuerdos nacionales definen políticas de Estado destinadas a generar suficiente estabilidad para alentar la inversión privada nacional e internacional.

-         Se va poniendo fin a la historia política regional caracterizada por el exceso de ideología, por la confrontación permanente de suma cero en la que todos pierden y nadie gana.

-         Es imperativo atender la fuerte conflictividad social, las turbulencias que pueden derivar en inestabilidad e ingobernabilidad y echar por la borda los esfuerzos nacionales por el crecimiento y el desarrollo. El marco común es el desencuentro de la sociedad con el Estado a partir de la crisis de representación política y de la debilidad de nuestras instituciones.

-         Los Estados nacionales siguen siendo responsables del bienestar colectivo y de la regulación de los mercados a condición de compatibilizar intervencionismo con iniciativa privada y de combinar valores del capitalismo y del socialismo con el propósito de superar ambos y ubicarse en el centro político.

REFORMULACION DEL  MODELO

En América Latina hay varios modelos con distintas visiones de la sociedad civil y de la ciudadanía pero todos comparten el respeto a la democracia formal. Cómo funcionan para  recomponer las relaciones entre Estado y sociedad?

Hay un primer modelo que reconstruye la nación desde la acción estatal, con liderazgo personalizado, y otro segundo que lo hace desde el liderazgo institucionalizado de los partidos.  Uno responde a la movilización política permanente, y al caudillismo sobre todo cuando se han destruido los partidos, caso de la Venezuela de  Hugo Chávez cuya dificultad mayor es su voluntad de perpetuarse en el poder a costa de dividir a la sociedad y de fragilizar las instituciones. Un segundo modelo está representado por la Concertación chilena en cuyos cuatro gobiernos ha habido participación central de los partidos, se ha fortalecido la democracia y las instituciones reconstruyendo la sociedad a través del sistema de partidos.

En ambos modelos se generan tensiones entre la sociedad y sus políticos que no siempre se solucionan y procesan dentro de la democracia.

Agregado a los dos mencionados está el modelo de mercado, promovido por los organismos internacionales como el Banco Mundial. Su crítica al Estado y su voluntad de reducirlo a favor del mercado como forma de asignación de recursos y de organización de la sociedad ha sufrido un duro golpe con las crisis que el mundo ha debido afrontar. La asiática de fines del siglo XX y la del 2008 que han dado paso a un mayor respeto por un aparato estatal destinado a políticas que complementen, regulen y supervisen al mercado. El Estado es útil para equilibrar al mercado y no es posible reducirlo ni debilitar su rol dirigente ni su papel activo de la sociedad si se quiere preservar al sistema.

En Latinoamérica no hay modelos ni esquemas predeterminados ni perfeccionados. Los regímenes actuales combinan elementos, obedecen a particularidades nacionales. Contrastar ventajas y logros puede ayudar a construir uno propio para el continente.

La democratización debe entenderse más allá de lo electoral, como verdadera organización del poder y de la sociedad en todos los ámbitos, con la participación de los actores sociales en el destino de sus países.

viernes, 8 de octubre de 2010

POTESTAD SANCIONADORA PARA LA CONTRALORIA

EN LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

POTESTAD SANCIONADORA PARA LA CONTRALORIA

A ver si la lucha contra la corrupción que el Premier Chang acaba de tomar como bandera se va concretando. Hace un mes el presidente Alan García Pérez y su entonces jefe de Gabinete, Javier Velásquez Quesquén, apoyaron a la Contraloría General de la República, en la iniciativa legal de contar con potestad sancionadora en materia administrativa funcional. La lucha contra la corrupción solo podrá tener eficacia si esa potestad se concreta y hay que exigir al Congreso  aborde el punto con carácter de urgencia. 

¿Qué puede hacer la Contraloría atada, de pies y manos, cuando sus informes son solo declarativos sin carácter vinculante?. Los funcionarios involucrados en irregularidades se ríen de ellos. Lo sabemos bien. Sus recomendaciones son un saludo a la bandera, pueden dejar de ser implementadas y no pasa nada. Para exhibir firmeza y ser disuasiva la Contraloría debe poder, además de definir responsabilidades, imponer sanciones a funcionarios y servidores públicos, más allá del vínculo laboral que tengan con el Estado o de las influencias que siempre están detrás de los corruptos más avezados.

Si lo solicitado se aprueba la CGR podrá imponer sanciones desde la destitución hasta la inhabilitación para ocupar cargos públicos hasta por 5 años pasando por la suspensión temporal hasta por 180 días y multas pecuniarias por las infracciones que cometan en el ejercicio de sus funciones. 

La potestad sancionadora de la Contraloría es indispensable para la lucha contra la corrupción, verdadero flagelo del régimen que tiene mucho para exhibir en lo económico y social pero no ha logrado poner coto a las irregularidades que proliferan. Esencial que el debido proceso de funcionarios y servidores públicos contemple un órgano instructor y otro sancionador, permitiendo a los castigados apelar las sanciones que eventualmente se les impongan.

Estamos ante una verdadera reingeniería, una nueva estrategia que hay que apoyar contra la corrupción con el debido cuidado de no interferir ni con el Poder Judicial ni con el Ministerio Público, éste último de impecable actuación.

 “Lo único que queremos es que (el mal funcionario) no siga trabajando o por lo menos que reciba una sanción”, ha dicho el Contralor Khoury, al tiempo de recordar que en un año de trabajo fueron denunciados 1,304 funcionarios ante el Ministerio Público y el Poder Judicial, pero ellos siguen “contratando y comprando para el Estado”.

Si como informó Khoury las pérdidas para el Estado superan los 50 millones de nuevos soles, en sólo tres auditorías, que podríamos pensar del cúmulo de pérdidas por la innumerable cantidad de pirañas y pirañitas que determinan millones de soles y dólares que fugan por bajos o menores montos y que nunca se detectan o lo hacen demasiado tarde.

La responsabilidad constitucional será mucho mejor cumplida si se establece la red de auditores itinerantes que propone la CGR dando forma a un ente de control que con acción descentralizada ayudará al país a avanzar sin el flagelo de la corrupción, como ya sucede en otros países vecinos como Brasil, Ecuador y Colombia que han logrado facultades sancionadoras para mejorar la calidad de la gestión pública.

Excelente que la Comisión de Fiscalización del Congreso haya aprobado la propuesta, a ser incluida en la nueva Ley de Control, que deberá ser debatida en el pleno, para que todo funcionario que se encuentre procesado por la Contraloría deje inmediatamente el puesto sea por permiso o por licencia, para que no usen sus malas artes presionando a sus subordinados para explicar o justificar sus acciones. Conozco malos funcionarios que han intentado limpiarse usando y presionando a los trabajadores de su institución o empresa.

Para que la población pueda creer en el Estado dándole mayor confianza y representatividad espero que el Congreso se ponga las pilas y proceda a vincular la ética con la política, ahora.