sábado, 27 de junio de 2020



¿QUÉ VIENE?

En Correo el 19 de junio 2020

Pregunta clave en esta larga incertidumbre. El mundo entero vive una dinámica de ensayo y error arriesgando la salud y la economía de millones. Sin fórmula segura toda reapertura tiene problemas amparados en el desconocimiento del virus. ¿Cuántos se enfermarán y cuántos empleos se salvarán? La prensa extranjera define al Perú como calamidad regional y la percepción general es que la cuarentena no preservó a la gente del actual desastre de salud pero sí lesionó gravemente la economía generando desempleo y hambre que crecen sin control. La reapertura económica es inminente pero viene con una emergencia sanitaria sin control que va para peor. Las críticas a las decisiones políticas y de salud del gobierno abundan especialmente al Ministro de Salud. Los números son dramáticos, a pesar del maquillaje oficial, colocan al Perú entre los países de mayor desastre regional y mundial. ¿Será posible equilibrar las necesidades sociales con las de salud? ¿Existe un plan de acción para el retorno o estamos ante simple propaganda?. Con la reapertura podríamos esperar se superen la arrogancia política, el rechazo a las críticas y propuestas de los que saben y en especial que el coro mediático no continúe con la lamentable desinformación que oculta la dimensión de la tragedia. Ni meseta ni consejo de sabios nos alumbran, números terroríficos determinan el clamor por cambios urgentes en la conducción política, económica y de salud. Jaime de Althaus y Juan de la Puente, convocados a un debate virtual por los egresados del Instituto de Gobierno de la USMP, respondieron a esta pregunta con gran solvencia académica. Coincidimos con ellos en activar los consensos ahora inexistentes, superar la confrontación para la confluencia de esfuerzos, un gobierno de unidad nacional, cambio de gabinete por expertos que nos ayuden en esta catástrofe al tiempo que nos preserven del riesgo de autoritarismo y del populismo que amenazan. El que pueda escuchar que escuche.  


¿QUÉ PASÓ EN EL PERU?
En Correo el 6 de Junio 2020

Perú es el octavo país con más infectados en el mundo. Antes elogiado como el primero en la región en tomar medidas y disponer la ayuda social hoy es el más criticado por su manejo y los inocultables malos resultados. Martín Vizcarra se refugia en el subregistro que es simple maquillaje estadístico. Expertos reunidos por egresados del Instituto de Gobierno de la USMP analizaron este martes la realidad y las respuestas. Y llegaron a conclusiones evidentes. La informalidad no se atendió adecuadamente y hoy está fuera de control poniendo en peligro a miles de peruanos ante el dilema salud o hambre. Mientras pugnan por trabajar el gobierno desatiende sus urgencias y los reprime cuando debería organizarlos para su subsistencia habida cuenta que los bonos no les han llegado, un misterio que pronto se convertirá en investigación por corrupción.

¿Qué pasó? Un error descomunal y fatídico fue la decisión de comprar pruebas rápidas que dan resultados inciertos en lugar de pruebas moleculares que son seguras. Aplicar moleculares a todos los peruanos hubiera sido caro pero con buen resultado como se hizo en otros países. Aquí se ha gastado mucho y las cifras son terribles. Las moleculares hubieran evitado los falsos negativos que han continuado contagiando hasta llevarnos a la presente situación inmanejable.

La falsedad está al descubierto. No hay meseta, lo que hay es un genocidio del pueblo sin dinero para atenderse, el que muere diariamente por centenas en los hospitales públicos o en sus hogares y sin atención. Ya estamos en el puesto 14 de muertos en el mundo y el gobierno no rectifica, no escucha a los expertos ni acepta críticas. Dice que somos el país que hace más pruebas pero las cifras están ahí y miden su arrogancia. Mientras afirman que todo está bien pronto tendremos más de 20 mil muertos. ¿Quién responderá por ellos?

sábado, 6 de junio de 2020




LA CONECTIVIDAD DIGITAL 
NO ES UN LUJO

En Correo el 06 de Junio 2020

Miles de compatriotas están muriendo y otros tantos lloran sus pérdidas, la ansiada meseta anunciada hace dos semanas no llega. No hay educación presencial, escuelas y universidades apuestan por clases virtuales. En pleno confinamiento la única  socialización es por internet vía Whatsup o Skype y los debates académicos, sociales y políticos se refugian en las videoconferencias y zooms como espacios rescatados al monólogo gubernamental y mediático. 

Estamos unidos digitalmente para comunicarnos y ejercer nuestro derecho a la información. Pero la conectividad no existe para millones de peruanos en la capital y por supuesto en los lejanos pueblos, sin acceso a Internet. Éste no es un lujo, es un derecho humano, que sin supervisión ni censura debería ser proporcionado gratuitamente para los que no pueden pagarlo, convertirlo en servicio público. 

Martín Vizcarra ofrece tablets y Kits tecnológicos para la educación digital de los más pobres pero la reguladora OSIPTEL anuncia el corte por falta de pago del servicio telefónico que incluye a Internet. Contradicción que linda con la esquizofrenia dado que las deudas responden a la aguda crisis económica y el Estado gasta sus ahorros distribuyendo millones en ayuda social. Y ese mismo gobierno desarticula al país impidiendo la comunicación, debilitando la estrategia fundamental en la guerra sanitaria como en la económica. 

Sin internet no se hace nada. Es un derecho social, sin ella eres un marginal aislado de los esfuerzos colectivos. OSIPTEL permitirá los cortes en perjuicio de la sociedad mientras que las grandes empresas telefónicas tienen trato especial y privilegios tributarios. Para la ONU cortar el acceso a Internet es una violación de los derechos humanos. La red es esencial para la vida y en especial para la educación y la economía. Lo dijo Barak Obama en 2015 “la banda ancha no es un lujo, es una necesidad”. ¿Qué parte de esto no entiende Vizcarra?


https://diariocorreo.pe/opinion/la-realidad-no-da-confianza-noticia/

LA REALIDAD 

NO DA CONFIANZA

En Correo el 29 de mayo 2020

El Congreso aprobó la investidura al gabinete Zevallos pese a  que su presidente, Manuel Merino, consideró que la respuesta de las autoridades del Gobierno ante el COVID-19 “no es la que los peruanos esperábamos”. Decepcionante confianza y una oportunidad perdida para un cambio radical de las políticas que han fracasado con inmenso costo de vidas y números de contagiados que asustan a todos.

No sólo se teme a la muerte por contagio masivo también al desborde social por hambre y desempleo cuyas cifras van creciendo sin control. Los parlamentarios se prodigaron en protestas y reclamos pero no se produjo la llamada de atención y menos la exigencia de rectificaciones urgentes, para que esas autoridades a las que se refiere Merino sean reemplazadas por expertos que detengan el genocidio que a ojos vista afecta los pobres que se refugian en la informalidad, en el trabajo en las calles con hogares pobres y hacinamiento familiar. El gobierno en lugar de golpearlos cruelmente debe preocuparse por facilitar espacios para ese trabajo que alimenta a millones que no reciben ayuda.

Dar confianza a quienes han fracasado en defender la vida traerá consecuencias sociales y políticas por el contraste exasperante entre el discurso oficial y la realidad que pocos medios exponen solitariamente. El sistema de salud fue abandonado con la excepción del segundo gobierno aprista que construyó los hospitales que hoy nos sirven. La fragilidad sanitaria fue agudizada por la decisión de comprar pruebas rápidas, ineficientes e imprecisas, y no moleculares que nos hubieran dado mayores luces para enfrentar el virus. 

La sesión de control político estuvo llena de cuestionamientos a los resultados, a las cifras oficiales, a la represión que golpea a quienes salen a trabajar por hambre, a la corrupción en compras y distribución de bonos, etc.etc  Pero se habló demasiado para dar con 89 votos una confianza que la realidad no da.

lunes, 25 de mayo de 2020




NO AL CONFLICTO 
DE PODERES

En diario Correo el sábado 23 de mayo 2020
Martín Vizcarra cerró el anterior Congreso alegando obstruccionismo a la reforma política y judicial desde un largo conflicto con la oposición mayoritaria. El nuevo Congreso tiene poco tiempo y comienza a ejercer funciones pero el Presidente ya  muestra su disgusto ante la fiscalización que cuestiona sus políticas en tiempos de emergencia.
El Perú padece esquizofrenia, el Ejecutivo pide al Congreso la investidura que nunca recibió y que no merece con el sistema de salud colapsado y los números abrumadores. A pesar de los subregistros de infectados y fallecidos su desgaste político es evidente. En otro sentido el Legislativo avanza solitario, orientando esfuerzos a las próximas elecciones generales y a la reforma política mientras el país entero se moviliza contra el virus en una guerra de vida o muerte.
Ambos poderes tienen una mirada distinta pero funcionan en situación excepcional, en plena crisis y en tránsito a un mundo desconocido ya que la normalidad nunca retornará como la vivíamos. La emergencia debe priorizar la salud sobre la economía que está incubando la peor crisis del siglo. Las políticas sanitarias y económicas no han dado resultados, los peruanos no estamos protegidos y el fracaso del Gabinete Zevallos debería llevarlo a renunciar para dejar paso a Ministros expertos en salud y economía. Los 32 millones de peruanos seguimos en severo riesgo mientras las enormes pérdidas económicas y la pobreza acechan sin remedio.
Zonas de desastre, en Lima, norte y sur, son reales y exigen soluciones de mentes ilustradas y expertas que deberían surgir de la unidad nacional. No es momento de confrontar sino de conjugar esfuerzos para remar en la misma dirección. Si bien el Congreso ha hecho poco o nada respecto de la pandemia y aunque la confianza al gabinete no esté asegurada, no hay espacio para el conflicto. Hay demasiado dolor en el país para agregar irresponsablemente la confrontación destructiva.

sábado, 16 de mayo de 2020



LOS HEROES DE LA PANDEMIA

En diario Correo del 16 de Mayo 2020 
Todo el país debería estar de  pie por el drama de quienes enfrentan al virus sin la protección adecuada, sin suministros y sin balones de oxígeno. Lo que sucede con los profesionales de Iquitos y el fallecimiento de una decena de médicos son inaceptables para cualquier peruano de bien. Estamos ante una pandemia gravísima y no necesitamos incrementar riesgos de desatención y menos aún mártires. Necesitamos médicos y enfermeras bien cuidados y protegidos, no enviados a la guerra sin armas, directamente al sacrificio.

El Ministro de Salud no solo es inoperante y burocrático, su malsana indolencia y desinterés se evidenció cuando el Colegio Médico le pidió que los más graves fueran trasladados a Lima en una avioneta que el gremio iba a financiar. Su respuesta desvalorizó la misión por la cual el mismo juró y su demora costó dolorosamente la vida de varios médicos que pudieron ser salvados. Víctor Zamora debió atender con dignidad el pedido de renuncia del Colegió Médico pero Martín Vizcarra lo exculpó porque trabaja muchas horas mientras los muertos se acumulan y él negocia su permanencia.
                                           
The New York Times informó hace unos días que en el Perú hubo 6200 muertes solo en el mes de abril, igualando la mortalidad de París en su peor mes de pandemia. Cuanta inoperancia consentida y cuanta indolencia para dejar que este personaje continúe manejando la salud de millones de peruanos mientras se prodigan en datos sobre camas de hospitalización y de cuidados intensivos irreales al extremo de que hay pacientes que mueren en las puertas de los hospitales sin espacio para recibirlos. 

El colapso es real, el número de muertos aumenta mientras se viola flagrantemente los derechos de los pacientes, de los médicos y de los profesionales de la salud. Necesitamos otra conducción para evitar que las semanas que vienen sean de desastre sanitario y humanitario. Urgente!

jueves, 14 de mayo de 2020



URGENTE NUEVO GABINETE!!

En Correo el 8 de Mayo 2020

Mañana es un día de la madre en confinamiento, algo que nunca sucedió en esta celebración homenaje, También será el fin de la cincuentena. La angustia crece por los malos resultados del gobierno, los peores de la región. Martín Vizcarra, sus Ministros y asesores no han dado la talla ante el desafío. Lo menos que podríamos esperar es autocrítica y mayor tolerancia a la crítica, menos arrogancia y más sentido común para consultar a los que saben. Sufrimos los errores, las omisiones y la falta de conocimientos para salvar vidas, las ya perdidas y las que se perderán al reactivarse empresas y servicios. El contagio se incrementará cuando el sistema de salud ya está colapsado y la curva de infectados y muertos no se aplana.
Entre omisiones, errores y aprovechamientos políticos y económicos se juegan las vidas de miles de peruanos. Requerimos otra estrategia y otra conducción desde otro gabinete formado por ministros con conocimientos, experiencia y especialización. Las responsabilidades de lo sucedido se ajustarán en su momento pero hoy estamos ante una gran emergencia, una amenaza de exterminio a los más pobres que siendo las víctimas son paradójicamente señaladas como culpables de las malas cifras. No se trata de lo pasado sino del presente que exige capacidad. Un gabinete de ancha base o un gobierno de unidad nacional es un recurso fundamental a la medida de la gravedad. 
Convocar comandos de expertos en salud y en manejo económico ya que la crisis está en ambos frentes. Y el Congreso debe exigir al presidente las rectificaciones que lo obligarán a llamar a los mejores por encima de las diferencias y de los intereses políticos que lo han guiado hasta hoy. Y apelar a las FFAA, a su movilización para la defensa nacional, para apoyar las decisiones del poder civil tal como lo pidió el almirante Jorge Montoya. Estamos sobre un volcán.



GOBIERNO 
DE UNIDAD NACIONAL

En Corrreo el 01 de Mayo 2020
Terminaremos el aislamiento y seguimos a ciegas sobre el contagio masivo y las víctimas del COVID. Cansados del encierro y también de la complacencia del gobierno, inmune a la crítica y propenso al maquillaje de las cifras reales que el New York Times ha publicado de un Perú con los peores resultados en la región. Las malas decisiones vienen de un equipo ministerial cuestionado antes del cierre del Congreso y que ahora no puede enfrentar la crisis con muertos que se acumulan, contagios que crecen, ayuda económica que no llega a los pobres, logística deficiente que genera colas y aglomeraciones. Una recesión económica descomunal acecha mientras el gabinete pide a gritos un cambio por gente comprometida, capaz y representativa. 

Hay enorme desconfianza mientras el triunfalismo irrita por las cifras mentirosas, las pruebas rápidas imprecisas, las camas de UCI que faltan, los pacientes que mueren en las puertas de los hospitales, el número de respiradores insignificante para las urgencias, los miles de peruanos que invaden las carreteras y la policía resentida que va hacia la inacción mientras los penales hierven en defensa del derecho a la salud y a la vida. La curva no se ha aplanado y el desborde está aquí. El silencio no es una opción. 

No se ve el final del túnel. Sólo un gobierno de salvación nacional o un nuevo gabinete de ancha base reunirán la fuerza para remar en la misma dirección, para salvar vidas de la enfermedad y del hambre. Tan grave como esto. Los gobiernos enarbolan la unidad en momentos cruciales como guerras y catástrofes. Un gabinete de unidad nacional con profesionales capaces por encima de ideologías e intereses de grupo es un recurso de gran poder para evitar el caos, la anarquía, el desgobierno y la violencia que traerán el contagio masivo, el dolor, el hambre y la necesidad. O vamos directo al despeñadero.



EL CANSANCIO 
DE LA CUARENTENA


En Correo el 24 de abril 2020

La prórroga de la cuarentena estaba cantada y nadie puede asegurar que no habrá más. Hay poca credibilidad en los datos oficiales. Sabemos lo que vemos y ello indica que estamos alcanzando límites del aislamiento y del bloqueo económico que lesiona familias y empresas. Cuando hay cansancio surge la intolerancia y las críticas al Gobierno por un equipo ministerial con muchos errores y poca capacidad para enfrentar el enorme desafío. La caja fiscal puede ayudar pero la logística no da la talla, son más los riesgos de colas y aglomeraciones que la eficacia en su distribución. La mayor recesión económica de las últimas décadas acecha lo que significa hambre y desempleo.
El Gobierno parece inmune a la crítica y más aún a la autocrítica. Las compras que se realizaron y las que se omitieron van dejando forados de desconfianza. Nos faltan pruebas moleculares y rápidas, las camas de UCI de los hospitales públicos son insuficientes, el número de respiradores es insignificante para las urgencias. Ante un peligro de vida o muerte hay responsables. Pruebas y mascarillas debieron llegar y no llegaron. Estuvo bien la cuarentena temprana y estricta. También la celeridad de la decisión de ayuda social. Pero las soluciones pasan por mayor organización y planeamiento ante el sistema de salud desbordado. No podemos seguir actuando a ciegas sin pruebas moleculares. Este retraso es fatal y tras cuarenta días la gente, harta del encierro, se vuelve irresponsable y ansiosa. Se va perdiendo el ánimo. La improvisación y las deficiencias sumadas a los errores tienen un costo social que se multiplica sin que sepamos cómo se expresará. A todos nos interesan respuestas eficaces y oportunas y para ello deben llamar a los mejores especialistas para hacer correcciones y formular nuevas propuestas. Necesitamos nuevas energías con nuevas caras y nuevas ideas. El gobierno no tiene el monopolio de la verdad.