viernes, 6 de marzo de 2020









LA INMUNIDAD 

NO ES IMPUNIDAD

En Correo el 14 de Febrero 2020

Semana muy dura para el gobierno de Vizcarra con cambio parcial de gabinete. Ello no obsta para que el libreto oficial siga su curso y en el nuevo Congreso se discuta la eliminación de la inmunidad parlamentaria. La inmunidad existe desde la Revolución Francesa como protección de altos funcionarios debido a la falta de independencia de la administración de justicia ante posibles persecuciones. La parlamentaria nació por temor a abusos del Ejecutivo, nunca se justificó solo en la soberanía y en la representación. 

La doctrina la estima necesaria para la consolidación del Estado de Derecho y la legitimidad democrática con base en el control del poder incluyendo al Judicial, posible fuente autónoma de excesos. Desde este ángulo las consecuencias de su eliminación para la libertad de los congresistas y la salvaguarda de la institución, en especial para los grupos minoritarios incómodos, podrían ser significativas. La lucha contra la corrupción exige protección ante las mafias que neutralizan grandes esfuerzos con amenazas. 

Y es que los atropellos pueden venir de cualquier lado, la inmunidad no es impunidad pero tampoco es privilegio, se entiende como autodefensa y preservación funcional ante la politización del orden judicial. Que funcione solo para el periodo parlamentario es una buena propuesta y que la intervención se produzca después de que la autoridad judicial complete el proceso de persecución de los delitos, otra. Así el Congreso podrá decidir en votación pública y con mayoría calificada levantar la inmunidad o suspender los procesos judiciales en caso de injusticia flagrante. 

El proceso judicial completo permitiría la mejor decisión del Parlamento que sólo debería ser competente para levantar un arresto o impedir un proceso ante indicios claros y racionales de arbitrariedad, falseamiento y manipulación de los hechos. Y quienes quieren eliminarla, el Presidente Vizcarra a la cabeza, no deberían poder hacerlo solo porque las encuestas dicen que “El Pueblo lo pide”.

domingo, 2 de febrero de 2020



¿CONCERTACIÓN 
Y AGENDA ÚNICA?


En Correo el 1 de  Febrero 2020


Es difícil aunque no imposible. El nuevo Congreso está lejos de ser la perfecta representación democrática o el anuncio de eficiencia concertada. Hasta donde vemos nada asegura que será mejor que el malamente cerrado, la improvisación  determinó altísimo ausentismo y marcado desinterés ciudadano. El resultado no ha traído mayorías, lo que tenemos es un archipiélago de minorías que ha dejado atrás antiguas fuerzas que no superaron la valla. Están presentes desde radicales dogmáticos y teocráticos como la UPP de Antauro Humala y los fratricidas del FREPAP hasta centristas con relativa ventaja como Acción Popular. No hay liderazgos claros. No lo tienen la izquierda ni los morados vizcarristas. 

En suma una pesadilla para la posible agenda única que aborde las urgencias: la inseguridad, el desempleo, la salud más la reconstrucción del norte que es una oda a la insensibilidad e incapacidad gubernamental. Los que no aparecieron en las encuestas pretenden el control. Los pesimistas ven una fragmentación suicida y sorda, una Torre de Babel dentro de la cual ni escucharán ni se dejarán escuchar. 

La convivencia política parece casi imposible con idiomas distintos en los que no figuran la tolerancia o la negociación en pos de intereses superiores. Los optimistas son muy pocos. Nunca más claro lo de ir por lana y salir trasquilado. Vizcarra apostó al todo o nada y puede tener lo segundo pues el apoyo que podría lograr de este multiforme Legislativo se diluye. Nunca más compleja nuestra diversidad reflejada en un conjunto de congresistas que podría ser incontrolable e ingobernable. 

Todas las sangres pueden ser pero no se avizoran alianzas dominantes ni consensos pro gobernabilidad menos aún acuerdos valiosos. Lo que surge tras bambalinas es un posible momento constitucional impulsado por los radicalismos que esperan milagros. La Constitución puede ser cambiada pero por si sola no transforma a la sociedad ni a sus gobernantes. Esperamos equivocarnos.


EL DIA D


En Correo el 25 de Enero 2020

El Congreso aprobó el 30 de septiembre la cuestión de confianza sobre el proyecto de ley que modificaría la elección de magistrados del TC. ¿Dónde estuvo el supuesto extraordinario o el disfraz de su manifestación de voluntad? ¿En la suspensión de la elección que no formaba parte del pedido? El TC ha considerado la postergación del debate “como forma manifiesta de no aceptar lo solicitado” aunque  el art 86c permite al pleno atender la cuestión de confianza en la misma sesión o en la siguiente.

¿Dónde estuvo lo tácito o lo fáctico? ¿Dónde el disfraz de la voluntad de negar la confianza? ¿Dónde lo extraordinario? Todos estos elementos subjetivos deben ser aclarados y precisados para no dejar todo el espacio a la interpretación interesada como en los viejos malos tiempos. Como estamos viendo el poder político fuerte lo es más cuando funciona en alianza o subordinando al poder mediático.

La sentencia del TC debió fundamentar los elementos de la supuesta manifestación no expresa de voluntad por el Congreso. No puede ser que en adelante el Ejecutivo esté en condiciones de considerar a su antojo cualquier situación como extraordinaria o como manifestación tácita de voluntad. Las reglas claras caracterizan todo Estado de Derecho. “Constitucionalizar” el cierre del Congreso golpea las instituciones democráticas y es un apoyo indudable a la centralización del poder.

A las puertas de la elección del nuevo parlamento el desinterés o la indiferencia se extienden. Hay poca o ninguna ilusión en una mejor representación. Deberíamos apostar por un Congreso que pueda concretar el equilibrio de poderes malamente afectado y asumir la responsabilidad de precisar aspectos constitucionales que han quedado en el aire sobre la cuestión de confianza. Esta tarea implica descartar toda incapacidad u obsecuencia para constituirse en responsable oposición. No elegir entre el obstruccionismo o la obediente colaboración con el Ejecutivo, como algunos equivocadamente plantean.



LA DENEGATORIA FACTICA

En Correo el 18 de enero 2020

El cierre del Congreso por denegación fáctica de la cuestión de confianza solicitada por el Ejecutivo es constitucional. Esta decisión del TC pretende cerrar un debate fundamental sobre el equilibrio y separación de poderes, sus competencias y límites. Las implicancias de esta decisión son políticas para este caso y para el futuro Estado de Derecho porque ningún Presidente en el mundo puede disolver a voluntad el Legislativo sin arriesgar la estabilidad democrática, política y jurídica de su país.

La Carta de 1993 pone condiciones para la disolución y el TC debe decir si éstas se cumplieron sobre el contenido de la cuestión de confianza presentada por el Premier como por el supuesto rechazo fáctico del Congreso. ¿Se debió suspender el proceso de selección programado para el 30 de septiembre? ¿Exigirlo no es interferir con la autonomía del Parlamento en una competencia propia?

El TC debe precisar los criterios jurídicos sobre la forma en que el Premier o los ministros, pueden presentar la cuestión de confianza, clara e inequívoca y señalar las consecuencias de un contenido oscuro o tácito que permita la interpretación. El interés general es condición insuficiente y subjetiva, debe existir relación con alguna política general de gobierno. La separación de poderes impide que uno de ellos pueda definir la composición y atribuciones de otro bajo pena de liquidar el equilibrio. ¿Puede el Ejecutivo hacer cuestión de confianza de la suspensión de un proceso ya iniciado de elección de magistrados del TC? ¿Puede obligar al Congreso a suspender una sesión o imponerle una agenda distinta? El art 86.c permite al Congreso debatir la confianza en la misma sesión o en la siguiente.

El TC ha convalidado la írrita denegación fáctica por situación extraordinaria asumiendo que una votación expresamente favorable puede disfrazar una intención de no dar la confianza. ¿Y cuándo es extraordinaria? Necesitamos más luces en el fallo escrito. Seguiremos.


domingo, 12 de enero de 2020


DEFENDER LA EDITORIAL 
DEL CONGRESO


En Correo el 11 de Enero 2020

El Congreso se mantiene activo desde su Comisión Permanente y su personal administrativo. El nuevo Congreso, pronto a ser elegido, encontrará decisiones tomadas por la mayoría fujimorista entre ellas reformas de su Organización y Funciones. Una de ellas pretende afectar al Fondo Editorial burocratizándolo y obstruyendo su notable labor desde hace 20 años. 

Quienes hemos constatado su calidad debemos levantar la voz para defender su independencia y amplitud. Y hacerlo por el Perú y todas sus voces reflejadas en sus publicaciones. Fundado con gran visión por Martha Hildebrandt ha entregado libros para el debate serio y profundo, desde los distintos enfoques de nuestra realidad multiforme. 

Un país crece cuando sus ciudadanos leen y los editores de libros cumplen un proceso complejo y meritorio. El calificado equipo humano del Fondo Editorial del Congreso refleja apasionamiento por la divulgación cultural, imprescindible en una sociedad que quiera enriquecerse espiritualmente. Hasta ahora el Congreso ha sido escrupuloso con su autonomía intelectual y su criterio multicultural ajeno a la manipulación política. Solo dependiente de la segunda vicepresidencia su libertad enaltece al Congreso pues ha hecho del Fondo una pieza muy importante para la cultura del país. 

Su producción se aprecia en su pequeña librería del Jr. Huallaga donde vemos amplitud de narrativa, ensayo, debate social y político con pautas técnicas definidas y esmerada corrección. Si nuestra democracia se basa en la dignidad humana, en cultivar valores morales universales como no defender su esencia si queremos contribuir a una buena sociedad con derechos y libertades con nobleza de espíritu y con libros valiosos que todo el mundo puede adquirir. Que la Contraloría que supervisa las decisiones tomadas durante este interregno ponga alto a lo que sería un nefasto intervencionismo en la cultura nacional. Que el Fondo Editorial del Congreso se mantenga tal como ha venido funcionando con directores notables y sin burocracias ni intereses políticos partidarios o de grupos.



VEINTE VEINTE

 En Correo el 02 de Enero 2020

Comienza el 2020, año emblemático que convoca esperanzas e ilusiones más por cábala que por análisis realista de lo que sucederá en nuestro trajinado país que viene de un año traumático y difícil. El proceso electoral no mueve todavía ilusiones y el mandatario espera la decisión del Tribunal Constitucional que podría cambiar los designios de su poder concentrado y ampliado con su influencia mediática. 

¿El cierre del Congreso será confirmado como violación constitucional o pasará como simple acto unilateral? ¿Será Vizcarra un gobernante de facto? ¿Consagrará el TC la denegatoria fáctica de la confianza? El proceso competencial aparece complejo y difícil en lo jurídico y en lo político y definitivamente tendrá consecuencias.
   
Pasadas las fiestas reaparece la angustia colectiva por la inseguridad y la violencia en las calles con víctimas diarias que aumentan sin control. Con feminicidios que se incrementan sin protección real. La salud pública no deja de estar colapsada con hospitales desabastecidos. Y la ineficacia del Ejecutivo no se compensará por el nuevo Congreso que no tendrá en sus manos las soluciones.
  
El equipo que dirige Rafael Vela, que busca terminar con la impunidad de los graves delitos de corrupción, concentra controversia pero también confianza. Su difícil tarea ha generado excesos pero también aciertos y ganado gran apoyo de la población. Este año deberá ser el de las acusaciones fiscales, el de los procesos que finalicen con sentencias de condena o de absolución. Que concluyan las exageraciones de las prisiones preventivas y las de la politización de la justicia. Que con equilibrio se combata la impunidad de los notables e influyentes y que la anticorrupción sea una bandera coherente entre la ley, los principios éticos y el discurso político. Para que este año tenga un doble veinte los que pretenden liderar la anticorrupción no pueden ser parte de la impunidad ni de la incapacidad política, policial, fiscal o judicial.

martes, 3 de diciembre de 2019


EL RESCATE 
DE LA POLÍTICA

En diario Correo el sábado 30 de Noviembre 2019

América Latina continúa en convulsión, Hace ya seis años, diciembre 2013, Barack Obama calificó a la desigualdad de ingresos, como “el desafío definitorio de nuestros tiempos”. Pero el desafío mayor sigue siendo la pobreza que se acrecienta en muchos países. La desigualdad no angustia pero la pobreza sí. Ambas intrínsecamente relacionadas, la desigualdad de ingresos tiende a generar violaciones inaceptables de derechos, comparar nuestra situación económica nos lleva al desencanto y a la frustración con la política que abre el camino de la violencia. En Chile la destrucción de la infraestructura de transportes no tiene lógica y profundiza las carencias de recursos. Luchar o agredir a quienes tienen más no es un paliativo. El Estado debe atender el bienestar del que tiene menos. Lograr una política económica enfocada en libertades y oportunidades, en derechos fundamentales que la Constitución pretende garantizar. Pero solo cuando se constatan las carencias debatimos cuánto puede nuestro Estado ofrecer realmente a los ciudadanos. Y cuanto existe de institucionalidad democrática para dar voz a todos los sectores. 

El Perú, en etapa de recuperación de la cooperación entre poderes del Estado y entre políticos, espera elecciones para un nuevo Congreso. Indispensable canalizar democráticamente las confrontaciones para no llegar a los estallidos sociales que pueden ser muy destructivos. Este es el desafío de hoy, que en la oferta electoral la cooperación tenga un espacio, que se entienda que el cuestionamiento irracional puede ganar votos pero no soluciones. 

La política es conflicto pero también puede ser consenso surgido del debate integrado con las posibilidades reales. Es el enfoque que esperamos para que esta etapa sea positiva. Que como se ha dicho en la CADE la clase dirigente, en la política y en la economía, se active para realizar las reformas indispensables que permitan que el Estado funcione y represente a todos. Debemos rescatar la política de su desprestigio.


LOS RIESGOS DE LA DESIGUALDAD



EN DIARIO CORREO 29 DE NOVIEMBRE 2019

Un fantasma recorre el mundo, el de la desigualdad. No solo la región está en ebullición, países percibidos como tranquilos reaccionan a la ausencia de derechos y a los problemas de supervivencia de los no privilegiados. La política tiene dos caras, la del diálogo y la del conflicto, ambos canalizados hacia los consensos para que el Estado no use el monopolio del uso de la fuerza contra los pueblos para reprimir aspiraciones. Los movimientos sociales de hoy se coordinan por las redes sociales y potencian el desprestigio de los mediadores que son los políticos y también los medios de comunicación que van perdiendo persuasión.

La colisión entre gobierno y oposición siempre termina mal. La polarización nos deja sin capacidad de luchar por la paz social por la cual debemos estar dispuestos a ceder. Y ello significa disminuir exigencias pero también privilegios. Algo que Chile parece haber perdido de vista a pesar de que durante dos décadas se benefició de la concertación para la recuperación democrática hoy en riesgo por los enfrentamientos de una población disconforme con los avances solo para algunos.

Similar descontento y cansancio signan las revueltas de Bolivia, donde Evo Morales a pesar de su ejecutoria positiva quiso quedarse en el poder por cuarta vez y las mayorías que antes lo aplaudieron lo cuestionaron por presunto fraude electoral iniciando un proceso que lo hizo caer. Sin hablar de Venezuela que después de Hugo Chávez está en permanente estado de violencia. Mientras Colombia, Ecuador y Brasil, tocados en su momento por el cuestionamiento están obligados a construir acuerdos que por ahora parecen devaluados. El Perú busca superar una larga etapa de esterilidad por confrontaciones que no disminuirán con nuevas elecciones parlamentarias. Las instituciones no funcionan por si solas se requiere que los gobernados exijan al gobernante fijar el rumbo y los objetivos comunes. En este punto estamos.

jueves, 21 de noviembre de 2019


SOLDADOS 
DE LA DEMOCRACIA

Publicado en Correo el sábado 16 de Noviembre 2019

El mundo está movido y la región también. Como pocas veces se expresa masivamente la indignación social por la desigualdad, las violaciones de derechos y las injusticias del sistema. Tanto que las explosiones alcanzan un punto de no retorno como viene sucediendo en el vecino Chile. Tiempo de recordar que en nuestro país hace 27 años, cuando se iniciaba el régimen fujimorista con el autogolpe del cinco de abril de 1992, se produjo en la madrugada del 13 de noviembre de ese mismo año, la insurgencia de un conjunto de oficiales comandados por el General EP Jaime Salinas Sedó, un grupo que asumió la resistencia cívico-militar para restituir el orden constitucional. Soldados de la Democracia los llama su líder en emocionado mensaje desde EEUU donde reside, “que fueron contra la corriente, que sintieron que los reclamaba el cumplimiento del deber y la voz de sus conciencias, no la de sus conveniencias personales”.

Enfrentaron al ex capitán Vladimiro Montesinos, el poder tras del trono que ponía sus alfiles en las FFAA. Respondieron al malestar en los cuarteles y en los sectores democráticos por el autogolpe que disolvió el Congreso e intervino el Poder Judicial. La insurgencia de este grupo aunque bien planificada no llegó a concretarse por una traición que desarticuló el operativo que no respondía a los golpes militares clásicos, sino a la defensa de la ley y la democracia.

Ni las torturas, promesas o amenazas con que pretendieron reprimirlos pudieron doblegarlos. Recluidos en pésimas condiciones en el Real Felipe durante 3 años, salieron gracias a la presión de los organismos internacionales, sin ceder en sus reclamos,  invictas sus banderas de lucha. Soldados de la democracia, quedan en la historia como dignos herederos de Cáceres, Bolognesi, Grau. Tiempo de recordarlos y de señalar que nunca se les reconoció sus derechos y merecimientos honorarios. La ingratitud de la patria también existe.