jueves, 19 de septiembre de 2019



¿CÓMO CERRARÍAN EL CONGRESO?

En Correo el 14 de Septiembre 2019

¿Cómo cerraría el Ejecutivo el Congreso? ¿Recurrirá a las Fuerzas Armadas? ¿A las Fuerzas Policiales? ¿Están obligadas las Fuerzas del Orden a cumplir con el pedido del Ejecutivo? 

Las Fuerzas Armadas no son el fiel de la balanza pues deben ser neutrales. Son instituciones al servicio del estado nación y no al del gobierno de turno, le deben subordinación al poder constitucional y no al poder político. No son deliberantes aunque es evidente que les interesa el destino del país, también son peruanos preocupados por la prolongada crisis provocada por la intransigencia y la colisión de poderes.

Generales y almirantes en retiro han dicho que las FFAA no avalan ningún golpe aunque sus pronunciamientos políticos son exclusivamente personales. Los militares en actividad tienen prohibido expresar posiciones políticas. Pero ha trascendido que generales moqueguanos estarían dando apoyo al cierre del congreso y  que un grupo de generales institucionalistas, que mantienen sus valores militares y su respeto a su constitucionalidad, no lo harían. La situación parece sin salida pero los institucionalistas están haciendo su propia campaña no bélica por el entendimiento y el diálogo. La solución del gabinete de ancha base y el acuerdo de gobernabilidad sobre la base de una agenda mínima ya está circulando. La ha asumido la vicepresidenta Mercedes Araoz sin que implique vacancia presidencial ni cierre congresal. Y menos aún cierre vía cuestión de confianza que va perdiendo respaldo constitucional.

No necesitan recurrir al indeseable golpe militar para hacer saber que en el Ejército y la Marina respetarán el orden constitucional. No tienen la obligación de apoyar medidas políticas que atenten contra la Carta las que pueden acarrearles procesos judiciales. No están obligadas a responder ante una posible disolución del Congreso con vicios. Tendrían toda la potestad de no cumplir dicha petición política sin incurrir en desacato aunque de hecho arriesgarían ascensos y pases al retiro.


domingo, 8 de septiembre de 2019

LA GUERRA 
DEL FIN DEL MUNDO
En diario Exitosa el domingo 8 de Agosto 2019
La esperada reunión de Martín Vizcarra con Pedro Olaechea no dio resultados. Para las plateas han ofrecido que el Congreso priorizará la reforma constitucional que haga posible el adelanto de elecciones y que el Ejecutivo revertirá los graves déficits de gestión gubernamental. Ojalá pero lo que vemos está lejos de la eficiencia y del abordaje de los problemas esenciales.
No es fácil activar estas ofertas. Adelantar elecciones es complicado y más aún en tan poco tiempo. Tanto como recuperar eficiencia en la gestión sectorial y estatal. Los cientos de muertes de bebes prematuros por falta de incubadoras en diferentes partes del país denotan una crisis integral de la salud pública que se evidencia en el conocido desabastecimiento de las instituciones sanitarias, en especial en los hospitales emblemáticos de referencia como el Loayza en Lima. Grave porque la defensa del derecho a la vida está en falencia a pesar de ser la primera razón de la existencia de un Estado que cuando no puede cumplir pasa a ser fallido.
Y es que muy graves problemas han sido postergados por los poderes del Estado que no funcionan. El Ejecutivo a través del Presidente agita a la población y su propuesta de adelanto de elecciones genera incertidumbre por lo cual pierde poder e imagen. El Congreso quiere legislar de manera autónoma sin imposiciones pero pierde tiempo y oportunidad para abordar la agenda social pendiente. El Poder Judicial sin Junta Nacional de Justicia y con un Ministerio Público bajo fuego crítico completa el deterioro. Con el agravante de que ninguno de los escenarios que podrían surgir del actual bloqueo político y económico son positivos para el país.
El debate constitucional y político ocupa todo el escenario pero hay un diálogo de sordos. Ni se escuchan ni se entienden. Cada día el Presidente Vizcarra renueva su hostilidad contra el órgano constituyente exigiendo la reforma constitucional y agitando a la población para la grita por la disolución del Legislativo. Sin ánimo conciliatorio la intransigencia no llegará a nada, salvo que se centre en la defensa del orden constitucional lo que obligaría al Ejecutivo a aceptar lo que el Congreso decida con su prerrogativa de aprobar las reformas constitucionales.
El Congreso pone lo suyo cuando decide continuar con las investigaciones de Chinchero y CONIRSA vinculados con el Jefe de Estado. O abordar la metodología y las acciones de las encuestadoras que sostienen al presidente con sus sondeos de opinión que podrían ser manipulados.

Con razón o sin ella la guerra continúa. La acción fiscalizadora es un recurso para golpear al contrario. El discurso presidencial también lo es. Si es así podría tener reflejo en los cuarteles que son profesionales de la guerra. Si los civiles no dan la talla la pugna irresponsable y sin salida es una provocación a los militares que también están preocupados. El temor ha sido puesto sobre la mesa por la virulenta respuesta de Mauricio Mulder al Primer Ministro en la Comisión de Constitución. Avisados estamos.


DE LA POLÍTICA 
A LA POLITIQUERÍA
En Correo el 7 de Agosto 2019
El presidente sigue haciendo promesas en sus viajes a provincias y contradictoriamente sigue predicando que “nos vamos todos”. La política ha desaparecido en su esencia de manejar diálogos y desacuerdos, de  negociar aspectos que podrían parecer insalvables. La ha reemplazado la politiquería de la defensa de intereses individuales y de grupo en el marco de una generalizada crisis de credibilidad y confianza.
Hay una gran crispación en la población. No es para menos, sus políticos no ofrecen seguridad ni garantías, pasan peleando entre ellos, sin entenderse y sin abocarse a lo esencial. Hablan lenguas distintas y viven en un país diferente en el que no existen los grandes problemas que las mayorías sufren. El periodo de PPK y el del relevo de Martín Vizcarra son tiempos perdidos sin  obras destacables. Ni las publicitadas acciones de reconstrucción ni las reformas política y judicial. Mucha palabra y pocas realizaciones. Solo la lucha anticorrupción avanza en sus propios espacios.
Vamos perdiendo la fe ante lo que parece la guerra sin fin. La confrontación y la soberbia son protagónicas, los políticos no piensan en el país y no dan la talla. Las absurdas amenazas cíclicas de disolución parlamentaria o de vacancia presidencial son una irresponsable provocación a los cuarteles.
Porque ninguno de los poderes del Estado funciona como debería. Ni el Ejecutivo con un Presidente que agita a la población y genera incertidumbre con el adelanto de elecciones que le hace perder poder. Ni el Congreso que debe legislar de manera autónoma sin imposiciones pero pierde tiempo y oportunidad para abordar la agenda social pendiente. Ni el Poder Judicial que sin Junta Nacional de Justicia y con un Ministerio Público bajo fuego crítico completa el deterioro. Con el agravante de que ninguno de los escenarios que podrían surgir del actual bloqueo político y económico son positivos para el país. Cuidado.


jueves, 5 de septiembre de 2019


LA VOZ DEL PUEBLO
Y LA DE LOS MEDIOS
En diario Exitosa el domingo 25 de agosto 2019
Ya pasó más de un mes de la propuesta de adelanto de elecciones y el escenario es de desconcierto total. Nadie sabe cómo terminará esta crisis. Los peores augurios están presentes. Gobierno y oposición deben entender que no se trata solo de sus intereses. No pueden mostrarse intransigentes ni irreductibles, como si de su hacienda se tratara. Si no quieren ir contra la historia deben asumir el interés nacional y facilitar el acercamiento de posiciones para una salida negociada o intermedia.
Ningún escenario de los que se plantean es bueno. El peor sigue siendo el lamentable vaivén entre un Congreso que impulsa la vacancia presidencial y un Ejecutivo que por cuestión de confianza rechazada lo disuelve. En ningún país democrático se liquida el Congreso porque al presidente no le gusta o porque la calle grita su cierre.
El reciente discurso de Martín Vizcarra en Tacna no llama a la serenidad ni a la reflexión. El pueblo soy yo es la auto referencia del líder o caudillo que cree que tiene el monopolio de la razón, que cree sintonizar con las aspiraciones del ‘pueblo’ e interpretarles desde su torre de marfil.
Pero nadie es dueño de la verdad y el pueblo sigue siendo una abstracción, lo que existe es el conjunto de individuos con ideas diferentes que pueden venir de la realidad pero también de la desinformación o de la manipulación mediática. En su discurso de Tacna la crítica aparece como difamación y el desacuerdo como traición al pueblo. Nadie puede disentir y menos plantear objeciones constitucionales sin defender privilegios y dar la espalda a los peruanos. ¿Este es espíritu de diálogo? ¿Se trata de doblegar o de razonar por interés nacional?

Si la voz del pueblo fuese infalible el mérito sería del que califica bien lo que merece ser aprobado. El pueblo está integrado por seres humanos falibles, que aciertan y se equivocan. Ha sucedido muchas veces y sin ir muy lejos ese terrible Congreso que supuestamente se quiere cerrar es el mismo que el pueblo eligió en las urnas sin una pistola en la sien.  
Es cierto que en democracia prevalece la voz de las "mayorías" pero pueden darse distorsiones que generan desaciertos por manipulación. Los políticos cantan loas al pueblo cuando reconoce resultados y desprecian las opiniones opositoras que no satisfacen intereses y egos. Por un lado corre la presunta infalibilidad y por otro se ignora la voz ciudadana que critica el desgobierno.
Las buenas decisiones están ligadas indefectiblemente a la buena información. Al ciudadano se le entrega cifras de encuestas o un escrutinio limitado que no le permite tomar decisiones de envergadura y significado. El derecho a la información no siempre es respetado por el poder mediático cuando sirve de eco a los bandos en pugna en especial al del Presidente cuando concede y distribuye publicidad oficial.  

Ante la intransigencia de los poderes del Estado otra mirada debería venir de reporteros y columnistas algunos de los cuales muchas veces retan, juzgan y condenan. Nos toca reflejar la realidad, afinar la mirada y asumir qué fin perseguimos como comunicadores que se relacionan con la sociedad en que viven.
No hay que olvidar que en los medios se construye el relato que ilustra y condiciona la forma de entender al mundo. Desde nuestros espacios elaboramos la narrativa que determina la actitud para afrontar lo que sucede. Tan importante es la mirada de los medios sobre lo que ocurre como las preguntas que hacemos, las dudas que albergamos y los aspectos en que nos fijamos y por qué. Ojalá más cerca de la conciencia y más lejos de la consigna o de la voz que en el oído nos dicta lo que debemos decir o preguntar.


LA GRAN INCERTIDUMBRE

En Correo el sábado 24 de agosto 2019

Pasan los días sin avances. La incertidumbre es la regla. Martín Vizcarra asegura que el adelanto de elecciones para el 2020 “no es negociable” y tiene poco o ningún interés en reunirse con el titular del Congreso, Pedro Olaechea. No busca escuchar a nadie más que a sí mismo y a su entorno cercano con el cual se alinea el coro mediático que le debe su supervivencia.

El discurso que pronunció en Tacna tiene serios bemoles puestos de relieve por un editorial del decano. El pueblo soy yo es la auto referencia del líder o caudillo que supuestamente sintoniza con las aspiraciones del ‘pueblo’ y  las interpreta correctamente desde su torre de marfil. Desde ahí pretende ser la encarnación de una abstracción cuando lo que existen son individuos con ideas que pueden venir también de la manipulación mediática. En su discurso toda crítica aparece como difamación y todo desacuerdo como traición al pueblo honesto. Nadie puede disentir y menos plantear objeciones constitucionales sin defender privilegios y dar la espalda a los peruanos. ¿Este puede ser el espíritu de diálogo que ofrece? ¿Se trata de doblegar a alguien o de razonar?

El imperativo de la razón reviste urgencia desde que todos los escenarios que se plantean son negativos, requerimos del acercamiento para una salida negociada a una crisis política que se prolonga en lo económico con todo el daño posible. El peor escenario es aquel donde el Congreso impulsa la vacancia presidencial por “incapacidad moral” (por Chinchero y los nuevos indicios descubiertos) o que por una cuestión de confianza se disuelva el Congreso. Todo extremo es perjudicial y en ningún país democrático se disuelve el Legislativo porque al presidente no le gusta o porque la calle grita que se cierre. Necesitamos colocarnos más cerca de la razón y más lejos de la manipulación y de las ambiciones irreductibles.


miércoles, 28 de agosto de 2019


¡GABINETE 
DE UNIDAD NACIONAL!

En diario Exitosa el domingo 18 de Agosto 2019

Lejos de los excesos, cerca del equilibrio indispensable, hacer política significa solucionar conflictos dentro de las instituciones. Para ello se necesita mucha flexibilidad. Las cabezas del Ejecutivo y Legislativo deben buscar y encontrar una salida más cerca de la racionalidad y más lejos de la anarquía. Es posible avanzar en una agenda consensuada y un gabinete de unidad nacional, multipartidario, con profesionales notables dispuestos a poner el Perú primero. Martín Vizcarra debe fijar la fecha y negociar el adelanto de elecciones que hoy es la manzana de la discordia.

Hoy más que nunca requerimos del ánimo dialogante para dejar de lado la terquedad que nos ha llevado a esta crisis política multiforme que se traduce en una total incertidumbre respecto de quien gobierna en el Perú y de quién gobernará en el corto y mediano plazo. Agravada por la desconfianza en los políticos y en las instituciones que nos saturan con escándalos por corrupción o por ineficiencia.

Si queremos proyectar estabilidad para recuperar inversiones y avanzar al desarrollo necesitamos reconstruir credibilidad y autoridad. Lo que estamos viviendo es un severo retroceso, no un simple bache en el camino, un momento muy difícil de indefensión e irresponsabilidad. Nadie garantiza nada y lo único que le queda al ciudadano es preocuparse por su propia supervivencia y la de su familia.

Este es el estado de ánimo del pueblo al que Martín Vizcarra alude como infalible decisor. Hay hartazgo de confrontaciones, pugnas, descalificaciones e intolerancia a lo que se agregan una enorme corrupción y desconfianza en instituciones, partidos y políticos. Nadie se salva, menos aún un Presidente que no gobierna y quiere irse o un Congreso impopular por escandaloso e ineficiente.

Basta de amenazas de vacancias presidenciales o de cierres congresales. El pueblo pide soluciones a problemas concretos y lo que ve es un entrampamiento político que empeora las cosas. Ambos poderes debieron ponerse de acuerdo hace tiempo en una agenda mínima para enfrentar la violencia urbana, la economía, la salud y el desempleo, entre temas esenciales, pero se han distraído abordando reformas que siendo importantes no se concretan. Ni la judicial bloqueada sin haberse designado la Junta Nacional de Justicia, ni la política que aprobada por el Parlamento, y con las autógrafas en Palacio hace 17 días, el Presidente ni las observa ni las promulga.

La desconfianza y el cuestionamiento a nuestro sistema político están llegando a la desmesura. El debate mediático deja en claro el desprestigio de los políticos que desatienden el interés general y no exhiben transparencia ni ética.

Martín Vizcarra pidió al Congreso de la República que plantee alguna vía de solución sobre el adelanto de las elecciones que aún no ha sido debatido ni aprobado. Pero después ha dicho dice que su propuesta no es negociable echando más sombras sobre la economía e incrementando el temor y la incertidumbre. El presidente debe entender que es indispensable que se reúna con Pedro Olaechea para ponerse de acuerdo en una agenda común que atienda los reclamos sociales. Que el presidente recuerde sus propias palabras y no se contradiga “Busquemos la forma de encontrar una salida a este entrampamiento, y el planteamiento que hacemos como Ejecutivo, responsablemente, es este proyecto de adelanto de elecciones. Si hay otra opción, que la planteen”.

Y está planteada, es posible dar a los distintos sectores un asiento en un gabinete de unidad nacional para mirar a un mismo objetivo y abandonar el choque estéril. Tiempo de aceptar la mano tendida del titular del Congreso. Tiempo de pasar de la palabra a la acción sin demagogia, retrocesos ni incoherencias. Siempre pueden venir cosas peores.  

Felicitaciones al magistrado Jorge Chávez por su rechazo a la prisión efectiva para PPK. El pedido del fiscal Domingo Pérez es penalmente insolvente, irracional e inhumano para el ex mandatario enfermo, solo y sin familia, encerrado en su domicilio. Las visitas son necesarias para su fortaleza emocional y ningún exceso debe aceptarse en un Estado de Derecho.


SIN LUGAR 
PARA LA INTRANSIGENCIA

En Correo el 17 de Agosto 2019

No solo tenemos una crisis política por colisión de poderes, existe incertidumbre total respecto de quien gobierna y de quién gobernará. A ello se agrega la desconfianza en los políticos y en las instituciones por frecuentes escándalos por corrupción o ineficiencia. Es urgente reconstruir credibilidad y autoridad. Y no es fácil cuando impera la percepción de que todo marcha en piloto automático y nadie garantiza nada.

El pueblo al que Martín Vizcarra se dirige como infalible decisor está harto de confrontaciones, pugnas, descalificaciones e intolerancia a lo que se agregan una enorme corrupción y desconfianza en instituciones, partidos y políticos. Nadie se salva, menos aún un Presidente que no gobierna y quiere irse o un Congreso impopular por escandaloso e ineficiente.

Si queremos proyectar estabilidad para recuperar inversiones y avanzar hacia el desarrollo necesitamos reconstruir credibilidad y autoridad. Lo de ahora es un severo retroceso, no un simple bache en el camino.

Basta de amenazas de ida y vuelta de vacancias presidenciales o cierres congresales. No hay lugar para la intransigencia. El pueblo pide soluciones a problemas concretos y lo que tiene es un entrampamiento político que empeora las cosas. Ambos poderes debieron ponerse de acuerdo hace tiempo en una agenda mínima para enfrentar la violencia, la economía, el desempleo, la salud pero se han distraído abordando reformas que siendo importantes no se concretan, ni la judicial que está bloqueada ni la política que ya aprobada por el Parlamento todavía no se  promulga.

Hacer política significa solucionar conflictos dentro de las instituciones. Muy bien que se reúnan Vizcarra y Olaechea para buscar una salida más cerca de la racionalidad y más lejos de la terquedad. Lo mejor sería dejar de lado el adelanto de elecciones y avanzar con una agenda consensuada y un gabinete de unidad nacional, multipartidario, con notables dispuestos a poner el Perú primero.

lunes, 19 de agosto de 2019



¿AL BORDE DE LA ANARQUÍA?

En diario Exitosa el domingo 18 de Agosto 2019

El telón de fondo del debate político nacional no puede seguir siendo el adelanto de elecciones o la vacancia presidencial o el cierre del Parlamento, todas salidas catastróficas que no funcionan para el país. El diálogo de verdad implica voluntad de hacer concesiones. Si de encontrar salidas racionales se trata necesitamos un reencuentro político social vía una agenda común Congreso-Ejecutivo y un nuevo gabinete multipartidario.

El presidente pregunta demagógicamente ¿Por qué le temen al pueblo? Y quiere darle voz vía referéndum cuando sabemos que las calles también pueden equivocarse. La aceptación en las encuestas no es solución y la voz del pueblo no es la de Dios. Ahí están los resultados deleznables de la ruptura constitucional del autogolpe del cinco de abril celebrado y aprobado mayoritariamente en su momento.

El pueblo puede ser manipulado y cuando hay confusión o irresponsabilidad no existe su infalibilidad ni para la aceptación ni para el rechazo. Y más aún cuando hay intransigencia en los altos niveles que hablan de diálogo mientras usan el serrucho y recurren a la beligerancia o a alentar a las calles hacia respuestas violentas.

La ruptura de la bancada de gobierno con la renuncia de Mercedes Aráoz, Carlos Bruce y Ana Choquehuanca  ha sido la cereza del pastel que nos pone ante situaciones extremas, rubrica los desencuentros entre el jefe de Estado y la vicepresidenta Aráoz y deja a Vizcarra sin apoyo parlamentario. Vale decir que determina que las instituciones vayan perdiendo peso y posibilidades de coordinación o de confluencias mientras ganan las vías violentas o de mayor obstrucción.

Como sucede con la guerra EEUU China en esta confrontación Congreso y Ejecutivo perdemos todos. Los capitales políticos están camino del agotamiento por tanto hay que recurrir a soluciones de emergencia. En varias oportunidades se ha planteado un gabinete de unidad nacional para romper la colisión de poderes y las propuestas de escenarios frustrantes y negativos. Un Gabinete de ancha base expresa voluntad de convergencias y de acuerdos y aleja indeseables extremismos.

Queda visto que el adelanto de elecciones no pasará en el Congreso donde la lógica sigue siendo de guerra. Sabemos que las relaciones Ejecutivo y Legislativo desde el 2016 han sido de polarización negativa y de autodestrucción. Es momento de poner un alto racional y reflexivo. Los escenarios que se plantean no representan soluciones y si destrucciones posibles de lo logrado en democracia y economía.
Un gabinete de ancha base, multipartidario o de unidad nacional es un recurso usado por gobiernos de distinto signo para salir de crisis prolongadas e instaladas. Parece evidente que el fujimorismo no aceptará integrarlo pero siempre podrá el presidente designar personalidades cercanas que le permitan participar y ser consultado en aspectos centrales. Y los demás partidos podrían ocupar las principales carteras para demostrar que estamos en una democracia madura y estable donde se forman Un gabinetes conversado que descarta el choque de poderes e implica calidad y representatividad ministerial en un régimen de transición que nos lleve a progresar institucional y políticamente.
Si no queremos afectar aún más la economía, las inversiones y la democracia, que avanza hacia el bicentenario sin interrupciones. Y menos aún dar paso a aventureros extremistas que sacan provecho de la algarada callejera convenientemente alentada, necesitamos un Ejecutivo racional sin intransigencias y una oposición parlamentaria viable que en la práctica exhiba capacidad para atender las clamorosas necesidades sociales. Un acuerdo entre ambos poderes bloquearía las propuestas antisistema con entendimientos posibles en democracia y sin dejar de luchar contra la corrupción. Seguiremos.




BUSCAR LA SALIDA

En diario Correo el sábado 17 de agosto 2019

La anarquía planea sobre los distintos escenarios que se vislumbran. Todos preocupantes, todos revelan poca racionalidad y muchos intereses contrapuestos, todos parecen olvidar las necesidades sociales y los intereses nacionales. Los peruanos estamos angustiados, sin orden ni seguridad jurídica ni política, la economía podría ir hacia el despeñadero. Las salidas se cierran por la intransigencia y por la irresponsabilidad en los altos niveles que deberían hacer realidad el diálogo pero solo lo ofrecen demagógicamente mientras usan el serrucho y recurren a la beligerancia o a alentar a las calles hacia respuestas violentas.

Lo dramático es que no parece haber equilibrio y calma para conducir el país y pensar mejor las opciones. Y no es la popularidad lo que está en juego. Los altos números de aceptación en las encuestas no son solución y la voz del pueblo no es la de Dios, también puede equivocarse. Ahí están los resultados deleznables de la ruptura constitucional del autogolpe del cinco de abril celebrado y aprobado mayoritariamente en su momento.

Como pensar en la infalibilidad del pueblo para la aceptación o para el rechazo cuando en su conducción impera la confusión y el coro mediático. Ni sentido común ni voluntad de dialogo. La ruptura de la bancada de gobierno con la renuncia de Mercedes Aráoz, Carlos Bruce y Ana Choquehuanca  es la cereza del pastel. Rubrica los desencuentros entre el jefe de Estado y la vicepresidenta Aráoz y deja a Vizcarra sin apoyo parlamentario pues integrar a Yesenia Ponce es un autogol de polendas.

El telón de fondo no puede seguir siendo el adelanto de elecciones o la vacancia presidencial o el cierre del Parlamento, todas salidas catastróficas que no funcionan. El diálogo de verdad implica hacer concesiones. Se trata de encontrar salidas racionales para lo que necesitamos un reencuentro político social vía una agenda común Congreso- Ejecutivo y un nuevo gabinete multipartidario. Seguiremos.