sábado, 6 de mayo de 2017


MOMENTO CLAVE


Mi columna en CORREO el 06 05 2017

El gobierno está en su mejor momento por su ascenso en las encuestas y una gran obra por cumplir que lo puede llevar a pasar a la historia como el gobierno de la gran reconstrucción. Pero también está en su peor momento, con un ministro cerca de la guillotina, la confrontación exacerbada con la mayoría parlamentaria y severas divisiones y pugnas internas en su partido y en un gabinete de tecnócratas que no saben hacer política -a excepción de Jorge Nieto- y se aleja de la gente en lugar de acercarse.

Es evidente que el ministro que más trabajó políticamente durante la emergencia, haciendo realidad el concepto de unidad Pueblo-FFAA, fue Jorge Nieto. Sin desmerecer los esfuerzos de otros que también se desplazaron a lidiar con el fango. Pero el gabinete que presume, erróneamente, de técnico alberga y exhibe envidias lamentables. Por eso el ministro de defensa está bajo fuego pagando el haber sido voceado como Premier en el recambio.

La confrontación con el fujimorismo es más grave. Provocarlos cuando tienen sensible sangre en el ojo es peligroso, ningunearlos o estafarlos peor todavía. PPK sabe que debe gobernar con ellos, como hasta ahora, aunque ya es tiempo de mayores consistencias, de tender puentes realistas y no estar jugando al incendiario y al bombero al mismo tiempo. 

Le toca cambiar gabinete que ojalá fuera de ancha base, con gente propia y prestada, que le pueda servir para esta etapa difícil de desafíos que no son bromas. 

Que ubique ministros hábiles en la política y en la transparencia. No es momento para pugnas ni suspicacias, menos para confrontaciones. La clase política está ante un despeñadero que todavía puede sortear si demuestra un mínimo de racionalidad y un máximo de responsabilidad. Diálogo y acuerdos para que todos ganemos, terquedad, soberbia, incapacidad e intereses propios para que todos perdamos. Al escoger!


miércoles, 3 de mayo de 2017



RECONSTRUCCION
UNITARIA, PARTICIPATIVA
Y SUPERVISADA


En Revista Vela Verde. Edición del 2 de mayo 2017

El Congreso aprobó la Ley de Reconstrucción con Cambios con las modificaciones introducidas en el debate. Ya está en manos del Ejecutivo el instrumento legal para reedificar las zonas afectadas por los huaicos y las inundaciones producidas por el fenómeno de El Niño Costero. Los 90 votos a favor -de 105 congresistas presentes- indican un consenso superlativo entre el gobierno y la oposición incluida en ella el fujimorismo. Ha habido interés máximo de ambos sectores por concretar la propuesta pero es solo el inicio del camino.

Muy bien que se hayan introducido las modificaciones propuestas por el Apra y Acción Popular, mal que el Frente Amplio haya sido disonante con la visión general poniéndose de lado cuando todo el mundo esperaba confluencias. Bien que el gobierno se haya mostrado tan receptivo a través del Premier Fernando Zavala que puso todo el empeño para viabilizar la aprobación del texto.

Y por supuesto esencial el aspecto de la supervisión que estará a cargo de la Contraloría para el control concurrente y posterior en la ejecución del gasto. Venimos de una historia de corrupción y ninguna precaución será corta para prevenir negociados y malos manejos.

El tema fundamental es como se integrará la Autoridad de reconstrucción con cambios, para liderar un proceso que no será fácil. Y en segundo lugar cuál será el plazo con el que contará para el rendimiento de cuentas. Si es el Congreso el que determinará la extensión de ese plazo previa exigencia de resultados cercanamente supervisados.

La Autoridad de Reconstrucción deberá contar con un líder consensuado que capture la aceptación y el apoyo de esa mayoría parlamentaria que se acaba de estrenar. Se trata de una autoridad que deberá ser fortalecida y responder al grito de Perú, una sola fuerza.

Y en este sentido ha sido Kenji Fujimori el congresista que acertó con la perspectiva de la gran tarea que espera al país. Y lo ha hecho al precio de confrontar con su propia bancada en el momento del debate del proyecto de ley.

Muy importante el fraseo usado por el benjamín de los Fujimori que estrenó visión y talante unitarios con su pedido a sus colegas de “voltear la página” y lo hizo mientras los operadores de Fuerza Popular continuaban negociando condiciones y modificaciones. Si su postura fue personal y opuesta al conjunto de su partido es aún más valiosa pues ha dado línea a la fuerza parlamentaria mayoritaria al invocar el apoyo al proyecto enviado por el Ejecutivo “sin obstrucción, sin mezquindad y sin demora”.

Kenji Fujimori pidió dar el beneficio de la duda pese a que el proyecto pudo adolecer de defectos menores. E insistió en la serenidad que se requiere para implementar la acción nacional pendiente. Habló como un sabio mayor o como un político consumado poniéndose nuevamente a la cabeza del partido que lidera su hermana. Y lo hizo apelando a su experiencia personal de ayuda a las familias afectadas, especialmente de Tumbes, Lambayeque, Piura, Áncash y La Libertad.

Kenyi acertó al dirigirse directamente al premier Fernando Zavala para prometerle que el Congreso estará del lado del Perú apoyando la reconstrucción. No está en sus manos pero fue un gesto de gran político que no hablaba para el hemiciclo si no para el Perú que espera esa unidad tantas veces pregonada. Un esfuerzo de confluencias necesarias que podría perecer en los pasillos del Congreso entre ambiciones y cálculos políticos y presupuestales.

Por último su enfático llamado a su partido, Fuerza Popular, “como un sola fuerza, a respaldar la reconstrucción de inmediato, sin más confrontación ni obstrucciones” es una obra maestra de la oportunidad y la lección política que se reflejó en su arenga final “¡Construyamos una agenda común! ¡Volteemos la página!”.

Bien haría Keiko Fujimori y los líderes de Fuerza Popular, en seguir esta actitud y no mirarla con recelo. Hasta los antifujimoristas extremos la destacan. Las prioridades mandan y la realidad no es opcional. Las urgencias no se negocian y los deberes se imponen. Tenemos millón y medio de peruanos esperando una reconstrucción que significará la supervivencia para ellos que por ahora están sin techo ni alimentos ni empleo ni recursos de ningún tipo.

Así que los fujimoristas, como todos los políticos tienen que entender que la reconstrucción será unitaria, participativa y supervisada o no será. Queda fuera de lugar el obstruccionismo y el cubileteo.

Terminadas las rabietas de la segunda vuelta toca al fujimorismo enmendar los errores en que ostensiblemente han incurrido sucesivamente. El que tenga ojos que vea. Parece que Kenyi o sus asesores si los tienen. Mientras que el grueso de la bancada exhibe escasa lucidez cuando hablan de una victoria secreta varios meses después de la segunda vuelta y con un desastre nacional cuyas consecuencias exigen acción unitaria, perentoria y eficaz.

Es muy grande el pasivo que arrastran de estos meses de sangre en el ojo. Desde el caso Sodalicio pasando por los derechos de las minorías y por la ley anticorrupción de medios en venganza de los que supuestamente determinaron su derrota electoral, hasta la absurda acusación al Premier Zavala de ‘Montesinito’. Una maratón de errores que le dejan a Kenyi el camino libre para aplicar el buen sentido y conectar con la gente, ayudando a pasar la página que será la única manera en que el fujimorismo pueda llegar alguna vez a Palacio de Gobierno.


Que en Fuerza Popular piensen en el momento difícil que estamos atravesando, que busquen integrar la Autoridad de la Reconstrucción, que dejen sus furias y rabietas de lado. Solo los niños persisten en los errores cantados. Si quieren ayudar a gobernar no será con obstrucciones ni exigencias. Que no se marginen del clamor de una sociedad que quiere volver a confiar en sus políticos demasiado afectados por la ineficiencia y la responsabilidad para darse el lujo de la inmadurez y las inconsistencias. 
RECONSTRUCCION VIGILADA


En Político.pe el 02 de mayo de 2017

El tema fundamental para la inmensa tarea que le espera al país es como se integrará la Autoridad de reconstrucción para conducir un proceso que no será fácil. Deberá contar con un líder consensuado que capture la aceptación y el apoyo de la mayoría parlamentaria. Asimismo deberá ser fortalecida para responder de verdad al grito de Perú, una sola fuerza.

Y en este sentido ha sido Kenji Fujimori el congresista más asertivo respecto de la perspectiva de la gran tarea que espera al país. Y lo ha hecho al precio de confrontar con su propia bancada en el momento del debate del proyecto de ley. Llamó a Fuerza Popular, “como un sola fuerza, a respaldar la reconstrucción de inmediato, sin más confrontación ni obstrucciones” es una obra maestra de la oportunidad y la lección política que se reflejó en su arenga final “¡Construyamos una agenda común! ¡Volteemos la página!”.

Y tiene razón. Los fujimoristas, como todos los políticos deberían entender que la reconstrucción será unitaria, participativa y supervisada o no será. Para ello les toca olvidarse de las inmaduras rabietas de la segunda vuelta y ponerse a tono con la multitud que reclama unidad y eficacia. Que busquen integrar la Autoridad de la Reconstrucción si quieren ayudar. Que no se marginen del clamor de una sociedad que quiere volver a confiar en sus políticos demasiado afectados por la ineficiencia y la irresponsabilidad

Todos queremos que la ejecución del gasto en la reconstrucción sea impecable, que no haya apuestas, cubiliteos o repartijas de los grandes montos que estarán en juego. En este sentido coincidimos con Felipe Norris quien, en estas mismas páginas, ha planteado la urgencia de un nuevo marco legal para la ejecución de la inversión pública dado que el que tenemos no permite que las obras se implementen en forma eficiente y rápida. Tampoco nos protege de la corrupción.

Norris habla con mucha propiedad de una reforma de fondo que en el momento se ha visto postergada para preferir una ley especial para la reconstrucción con sus propias reglas de control a cargo de la Contraloría. Es por cierto una excusa válida la urgencia de implementar las obras de reconstrucción pero no posterguemos la ley general que necesitamos para ejecutar obras públicas en el país.     

Muy importante que la ley aprobada reconozca la importancia de la autonomía de la contraloría general para la supervigilancia indispensable. Le corresponderá junto con el Congreso el control de resultados y la fiscalización ojalá dentro de una nueva política referente a las rendiciones de cuentas.





¿INDULTAR 
PARA CONCERTAR?


En Correo del 31 de mayo 2017

Al grito de Perú una sola fuerza se pretende que todos estamos juntos en este momento difícil, ante un desafío inmenso para el país. Pero no estamos tan juntos ni tan alineados con la magnitud del reto que no se refiere solo a la construcción y reconstrucción de los pueblos afectados por el niño costero. Hay en simultáneo una crisis de confianza. Lo ideal sería la unificación de las fuerzas políticas y la concentración de los esfuerzos sociales para que en los meses que vienen podamos dar techo, comida y empleos al millón y medio de peruanos que lo ha perdido todo. Este logro pasa por concertar con el Fujimorismo que domina al Congreso, el segundo poder del Estado que Fuerza Popular viene conduciendo con mano férrea. Nada pasa sin su aprobación ni pasará si no se tienden los puentes para una acción conjunta. 

El único convencido de esto -a estar por su discurso en el debate de la Ley para la Reconstrucción- parece ser Kenji Fujimori quien aseguró que el Legislativo daría todo su apoyo en esta cruzada nacional. Pero no es tan fácil y lo sabe bien. Vemos que ingresa nuevamente a la agenda el indulto posible para Alberto Fujimori. Algunos ya lo plantean como condición para cualquier concertación. No lo es. Un acuerdo con Fuerza Popular no pasa necesariamente por la libertad del fundador del fujimorismo. Y hay que dejar las presiones sobre PPK. Si la gobernabilidad y la acción unitaria son lo importante comencemos por separar las cosas.  

La reconstrucción debería ser unitaria, participativa y muy transparente. Sin obstruccionismo ni repartija de los grandes montos en juego. La supervisión de la Contraloría será esencial para la confianza. Dada la corrupción histórica que nos afecta ninguna precaución será poca para garantizar la honestidad. Que así sea.



domingo, 23 de abril de 2017


NO SOLO CONTAR 
DINERO Y GENTE

En Correo del 22 de abril 2017

Las multitudes sufrientes que han perdido todo y estaban con las aguas literalmente hasta el cuello de un momento a otro han desaparecido, invisibles como si no existieran fuera de las cámaras de televisión. Pero existen y son cerca de millón y medio de peruanos viviendo de la caridad pública gracias a la magnífica ola de solidaridad que movilizó recursos recolectados en calles y plazas para ser enviados a la zona en emergencia. 
Al grito de Perú una sola fuerza hemos dicho que no permitimos ese drama colectivo, que no queremos que tantos niños y familias enteras estén sin techo, ropa y pan. Las aguas han empezado a retirarse, las lluvias e inundaciones han cesado dejando páramos de miseria. Pero ¿qué está pasando con todos esos hermanos? ¿Cuántos más están muriendo por hambre o por emergencia sanitaria? ¿Cómo se levantarán las instituciones que han perdido instalaciones, información, libros, equipos informáticos y todo lo obtenido con tanto esfuerzo?
Es el momento de la política bien entendida, de los consensos para avanzar sobre los terrenos arrasados para atender a toda esa gente mendicante. No son solo números, presupuestos y evaluaciones de costos que despertarán muchos intereses económicos y políticos. Es la reconstrucción que deberá hacerse con la mayor transparencia, con obras que no serán un botín para nadie. Se impone la vigilancia ciudadana pues es la hora del compromiso por la eficiencia, por la austeridad en la política económica y por afinar las prioridades. 
No es solo contar dinero y gente para las obras por hacer. La reconstrucción deberá ser planificada, incluyendo la prevención, atendiendo las urgencias, sin gastar de cualquier manera. Una etapa intermedia entre emergencia y reconstrucción debe ser considerada según los daños y las demandas de los damnificados y de las instituciones afectadas.




RECONSTRUCCION 
Y POLÍTICA

Publicado en Político. pe el 22 de abril 2017
El impacto del drama de las ciudades arrasadas, de los hogares desparecidos y de las multitudes implorantes va pasando. Ahora estamos en otra etapa en la que se enseñorean los cálculos económicos y políticos con riesgo de postergar el compromiso social.
La inquietud de los políticos es comprensible. La reconstrucción determinará una importante influencia en las poblaciones damnificadas que se reflejará en preferencias electorales como sucedió hace muy poco en Ecuador donde la popularidad de Rafael Correa creció por la forma como atendió la reconstrucción por los daños del sismo y por supuesto se reflejó en la victoria de su candidato Lenin Moreno.
El fujimorismo tiene grandes intereses en el norte afectado de donde recibió sustantivos votos en el 2016 y desea preservar ese capital por lo cual tiene que considerar lo necesario para no dejar toda la torta de la reconstrucción en manos del oficialismo.
Cálculos más o menos pueden no funcionar si no se contempla el ideal de la unidad. Una catástrofe de estas dimensiones obliga a hacer política en el mejor sentido, mirando el momento pero sin perder de vista la historia, Y para ello la única vía es unir fuerzas, prohijar consensos vitales para que la práctica de la reconstrucción no esté fuera de la política sino dentro de esa gran política que considera el porvenir como construcción social. El lema de una sola fuerza ha calado positivamente. 

Y si se quiere mantener este espíritu necesitamos un gabinete multipartidario, de verdadera unidad nacional. Una instancia que permitirá concretar políticas públicas y leyes que todos respaldaremos. Porque la hora del desastre no es para elucidar de qué tamaño será la torta económica y política que podrían repartirse sino la dimensión de la tarea que comienza.

A PPK le tocaba cambiar gabinete desde antes del desastre del norte cuando su caída de popularidad era enorme, hoy las cifras cambiaron pero es solo una foto del momento. Si se tienden los puentes para que todas las fuerzas políticas puedan en conjunto evaluar la situación de lo que toca hacer, no solo en arquitectura sino también en recuperación moral de la clase política, el régimen podría mantener su popularidad, los políticos recuperar la confianza y todos juntos cumplir con el rescate del millón y medio de peruanos que espera una acción efectiva y eficiente.


La ciudadanía rechaza la polarización y aprueba la unidad como marco de la política necesaria que no podrá ser beligerante ni obstruccionista, menos aún calculadora o aprovechadora del drama que viven nuestros hermanos en su propio país.

sábado, 15 de abril de 2017







LIDERAZGOS 
DESLEGITIMADOS

En Político. pe el 14 04 17

Un gobernador regional más en prisión, Félix Moreno, el de la Provincia Constitucional del Callao. Y con él ya hay trece de los cuales nueve sentenciados. Cada uno con su corte de ejecutores y seguidores que miraban a otro lado cuando las corruptelas se hacían evidentes pero seguían con sus negociados y latrocinios.

Otro presidente de la República más, Ollanta Humala, podría ir a la cárcel y detrás de él su propia corte de beneficiarios y colaboradores de ese poder mal habido y mal llevado a comenzar por su cónyuge Nadine Heredia. Se suma al ex gobernante en prisión, Alberto Fujimori, y al que ya debería estarlo, Alejandro Toledo, con orden de captura.

Estamos ante un ejército de altos políticos, empresarios y funcionarios cuestionados, en visible decadencia moral. Y la dinámica malsana no se detiene, se incrementa sin que sepamos en que momento la pesadilla habrá terminado para dar paso a la esperanza de liderazgos decentes, nobles, éticos y honestos.

Un drama social no desligado de otros males como la incapacidad y la ineficiencia para asegurarnos la salud, la economía y sobre todo la seguridad ciudadana pues la criminalidad se impone sin eficacia en contrario. Lo peor es que los altos líderes políticos siguen adelante sin conciencia de la sanción colectiva de desconfianza generalizada. Sin propósito de enmienda ante la pérdida de credibilidad, sin mirar hacia atrás, sin dar seguridades de reconstrucción moral.


Si queremos defender la democracia como se ha dicho tanto al cumplirse 25 años del 5 de abril, necesitamos confianza y legitimidad que no se pregona, se gana. El país necesita de políticos, funcionarios, empresarios honestos en que creer. Estar convencido de que podrá emerger un Perú diferente con transparencia, una nueva República sin la corrupción sistémica que sin credos ni ideologías viene liquidando a nuestra élite dirigente. 

RECONSTRUCCION 
MORAL


En Correo publicado el 14 04 17


No será solo reconstruir habrá que construir sin repetir los errores. Ni la ocupación territorial indebida. Ni la prevención ignorada por las sucesivas administraciones. Construir infraestructura vial y edificaciones seguras, casas, carreteras y caminos con planificación y asesoría, sin pobreza ni exclusión.

Una tarea que se dice rápido pero es inmensa. El Niño ha demostrado los efectos de la incapacidad y la irresponsabilidad de autoridades, personas, empresas e instituciones y lo ha hecho al altísimo costo de ciudades enteras destruidas y miles de familias refugiadas en su propio país, sin vivienda, alimentos, salud, agua, electricidad y otros servicios básicos.

Las torrenciales lluvias han motivado el desborde de los ríos que han arrasado las viviendas instaladas en zonas de riesgo ocupadas por los pobres que han unido la precariedad a la marginación, la extrema pobreza a la desocupación. Les han permitido hacerlo y eso es un gran monumento a la desidia y la inmoralidad en la función.

Vemos poblaciones sumergidas en el lodo que lo han perdido todo y ahora están expuestas al hambre y a las enfermedades. No ha habido previsiones elementales ni sentido del servicio público en las autoridades que en su totalidad están cuestionadas. Terminará la emergencia y comenzará la reconstrucción pero las nuevas ciudades que surgirán deberán responder al interés social para no volver a lamentarnos de la corrupción de autoridades y funcionarios que también deberían ser reconstruidos.

Nada fácil. Thorne ha dicho que lo primero será la transparencia, pues “no podemos caer en casos de corrupción como en el pasado”. Lo segundo la focalización, “el dinero que entreguemos debe llegar directamente a la gente que lo necesita”. Y lo tercero es la rapidez, pues “tenemos que ejecutar los proyectos de reconstrucción en plazo relativamente corto”.

Necesitamos algo como una reconstrucción moral de la cual todavía nadie habla porque estamos viendo el huayco físico pero todavía no sabemos o no apreciamos la dimensión del Huayco moral llamado Odebrecht con un daño que no termina, que sigue sin anunciar a cuántos políticos, empresarios y funcionarios dejará fuera de juego. El drama puede ser mayor al que tememos o esperamos. Porque una sociedad sin élites dirigentes es una sociedad descabezada.





domingo, 9 de abril de 2017


LA PREVENCIÓN 

INEXISTENTE


Publicado en la revista VELA VERDE el 2 de abril 2017

Las palabras de Rafael Correa, sobre el impacto de El Niño costero en el Perú cayeron mal. En un momento en que el pueblo está sufriendo por el calentamiento del mar, las inundaciones, las lluvias y los huaicos nadie quería saber por qué el mismo desastre natural no ocasiona el mismo sufrimiento en el país de al lado.

No queremos escuchar que en una costa similar hayan logrado controlar el desborde del río Zarumilla que afectó a Tumbes, debido al muro ribereño construido a tiempo. O que a través de un sistema de compuertas han podido desviar el agua del río a un canal de más de 30 kilómetros que finaliza en el Golfo de Guayaquil. Bien por ellos.

Y por nosotros porque la magnitud del desastre obliga a la prevención y a mirar las experiencias exitosas. Nos molesta que Correa  lo haya dicho cuando el país sufre. Pero en qué otro momento debía decirlo. La prevención no tiene ideología pero sí oportunidad. Los ecuatorianos pudieron prevenir los daños por inundaciones construyendo una defensa ribereña, muralla de piedras y mallas, en 15 kilómetros de zona vulnerable. Y lo hicieron para evitar lo de 1998, cuando con El Niño, los ríos Tumbes y Zarumilla alcanzaron un caudal de 3.500 metros cúbicos por segundo.

Y la capital ecuatoriana, Quito, aunque no está en la costa, ha registrado de octubre a marzo 118 emergencias por inundaciones y 121 por deslizamientos. Felizmente puede evitar que el agua sobrepase los límites de la urbe con el 93% de su territorio en alcantarillado, 6.000 km. de redes y colectores. Y para minimizar el impacto de las lluvias han invertido 73 millones de dólares hasta el 2025.

Prevenir es pensar en aliviar el impacto de las lluvias con alcantarillado que crezca con las ciudades. En edificar muros de contención para desviar las aguas de los ríos que desbordan. En un sistema de compuertas que permitan controlar los grandes volúmenes de agua. Y en asignar con urgencia cantidades como las que Ecuador ha invertido y para nosotros serían manejables ante la dimensión del objetivo.

¿Qué han hecho los gobiernos para prevenir las consecuencias de este desastre? En el 82/83 y en el 97/98 tuvimos grandes temporales pero el de ahora es mayor, un drama que interpela a las autoridades. Tan condenable como hacerse la vista gorda es permitir construcciones en zonas de riesgo o en espacios ribereños, indica aprovechamiento político y económico o complicidad con el tráfico de tierras o con las invasiones.

Los ex ministros de Economía, Alonso Segura, y de Agricultura, Juan Manuel Benítes, han explicado que en el gobierno de Humala, a diferencia de Alejandro Toledo y Alan García, que no destinaron ni un sol al tema, se ejecutaron dos mil 500 millones de soles entre limpieza de drenes, ríos y quebradas. Y que compraron maquinarias y crearon el COEN, para alertas tempranas gracias a la información de los satélites.

Pero esa inversión no logró disminuir el impacto del desastre ni impedir que ahora tengamos cientos de miles de peruanos afectados, sin recursos ni medios de subsistencia, gente que no tiene qué comer ni dónde vivir. Desprotegidos en su propia patria. Pena y horror.