domingo, 9 de abril de 2017

  

PARTIÓ EL GRAN 

GIOVANNI SARTORI


Publicado en Político.pe el 09 04 17

Italia, en especial la Escuela de Florencia, ha dado al mundo notables intelectuales y pensadores que con sus obras y artículos nos ayudan a enfocar la realidad y a mejorarla. Giovanni Sartori es uno de esos referentes contemporáneos que aportó a la filosofía política, al derecho constitucional y a la ciencia política.

Acaba de partir y el mundo de los politólogos está de duelo. Nos entregó notables conceptos sobre la metodología, la política comparada, la teoría política, el estudio de la democracia, los partidos y los sistemas de partidos. Nos toca tenerlo presente cuando un ex presidente desde la cárcel se atreve a afirmar que él desde un autogolpe construyó la democracia moderna en el Perú cuando ejercía una absoluta autocracia.

Giovanni Sartori es un conocido y reconocido tratadista muy familiar en nuestras aulas, que mantuvo una lucidez impresionante hasta avanzada edad. Y sus obras, traducidas a casi todos los idiomas, son valioso punto de partida para encendidos debates académicos y políticos.

Giovanni Sartori fue siempre un pensador de debate, discusión e intervención, atento a las creaciones del mundo, a la realidad y a los propios fenómenos y cambios con que los siglos XX y XXI, que lo cobijaron, nos sorprenden día a día.

Sartori tenía la inmensa virtud de hacernos llegar sus densos conocimientos de la manera más fácil y entendible. Era su gran sabiduría que lo colocó como invalorable eje intelectual. Había bebido de los grandes maestros en las mejores universidades americanas, Harvard y Columbia y fue a su turno, profesor de las grandes universidades europeas entre ellas Florencia, Roma, Complutense de Madrid y Autónoma de Barcelona. Tuvimos la suerte de conocerlo en su mejor momento.

En su vida cosechó reconocimientos y premios, múltiples Doctorados Honoris Causa pero su mayor recompensa fue el afecto y la admiración de sus alumnos y de tantos y tantos que bebimos de su ciencia siempre orientada a mejorar la organización política de la sociedad. No fue un intelectual pasivo, por el contrario siempre combativo y crítico nos deja un pensamiento y un espíritu fundamental para el estudio de la democracia. Honesto, limpio, heterodoxo, polémico y sólido. Nunca hipotecó sus ideas y conocimientos, su independencia fue proverbial, algo vital para un intelectual que debe guardar  autonomía frente a todo poder.

Su legado permanecerá en cada libro, en cada idea, en sus críticas y en su sensibilidad. Fue un científico social valiente y vital. Quedan para la reflexión su ejemplo y sabiduría en torno a la democracia y a los partidos. Honor al honor.




¿DEMOCRACIA 
MODERNA?


Publicado en Correo el 08 04 17

A 25 años del cinco de abril de 1992 Alberto Fujimori, vía Twitter, reclamó ser el constructor de la democracia moderna en el Perú. Un despropósito que solo es explicable desde la prisión y la desmemoria. O desde la soberbia autista de quien se sigue creyendo el centro del mundo.

Algunos de sus partidarios se atreven a decir que el autogolpe no lesionó la democracia sino que la salvó. Otro despropósito de quienes al parecer vivieron en otro país y en otra época. Porque lo que vivimos fue un acto militar que dio paso a una larga autocracia sin equilibrio de poderes, sin alternancia electoral, sin jueces ni fiscales autónomos, sin parlamento independiente y lo peor con medios comprados en sus líneas informativas. Son algunos de los indeseables rasgos de la democracia moderna que sufrimos con la presidencia de Alberto Fujimori y el cogobierno de Vladimiro Montesinos. La famosa dupla del terno azul y la corbata a lunares que hizo y deshizo con el Perú como botín político y económico.

Pregunta a tus mayores dice Fujimori desde la cárcel. Y es en lo único que acierta, porque tenemos una mayoría de jóvenes que desconocen lo que sucedió durante el ochenio que siguió al cinco de abril. Esa telenovela negra de corrupción, abusos, latrocinios, excesos y crímenes que no deben repetirse. Si durante su gobierno logró vencer al terrorismo no fue por el cinco de abril sino por la sociedad que rechazó la prédica violentista de Sendero Luminoso y del MRTA. Tampoco era necesaria la ruptura constitucional para la privatización de las empresas o para las reformas liberales que implementó. Desde el 28 de julio de 1990 Fujimori tuvo un Parlamento complaciente, para nada obstruccionista, que le confió facultades delegadas y permitió que su partido presidiera ambas cámaras.

No procede ningún olvido si queremos impedir que se repita el drama.    

sábado, 1 de abril de 2017



DESPUÉS 
DE LA TRAGEDIA

Publicado en Político.pe el 01 04 2017

Hay una multitud de damnificados, hombres, mujeres, niños y ancianos que han quedado desamparados. El vendaval arrasó con propiedades, casas, negocios, trabajos. Sin vivienda, alimentación, salud, estamos frente a cientos de miles de refugiados en su propio país. Ante una catástrofe social que ha puesto a prueba durante la emergencia las capacidades, la organización, la solidaridad del Estado y de la sociedad. Pero no acaba aquí. La emergencia dará paso al rescate de esos cientos de miles de compatriotas que deben recuperar una supervivencia digna.

Es una tarea inmensa, un desafío nacional que reclama el aporte de todos. El lema Perú, una sola fuerza no puede quedar solo en palabras, toca al gobierno plantear un gran acuerdo que reúna a todas las fuerzas políticas para organizar y apoyar la acción conjunta. Para, por ejemplo, potenciar el rol de las Fuerzas Armadas que se han conducido de forma impecable y en este futuro inmediato están llamados a ser puntales del rescate a través de la acción cívica organizada por un ministro tan eficiente y político como Jorge Nieto.

Le toca al gobierno y al conjunto de los partidos políticos decidir sobre la reconstrucción y el rescate. Programas sociales masivos de alimentación, educación y salud. Reubicación y construcción masiva de viviendas. Distribución de trabajo para que los mismos damnificados puedan solventar a sus familias alineándose en la reconstrucción y la atención de tanto desamparado. Que las Fuerzas Armadas participen en la solución de algunos problemas en especial de atender la inseguridad ciudadana.

La emergencia pasará pero el día siguiente será el de la desolación y el de las urgencias. La tragedia nacional es, cómo no, una motivación para la convergencia y la unidad que permita subsanar errores históricos, planificar las ciudades y prevenir los daños causados por los desastres naturales.

Dos líneas básicas deberán ser atendidas: la acción del gobierno central y de los gobiernos locales y regionales y la organización de la contribución de la sociedad. Los colegios profesionales deberán estar en primera línea, los partidos políticos poner a disposición sus especialistas y expertos. Se buscan soluciones con afán ejecutivo, sin posibilidad de evadir y menos de fracasar en enfrentar la emergencia ahora y la reconstrucción y el rescate inmediatamente después.

PPK ya debería estar pensando en un unitario gabinete de salvación nacional que pueda liderar el sentimiento de urgencia que nos atenaza para enfrentar lo que empieza después de la tragedia.




GABINETE 
DE UNIDAD NACIONAL


Publicado en Correo el 01 04 2017

A la descalificación moral por los sobornos pagados por Odebrecht se ha sumado la desolación por los enormes daños causados por El Niño Costero que ha dejado ver nuestra vulnerabilidad. La dimensión del drama nacional en lo moral y en lo físico interpela a nuestra élite dirigente. El desarrollo ha sido un espejismo para gran parte del territorio nacional, la regionalización no ha funcionado, el crecimiento ha sido insuficiente para alejar la pobreza y la desigualdad. El cuestionamiento alcanza al Estado y a sus instituciones. Han fracasado los gobiernos central, regional y local que no han tenido clara la planificación y la necesidad de previsión.

Estamos ante una multitud desamparada que exige una inmensa acción nacional. No podemos dejarla desprotegida dentro de su propia patria. Ahora están cubiertos por la extraordinaria movilización de solidaridad para llevar alimentos y ayuda. Por la acción cívica de las FFAA que con eficiencia y capacidad actúan con la conducción de un Ministro de Defensa ubicuo e hiperactivo. Pero esta cantidad de damnificados no podrán vivir de la caridad pública, no podrán permanecer en carpas o refugios, deberán recuperar su vida, su dignidad y su destino.

El desafío es inmenso y la urgencia mayor que solo podrá ser atendida por una conjunción de fuerzas en torno a un gran objetivo. El rescate de miles de hombres, mujeres y niños incluyendo ancianos que perdieron todo debe ser rápido y efectivo. No cabe soslayar este deber ético nacional. Es hora de un gran acuerdo de fuerzas políticas alrededor del objetivo. El fujimorismo ha dado una primera muestra de espíritu unitario al dejar de lado la interpelación al ministro Martín Vizcarra. Toca al gobierno de PPK proyectarse para atender la reconstrucción pero también la supervivencia de los damnificados. Y en lo inmediato pensar en consolidar un gabinete de unidad nacional.  


sábado, 25 de marzo de 2017






EL ESPEJISMO 
DEL DESARROLLO

En Político.pe publicado el 24 03 17

El Perú está en shock. La tragedia se enseñorea en grandes zonas del país. Transmitida en vivo y en directo la fuerza del agua impresiona, los “huaycos” arrasan propiedades, casas e ilusiones. Con sus carreteras bloqueadas o desaparecidas, el Perú está impactado cuando no bloqueado.
Las cifras oficiales hablan, más de 600 mil personas y 134.000 viviendas afectadas, 80 muertos y 20 desaparecidos. Hasta el momento pues van para más. Las grandes ciudades costeras viven una vorágine dramática, incluida Lima con todos sus distritos  donde nunca pasamos tantos días sin agua. La carencia democratiza y propicia la solidaridad con las ciudades del norte tan duramente golpeadas. 
Los que vivimos en la costa siempre nos sentimos los peruanos más desarrollados, más modernos y más cercanos al primer mundo que se nos ofrecía al alcance de la mano. Pero de un momento a otro hemos pasado del sueño del progreso y el desarrollo a la pesadilla de la involución. El Estado simplemente no ha funcionado para lo elemental, dar prevención y seguridad a quienes habitan en zonas de alto riesgo.
Más todavía han sido las mismas autoridades de los gobiernos centrales, regionales y locales las que han generado la indefensión. No solo no han prevenido sino que en el colmo de la irresponsabilidad han impulsado o permitido asentamientos humanos que se han establecido por invasiones y tráfico de tierras. La precariedad se ha hecho norma y la convivencia con el peligro acompaña la pobreza.
Hay culpables de esta estafa social y política graficadas en las quebradas malamente habitadas, en los puentes destruidos y en la gente instalada en la orilla equivocada que al perder sus hogares y medios de subsistencia se debate entre el dolor, la frustración y el lodo. Ante esto parecen insuficientes toda indignación y todo heroísmo.
El sueño del progreso del primer mundo, el que nos llevaría al club de los grandes, ha sido un espejismo. Más de una década de crecimiento económico sostenido no han podido disminuir tanta pobreza y desigualdad. Ni siquiera nos ha permitido prepararnos para lo elemental que es poder enfrentar nuestra propia vulnerabilidad climática que siendo histórica ahora se ve agravada por el calentamiento planetario. No es imposible, Ecuador lo ha hecho y vemos como capea con serenidad el mismo temporal que a nosotros nos destroza.
Más allá de las quejas contra las autoridades corruptas o ineptas, y contra la inoperancia del Estado, nos queda en claro la urgencia de ordenamiento territorial y urbano dentro de una reconstrucción que hoy es imperativa prioridad de la agenda nacional.
El gobierno de PPK será el de la reconstrucción o no será, No para que sea asumida por un Zar sino por toda la gestión, apoyada por todos los partidos y las organizaciones de la sociedad.
Estamos ante una tarea inmensa que va más allá de  la actual atención de la emergencia. Debemos ir hacia la reubicación ordenada de cientos de miles de personas que se habían instalado, con permiso o sin él, en espacios de alto riesgo durante décadas. De hecho se necesitará de nuevas obras de infraestructura y de reforzar algunas antiguas para que puedan soportar otros tantos eventos extremos que ya se anuncian.

Preparación, prevención, remediación, subsanación. Las soluciones reclaman unidad nacional. Algo que se dice rápido pero que exige la mayor responsabilidad y sobre todo la conciencia de patria en todos los sectores políticos y sociales. La tarea es de esta dimensión y no de menos.

EMERGENCIA SANITARIA

En Correo del 25 03 17

Medio país sumergido bajo las aguas y el barro que se lleva casas y propiedades y con ellas el esfuerzo de toda una vida dejando en la indefensión a cientos de miles. La dimensión del desastre ha insuflado energías al gobierno de PPK y a su gabinete cuyos miembros se han multiplicado. La atención a los afectados es lo primero.
Pero pueden venir cosas peores. La emergencia sanitaria es una de ellas y seguramente la más seria pues toca a la defensa de la vida. Las enfermedades menudean y se agravan por falta de agua para beber y para la higiene elemental. La profilaxia se hace imposible cuando miles se deshidratan con diarreas, se infectan con heridas, picaduras de mosquitos, vienen las epidemias y las enfermedades contagiosas que no reciben atención. Los hospitales y entidades de salud o no tienen capacidad o han sido inhabilitados por la catástrofe.
La emergencia significará un número tremendamente incrementado de pacientes y lamentablemente menores posibilidades de atención. Los hospitales del MINSA están desabastecidos en material médico, guantes, gasas, instrumental, medicinas. Afrontan tan grave situación desde el gobierno anterior pero los médicos que en su momento reclamaron han sido silenciados. Y hasta los directores de los hospitales habrían firmado un documento que les impide denunciar ante la prensa tan clamorosa carencia.
El muy importante Hospital Loayza tiene una emergencia saturada y tugurizada que es la sucursal del infierno. No puede recibir un paciente más. Pero podría ser ampliada si le dan en alquiler el local adyacente de la antigua Escuela de enfermeras, desocupado, cuya propiedad es de la Beneficencia de Lima dentro del Municipio Metropolitano. Le toca al Alcalde Castañeda ordenar que se proceda al alquiler, ya autorizado por el MINSA. Sin dudas ni tiempo para perder. Demasiados pacientes tocan a la puerta y toda inacción es punible. La obligación de salvar vidas manda.  



miércoles, 22 de marzo de 2017



POLITICOS 

ANTE EL DESASTRE



Revista Vela Verde del 20 03 17

Al desastre ético-político se sumó el desastre físico con una naturaleza implacable que afecta más a los que menos tienen. Toca al gobierno  y a la oposición hacer lo suficiente para que la sensación de marea negra, de desconfianza mezclada con desconcierto se aleje de la mente de los peruanos que sienten que las siete plagas nos han llegado y reclaman un liderazgo activo y omnipresente con sensibilidad y sin palabrería.

¿Podemos esperar que los políticos elegidos se porten a la altura? Demasiados desafíos se superponen. A la corrupción no se le responde con fintas y menos con silencio. La delincuencia que se adueña de las calles no cede ante discursos. La impunidad se mantiene si no hay voluntad real de castigar a todos los culpables. La economía se descontrola cuando la estabilidad política o jurídica tambalea. La naturaleza en furia no admite dilaciones.

Todo para gustar. Toca a los políticos elegidos hace pocos meses dejar sus Palacios, de gobierno o legislativo, para responder como demanda la gente. Conversar, negociar, acordar.

Y en ese diálogo indispensable debe participar Keiko Fujimori como la lideresa de la oposición omnipotente en el Parlamento. Olvidar la campaña y la derrota electoral. Si no lo hace la gente lo exigirá. Sus críticas a la inacción solo se justifican con la acción. Y para PPK le corresponde comenzar a gobernar en serio. Su buen humor tiene sus momentos que no son todos. Medio país está sufriendo los desastres naturales que van para más. Cómo apostar por el gran gasto para los Panamericanos cuando miles no tienen que comer ni donde dormir. Solo los niños prefieren los juegos. En otro momento serían un avance hacia el desarrollo pero ahora otras urgencias demandan recursos económicos y humanos. No tenemos tantos para duplicarlos.

Los políticos deben hacer política en el mejor sentido para descartar la impresión de que las denuncias de corrupción los han paralizado al punto que no atan ni desatan. Y los más desafiados son los gobiernos locales y regionales.

Bien que el Congreso haya postergado la interpelación a Martín Vizcarra primer vicepresidente. Y deberían dejarla de lado por la continuidad constitucional que debería funcionar en caso de turbulencia excesiva que pudiera sacar a PPK del mando. Que el presidente nombre otro ministro de transportes que explique lo que haya que explicar. Y quienes pescan a río revuelto y vislumbran ya un gobierno transitorio para un adelanto de elecciones tendrán que esperar.

La naturaleza en furia ha atenuado los corrillos llenos de preguntas, temores y truculencias. No está descartada la amenaza del vacío de poder. Y los vacíos pueden llenarse de cualquier manera. Sin institucionalidad ni constitucionalidad. Peor aún, sin que nadie asegure el vínculo entre elecciones y calidad democrática. Las alarmas suenan pero solo escuchan los menos. Ante el desastre deben imponerse, negociación y eficiencia, emergencia y reconstrucción. Un desafío nada fácil.


sábado, 18 de marzo de 2017



JUGAR  AL BORDE 
DEL PRECIPICIO


En Correo del 18 de marzo 2017

El desastre es de magnitudes. Cientos de miles afectados por la furia de una naturaleza implacable que toca especialmente a los que menos tienen. Y pone en evidencia incapacidades e inacciones de autoridades que no saben prevenir y aun teniendo dinero no saben ejecutar para evitar dramas como el que vivimos o disminuir los que llegan por sorpresa y parecen inevitables.

Somos víctimas de la incapacidad o de la ausencia de prevención. Creemos que los dramas tocan a otros y solo reaccionamos cuando los vemos a la puerta. La economía está funcionando pero pronto sentirá la pegada de las consecuencias del desastre natural.

Necesitaremos una recuperación en firme, una reconstrucción que exige recursos financieros y humanos. Continuar con la idea de ser sede de los Juegos Olímpicos no se sostiene. La pobreza sigue existiendo y el voluntarismo no es suficiente, las limitaciones aumentan con desastres como el actual. Aun con decisión no es posible ignorar la realidad, el optimismo de PPK es loable tanto como su llamado a la calma y a la tranquilidad. Los daños son superables pero nos tomará mucho tiempo recuperar el punto en que estábamos en los lugares donde las poblaciones han perdido todo.

Lo vendan como lo vendan, el entusiasmo y el optimismo no es todo. No podemos ser víctimas de la ilusión que abonará en la poca credibilidad que ya afecta a los políticos. Que se unan por la reconstrucción, que dialoguen, que concierten, que actúen.


Es lo que se espera de políticos y autoridades. Sin descuidar la supervisión del gasto que sin burocracias excesivas descarte la carta blanca que permite el abuso. Las declaraciones de emergencia simplifican compras, alejan los controles y alientan a los vivos. Es el momento de la acción pero también de la responsabilidad de políticos y autoridades centrales, regionales y locales. No podemos jugar al borde del precipicio.

GUERRA AL AZÚCAR 
Y LAS GRASAS

En Político.pe el 17 03 17

El desastre nacional concentra toda nuestra atención. Cientos de miles de damnificados por la naturaleza en furia reclaman ayuda de autoridades y de la gente menos afectada. La agenda está copada por la angustiosa situación que ha convertido calles en ríos y hogares en símbolo de desamparo. Noticieros y alertas nos convocan a la preocupación por un drama colectivo que nunca habíamos visto en tal dimensión.

Si bien la naturaleza puede sorprendernos siempre habrá forma de evitar mayores daños si nos preparamos con conocimiento y usamos los recursos a tiempo.   No asumimos el concepto de prevención que autoridades regionales, locales y centrales deben interiorizar para ejecutar el gasto con racionalidad y responsabilidad.

Eso sucede también con la alimentación. A nadie le gusta que le digan qué comer, menos todavía que le obliguen a consumir lo que no le gusta. La alimentación es asunto personal, de libertad para que cada uno acceda a ella según su leal saber y entender. Desde pequeños hemos reclamado poder rechazar desde la sopa hasta las zanahorias.  

Pero mantenernos en esta actitud puede atentar contra la salud. El gusto por el azúcar, las grasas, las gaseosas y la comida chatarra indica que la autoprotección no funciona o no se impone como debería cuando se multiplican enfermedades como la diabetes o la obesidad, endémicas por irresponsabilidad, desconocimiento o simple terquedad.

En el Perú vemos por doquier adultos y niños extremadamente gordos hasta la obesidad. La publicidad de gaseosas y de fast food o comida chatarra alienta el consumo. En las escuelas, universidades, locales públicas proliferan productos para engañar el hambre llenos de calorías vacías y de grasas trans.

Portugal acaba de aumentar los impuestos a las gaseosas y de imponer un menú vegetariano en los comedores públicos. Han proclamado el 2017 como  el año de la guerra al azúcar. Hospitales y centros de salud deberán retirar los expendedores automáticos de comida con elevados niveles de sal, azúcar, grasas trans y bebidas con alcohol. A esta batalla le seguirá la presencia de lo verde. Todo espacio de titularidad pública ofrecerá un menú sin productos de origen animal.

Chile aprobó en junio pasado la ley más dura del mundo contra la comida chatarra. Restrictiva y severa para combatir la obesidad. Las empresas debieron cambiar el etiquetado, los componentes de sus productos y hasta sus menús. Máximo de sal, entre cinco y seis gramos al día, etiquetas especiales en alimentos sólidos y líquidos, prohibición de venta en las escuelas y menos publicidad en horarios dirigidos a menores de 14 años.

McDonald’s, modificó su Cajita Feliz para adaptarse a la nueva ley. Una hamburguesa más delgada, sin mayonesa ni queso; papas fritas pequeñas y casi sin sal, además de un jugo bajo en calorías o una bebida “light”, más un yogurt o un puré de manzana. Admirable.

En el Perú tenemos la ley 30021 del 2013 con límites máximos de azúcar, sal y grasas saturadas para los alimentos procesados en venta en los colegios. En el 2015 el Reglamento trajo los parámetros técnicos sobre azúcar, sodio y grasas saturadas. Tenemos la ley pero no se cumple. La población consume más gaseosas que leche. Y los niños no reciben la educación nutricional y menos la exigencia para tomar conciencia que azúcar, sal y grasas saturadas son los tres principales enemigos de la salud.

La alimentación incorrecta llevará tarde o temprano al colapso en los servicios de salud con cientos de pacientes que ingresan cada día y desde edades cada vez más tempranas con sobrepeso, obesidad, diabetes, cáncer. Nos toca a todos combatir las gaseosas, margarinas, caramelos, galletas, aceites, helados, salsas y productos dulces. Si no lo hacemos nadie lo hará por nosotros.