sábado, 18 de marzo de 2017


GUERRA AL AZÚCAR 
Y LAS GRASAS

En Político.pe el 17 03 17

El desastre nacional concentra toda nuestra atención. Cientos de miles de damnificados por la naturaleza en furia reclaman ayuda de autoridades y de la gente menos afectada. La agenda está copada por la angustiosa situación que ha convertido calles en ríos y hogares en símbolo de desamparo. Noticieros y alertas nos convocan a la preocupación por un drama colectivo que nunca habíamos visto en tal dimensión.

Si bien la naturaleza puede sorprendernos siempre habrá forma de evitar mayores daños si nos preparamos con conocimiento y usamos los recursos a tiempo.   No asumimos el concepto de prevención que autoridades regionales, locales y centrales deben interiorizar para ejecutar el gasto con racionalidad y responsabilidad.

Eso sucede también con la alimentación. A nadie le gusta que le digan qué comer, menos todavía que le obliguen a consumir lo que no le gusta. La alimentación es asunto personal, de libertad para que cada uno acceda a ella según su leal saber y entender. Desde pequeños hemos reclamado poder rechazar desde la sopa hasta las zanahorias.  

Pero mantenernos en esta actitud puede atentar contra la salud. El gusto por el azúcar, las grasas, las gaseosas y la comida chatarra indica que la autoprotección no funciona o no se impone como debería cuando se multiplican enfermedades como la diabetes o la obesidad, endémicas por irresponsabilidad, desconocimiento o simple terquedad.

En el Perú vemos por doquier adultos y niños extremadamente gordos hasta la obesidad. La publicidad de gaseosas y de fast food o comida chatarra alienta el consumo. En las escuelas, universidades, locales públicas proliferan productos para engañar el hambre llenos de calorías vacías y de grasas trans.

Portugal acaba de aumentar los impuestos a las gaseosas y de imponer un menú vegetariano en los comedores públicos. Han proclamado el 2017 como  el año de la guerra al azúcar. Hospitales y centros de salud deberán retirar los expendedores automáticos de comida con elevados niveles de sal, azúcar, grasas trans y bebidas con alcohol. A esta batalla le seguirá la presencia de lo verde. Todo espacio de titularidad pública ofrecerá un menú sin productos de origen animal.

Chile aprobó en junio pasado la ley más dura del mundo contra la comida chatarra. Restrictiva y severa para combatir la obesidad. Las empresas debieron cambiar el etiquetado, los componentes de sus productos y hasta sus menús. Máximo de sal, entre cinco y seis gramos al día, etiquetas especiales en alimentos sólidos y líquidos, prohibición de venta en las escuelas y menos publicidad en horarios dirigidos a menores de 14 años.

McDonald’s, modificó su Cajita Feliz para adaptarse a la nueva ley. Una hamburguesa más delgada, sin mayonesa ni queso; papas fritas pequeñas y casi sin sal, además de un jugo bajo en calorías o una bebida “light”, más un yogurt o un puré de manzana. Admirable.

En el Perú tenemos la ley 30021 del 2013 con límites máximos de azúcar, sal y grasas saturadas para los alimentos procesados en venta en los colegios. En el 2015 el Reglamento trajo los parámetros técnicos sobre azúcar, sodio y grasas saturadas. Tenemos la ley pero no se cumple. La población consume más gaseosas que leche. Y los niños no reciben la educación nutricional y menos la exigencia para tomar conciencia que azúcar, sal y grasas saturadas son los tres principales enemigos de la salud.

La alimentación incorrecta llevará tarde o temprano al colapso en los servicios de salud con cientos de pacientes que ingresan cada día y desde edades cada vez más tempranas con sobrepeso, obesidad, diabetes, cáncer. Nos toca a todos combatir las gaseosas, margarinas, caramelos, galletas, aceites, helados, salsas y productos dulces. Si no lo hacemos nadie lo hará por nosotros.


domingo, 12 de marzo de 2017



LA ABSTENCION DE PPK


Mi columna HOJA DE TIEMPO en Correo el 11 03 17


Ni a favor ni en contra, la bancada de Peruanos por el Kambio  se abstuvo en la votación para la interpelación a Martin Vizcarra, Ministro de Transportes. Las razones del vocero Carlos Bruce son demasiados cortas pues no se trata de un simple pedido parlamentario de información ni siquiera de una estacion de preguntas. Cuando fue citado Jaime Saavedra votaron en contra porque sabían que la interpelacion iba hacia la censura.

Y es el caso. Una posible censura a Martín Vizcarra no es para nada simple. Si lo fuera PPK no habría hablado de hacer cuestión de confianza ni Zavala hubiera salido con su gabinete a respaldar a un ministro que no lo necesita.

No tienen ninguna certeza de que saldrá bien librado del impasse pero se abstienen en una coyuntura complicada en la que la lucha contra la corrupción obliga. Si la bancada PPK no está alineada con su presidente la situacion es más severa de lo que parece. Maltratar o censurar al primer vicepresidente comprometerá la gobernabilidad y la estabilidad y permitirlo o propiciarlo pinta de cuerpo entero la anarquía o los intereses que dividen.

Vizcarra debe ser preservado por la sucesión que representa dentro de la constitucionalidad en un periodo plagado de turbulencias. PPK debería aceptar su renuncia pues más vale perder un ministro que afectar la continuidad del régimen.


Es cierto que el Congreso debe ejercer sus funciones de fiscalización y pedir explicaciones sobre Chincheros pero no debería permitirse maltratar y menos censurar al vicepresidente. Siempre hay un interés superior por el cual apostar. Que el Ministro de Transportes de un paso al costado y que su sucesor resuelva los problemas en torno a la cuestionada adenda contrato. Mientras tanto toca al presidente ordenar su bancada cuya independencia mal entendida lo deja desprotegido. Con congresistas así no necesita oposición.



LOS OVARIOS 
NO ESTÁN EN CUESTION


En Político.pe el 10 03 17

Katherine Ampuero y Liliana Meza son defensoras del Estado para la reparación civil que pudiera corresponder en el caso Lava Jato. Han sido nombradas por la presidenta del Consejo de Defensa Jurídica del Estado. Julia Príncipe, gracias a su confianza. No deben sentirse digitadas ni presionadas pero la autonomía que les corresponde no significa carta libre para decir o hacer lo que quieran.

Independencia sí pero no figuretismo. Seriedad y rigor para no caer en excesos. Las procuradoras deben tener todas las garantías para la autonomía que viene con el encargo, pero el respeto y la autoridad deben ganarlos. Y no precisamente con los ovarios, mal mencionados al momento en que se deciden a denunciar y llegan hasta a tocar al Presidente de la Republica que personifica a la nación y merece por tanto más de una reserva.

Ampuero informó que presentó un escrito al fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, para compartir cuestionamientos contra el presidente Pedro Pablo Kuczynski. Explicó a la prensa que  su acción se debe a “supuestas operaciones sospechosas y supuestos aportes de la empresa Odebrecht Latinvest Perú a favor de la empresa Latin America Enterprise, la cual estaría vinculada al señor presidente".

La sospecha viene de una denuncia periodística de un medio hispano en Estados Unidos y es elemental que antes que un magistrado la lance a la opinión pública pase por rigurosa verificación y contraste.

Bien que Julia Príncipe, rechace cualquier tipo de injerencia en el trabajo de los procuradores públicos. Pero la discreción es una virtud, aquella que nuestros abuelos llamaban sigilo, y debe informar el accionar de todos los funcionarios obligados a investigar y presentar resultados. No ayuda salir a desafiar cuando nadie las ha desafiado.

Los procuradores tienen que ser absolutamente responsables. Más en una coyuntura en que la desconfianza afecta a todos los políticos. Si se llegara afectar a la presidencia de la republica entraríamos en un verdadero colapso. Entonces a demorarse y pensar antes de pasar a mayores, más cuando se trata de un presidente en funciones.

Se entiende su posición, nadie tiene corona y la decisión de que todo corrupto caiga es respaldada por la ciudadanía. Pero también se entiende el malestar del Ejecutivo representado por Fernando Zavala, para exigir que el Consejo de Defensa Jurídica del Estado actúe con rigurosidad y profesionalidad.

Los procuradores deben actuar coordinados con la Fiscalía, no pueden imputar delitos cuando la fiscalía no lo ha hecho todavía por estar a la espera de medios probatorios suficientes. No deben ser atropellados pero tampoco pueden atropellar.

Muy bien que se resistan a todas las presiones, que de seguro existen, muy mal que usen frases grandilocuentes que no vienen al caso y menos cuando no presentan mayor novedad, ni nuevos indicios que den mayor solidez a su decisión de imputar graves delitos.


Toca a todos los procuradores evitar la tentación de los reflectores y presentar oportunamente un trabajo documentado, en el que de seguro ni ovarios ni testículos están en cuestión.

miércoles, 8 de marzo de 2017


LA INGENUIDAD 
QUE HACE LA DIFERENCIA

Columna publicada en la revista VELAVERDE el 07 03 17
Los Humala Heredia pretenden que el aporte brasileño, del cual informó Jorge Barata a los fiscales peruanos, no les significa problema penal. Son tan inocentes y tan suertudos que el Partido de los Trabajadores de Brasil habría dado al Partido Nacionalista del Perú tres millones de dólares -a través de la empresa Odebrecht- para la campaña del 2010. Por solidaridad, generosidad o simpatía sin pedir ni recibir nada a cambio. Afirman que no hay delito y que solo cabría falta administrativa.
Quién puede creerlo. Ollanta Humala como Nadine Heredia se burlan del país con la ayuda de sus abogados que han comenzado por negar lo dicho por Barata y afirmar que todos los aportes fueron oportunamente declarados a la ONPE.
La Ley de Partidos Políticos en su art. 31 enumera las tres fuentes prohibidas para los aportes de campaña y entre ellas coloca a los partidos y agencias de gobiernos extranjeros. Es el caso, la empresa brasileña hizo llegar el dinero por encargo del PT, en ese momento partido de gobierno de Brasil.
Y la prohibición se justifica y explica porque de darse estaríamos propiciando el avasallamiento foráneo de la voluntad popular. Determinar el voto desde fuera es poner y sacar presidentes como solo podía hacerlo la poderosa constructora brasileña.
Como el monto del aporte supera las 60 UIT estaríamos ante una simple infracción administrativa que se sanciona con una simple multa a la organización política. Ningún problema.  
Los Humala Heredia no niegan haber recibido el dinero, niegan haber recibido dinero ilegal. Vivos que nos hacen tontos. Y no puede ser lavado de activos porque no sabían que Odebrecht pagaba sobornos y tampoco que tenía un departamento de operaciones estructuradas para ello. No lo sabían pero tomaron la precaución de no suscribir ningún documento y que las entregas fueran al contado y sin bancarizar, nada para sospechar. 
La declaración de Barata debe ser corroborada. No es ningún tonto, puede ampliarla o precisarla para establecer la ruta del dinero. Y bien se sabe que gastar un monto tan elevado deja pistas verificables con instituciones y personas que lo reciben.
La pareja de marras puede aducir que el aporte de campaña de una empresa privada, aunque sea extranjera, no implica problemas pero la percepción de los peruanos es que el financiamiento que recibieron es lesivo a nuestra dignidad. Y que su forma de hacer política no obedece a ningún nacionalismo ni se inspira en la honestidad que haría la diferencia. Es la ingenuidad que pretenden la que define su forma corrupta de hacer política. Y todavía no sabemos de los millones que recibieron de Venezuela a través de Hugo Chávez.

La viveza de los Humala Heredia, que se esmeran en tratarnos como caídos del palto, comienza a condenarlos. Con patriotas así el Perú no necesita enemigos.

sábado, 4 de marzo de 2017

  
NO AMENAZAR

Mi columna HOJA DE TIEMPO  en Correo del 04 03 17
No amenazar cuando hay debilidad es básico en la política y en la guerra. No estamos jugando al póker, necesitamos estabilidad para enfrentar un vendaval que mueve sistemáticamente el piso. La cuestión de confianza podría desestabilizar al equipo de gobierno y al gobierno mismo. PPK no puede darse el lujo de escuchar a quienes quieren llegar a extremos y tensar la cuerda. Sobre todo por su fragilidad, su tendencia a la baja y la necesidad de cambiar su equipo ministerial políticamente poco solvente. Patear el tablero no es la forma ni indignarse sirve para proteger a su primer vicepresidente al que no debió exponer como ministro al desgaste consecuente. No está manejando asuntos personales sino de Estado que interesan a todo el país.
Chinchero tiene serios problemas pero no hay que complicar  la situación más de lo que ya está. La ciudadanía está harta y deprimida por la corrupción que alcanza alturas inimaginables. Tocar a Martín Vizcarra es políticamente complejo y lo saben gobierno y oposición. La confianza y la censura son armas extremas que el buen juicio indica no utilizar. A Vizcarra hay que preservarlo como el reemplazo constitucional del gobernante que es y debe seguir siendo ante cualquier turbulencia. Ello no quita que deba dar explicaciones de los problemas de la adenda suscrita que van desde el lobby orquestado bajo presión hasta las observaciones de la Contraloría que han generado el bloqueo de los pagos. Sin descuidar los intereses de la hermana del premier y la factibilidad técnica que falla al punto de que el mismo consorcio favorecido admita que le falta solvencia para construir.

La peor reacción es la pataleta. El gobierno debe superar la torpeza inicial y dar las explicaciones técnicas que el país espera. Y que quede ahí. El congreso sabe que si insiste en tumbarse ministros puede ser disuelto. No es necesario dar ni recibir recordatorios, menos ahora.

viernes, 3 de marzo de 2017


INTEROCEÁNICA:

NI FECHA NI INFORME 
OBLIGAN
En Político.pe el 03 03 17
Si el abogado Juan Monroy opinó porque se suscribiera el contrato y si lo hizo en una u otra fecha no debería ser el eje conceptual de la discusión nacional respecto de una decisión de millones de dólares como fue la continuación de la concesión de la vía Interoceánica en beneficio del consorcio Odebrecht- Graña y Montero.
Los directivos de Proinversión de ese momento son los responsables. Si ellos decidieron seguir con el concurso y levantar las observaciones de la Contraloría con base en el supuesto informe jurídico del estudio de Juan Monroy la responsabilidad sigue quedando en ellos y no en el estudio asesor. Si la observación era tan gruesa como que la constructora brasileña no podía contratar porque tenía procesos judiciales con el Estado peruano, ni siquiera necesitaban que un abogado se los dijera.
Proinversión ha mostrado copia del informe y ha hecho cuestión de estado por la fecha exacta de su recepción, 4 de agosto de 2004, pero la fecha como el contenido son irrelevantes por más prestigioso que sea el abogado en que se respaldan y muy coincidente la fecha con el acuerdo que tomaron. Como bien ha dicho Monroy, a pocas horas de recibidas las observaciones de la Contraloría éstas no hubieran podido ser absueltas ni por un genio. Ni por el asesor ni por los directores lo que deja claro que se apresuraron a aprobar la continuación de la millonaria concesión. La prisa innecesaria es una noción que en este caso aparece de modo indubitable.
Si quieren proteger a PPK - en aquel momento Ministro de Economía y también presidente de Pro Inversión-  otros son los argumentos. En primer lugar no sabemos si la decisión colegiada fue unánime o por mayoría y si el presidente votó, se abstuvo o dirimió. Lo que sucedió en esa sesión solo los asistentes lo saben y deberían decirlo en lugar de escudarse en el informe de un asesor. Además para la suscripción formal importa más el visado de la asesoría jurídico legal interna. Los asesores externos pueden ampliar o presentar elementos nuevos pero no obligan a los directores. También sabemos que las actas admiten modificaciones posteriores y que no siempre reflejan fielmente lo sucedido en una sesión.
Dado el soborno imputado a Alejandro Toledo podríamos presumir que éste habría movido cielo y tierra para que la concesión siguiera adelante en razón de veinte poderosas razones. De seguro el asunto va más por ahí pero lo grave es que el mismo Toledo quiere jalar a PPK para cubrirse y hasta ahora no vemos claramente cómo podría evitarse este involucramiento nocivo para el país y su estabilidad.

lunes, 27 de febrero de 2017


NACIONALISMO BAMBA


En Político.pe el 25 02 17

Los nacionalistas criollos conducidos por Ollanta Humala y Nadine Heredia llegaron al poder aúpados en la donación extranjera, del chavismo venezolano o de la megacorruptora Odebrecht, permitieron que foráneos influyeran y determinaran la decisión de los peruanos para elegir a su presidente. Tan grosero como pueda parecer quienes se llenaban la boca afirmando defender los intereses de la nación y los valores propios abrían las puertas a las donaciones del extranjero que les permitieron llegar al poder durante un quinquenio que se asoma como el de la vergüenza.

Ninguna honestidad hizo la diferencia, tampoco escrúpulos para hipotecarse política y económicamente a los donantes que nunca dan dinero por nada. Las revelaciones de Jorge Barata de que entregó a Heredia tres millones de dólares para la campaña electoral ponen a Heredia junto a su pusilánime cónyuge a un paso de la cárcel por lavado de activos y negociación incompatible.

Dentro de este esquema perverso toda representación está unida a la inversión de campaña. Y los únicos que pueden participar en una contienda electoral son los solventes o los que tienen amigos y simpatizantes ricos. Esta desigualdad de partida hace que los mejores candidatos o no participen o se retiren si no pueden recaudar el dinero que los hará competitivos.

De ahí la percepción de que las campañas electorales se financian de manera corrupta. Que individuos y grupos dan sumas significativas de dinero a quienes resulten elegidos los que tendrán las decisiones que ayuden los intereses de los donantes. Y los representantes aparecen menos responsables ante los votantes y más ante los donantes con intereses especiales.

Nos toca limitar la repercusión del dinero y la influencia de los donantes de grandes sumas, en especial si vienen del extranjero. Una vía es ofrecer fondos públicos para la transparencia del proceso lo que exige publicar la información de donaciones y gastos de modo constante y limitar la cantidad de fondos que se permite recaudar o gastar.

Restringir gastos electorales es saludable para la democracia y para los electores. Si las campañas son menos caras más gente capaz, honesta y sincera puede participar. La calidad de la representación mejoraría con la integridad y honestidad de los elegidos.

Que no contribuyan gobiernos, ni empresas ni partidos políticos extranjeros. En EEUU están prohibidos los aportes de corporaciones y posibles contratistas del gobierno. Es evidente que todo donante espera recibir algo por su inversión. ¿Cómo la retribuyeron Humala y Heredia?

Los electores debemos saber quién está apoyando a los candidatos y si ello influirá en las futuras decisiones. Se trata de asegurar la integridad del sistema político, de recuperar la confianza y de permitir que el electorado elija informado. Es legítimo que se recaude y gaste dinero pero éste no debe distorsionar el funcionamiento institucional y ético de la democracia como está sucediendo.

En plena lucha contra la corrupción necesitamos procesos electorales transparentes, sin dinero sucio de por medio. En una elección participan ciudadanos de un Estado y no extranjeros. Si corporaciones internacionales financian campañas se produce una intromisión que avasalla la soberanía popular manifiesta en el sufragio.

Se impone un nuevo marco legislativo que, con amplio consenso político y ciudadano, regule la financiación privada y el uso de los recursos públicos. Que contemple sanciones penales y económicas para las transgresiones. Los políticos astutos y ambiciosos siempre intentarán evadir o burlar la ley pero su aplicación requiere voluntad política, fondos adecuados y sanciones penales apropiadas. El único camino a la integridad y a la transparencia política.


COMPRAR EL VOTO 
DESDE FUERA


Correo, 25 02 17

El nacionalismo es entendido como la reivindicación del derecho de una nacionalidad a reafirmar su propia personalidad mediante la autodeterminación política. Alude al apego a los valores propios. Pero en nuestro país el llamado Partido Nacionalista, de Ollanta Humala y Nadine Heredia, representa lo opuesto. Sus campañas electorales han estado abiertas al financiamiento extranjero, del chavismo venezolano o del empresariado brasileño, representado por la megacorruptora Odebrecht cuyo máximo directivo reveló que entregó tres millones de dólares a Heredia por recomendación de Lula da Silva para que Humala pudiera ganar las elecciones.

Era cierto que podían poner y sacar presidentes. Una fuerte donación podría suponer una coima adelantada y un escándalo que pone a un pie de la cárcel a la pareja presidencial, del dizque nacionalismo, por lavado de activos y negociación incompatible.

Una elección presidencial cuesta dinero para competir en campañas cada día más caras. Pagar oficinas, personal idóneo, personeros, publicidad, viajes y mítines para difundir el mensaje y darse a conocer, más la creciente dependencia de la publicidad en los medios de comunicación.


En Estados Unidos en cada campaña se habla de millones de dólares y es el modelo seguido en el Perú. Los candidatos recaudan millones en dinero donado directamente o invertido en su beneficio lo que genera graves problemas de integridad. Lo que hacen con los fondos recaudados son fuente de problemas y un peligro para las democracias. No siempre van a los gastos de campaña. Se generan compromisos de tratos preferenciales a los donantes de sumas considerables. Verdaderas hipotecas subordinan a los representantes elegidos a los intereses de quienes aportaron el dinero. Se compra así desproporcionada influencia. Pero cuando ésta viene del extranjero se configura, además, una intromisión que avasalla la soberanía popular manifestada en el sufragio. Simplemente con el dinero se orienta y define el voto. Inadmisible e indignante.

miércoles, 22 de febrero de 2017


LA GUERRA DE TRUMP
CONTRA LA PRENSA

Publicado en la revista Vela Verde del 20 02 17

Donald Trump tiene una relación difícil con los medios. Los critica un día sí y otro también. El líder máximo del país del liberalismo no está para nada feliz con la libertad de prensa. No le gusta que no repitan su verdad, no quiere críticas ni versiones alternativas. Es exigente con su propio dogma, el del triunfo completo con base en el dinero que le ha permitido hacer el camino a la casa blanca como quien escala una cumbre. Que alguien no lo reconozca lo pone mal. Y por ello considera a los medios tergiversadores o deshonestos. Pero se cuida de proporcionarles noticias y debates bien aderezados de sensacionalismo.

Los medios de comunicación están descolocados, obligados a preguntarse si ayudaron con su crítica y su responsabilidad a victimizar a Trump para que se convirtiera en ganador. ¿Cuántas horas de televisión gratuita le concedieron en el afán que el elector viera el peligro que representaba, banalizando sus propuestas o levantando sus aspectos de personaje más  pintoresco que positivo. Lo beneficiaron con el escándalo permanente. La prensa pudo pecar de excesiva o de cándida pero siempre confió en su poder para exponer razones y orientar al ciudadano denunciando el peligro de un presidente grosero, nacionalista y xenófobo. Finalmente resultó un juego perverso en el que el elector votó por reacción a las razones, más conectado con las emociones primarias que le inspiraba el candidato permanentemente atacado.

PUGNA PERVERSA

Así sostuvo su campaña y así comenzó su mandato enfrentado al llamado cuarto poder, muchas veces el primero, acostumbrado incluso a dominar gobiernos. El poder político hoy se juega en el terreno de la información por eso hay políticos que hacen prensa y periodistas que hacen política. La comunicación da poder y distribuye poder.


Pero con Trump esta pugna tiene aristas perversas, estamos ante un gobernante con claros antecedentes de intolerancia, antes de ser presidente ya había amenazado a varios medios con demandas por difamación. Por eso el Comité para la Protección de los Periodistas considera que su gobierno encarna un peligro “sin precedentes” para la libertad de prensa por su “traición a los valores de la libertad de expresión”.

Ya en su primera comparecencia pública como presidente de Estados Unidos, en la sede de la CIA, otro símbolo de poder, acusó a los medios de haber mentido sobre la asistencia a la jornada inaugural. "Estoy con vosotros en un 1.000%. El motivo por el que sois mi primera visita es que estoy embarcado en una guerra con los medios. Están entre los seres humanos más deshonestos de la tierra".

En esta misma línea de confrontación el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, advirtió que los periodistas "rendirán cuentas" por la manipulación intencionada de la cifra de asistentes a la investidura presidencial. La actitud oficial es de exigir explicaciones a los periodistas y no darlas. Y sucedió en la misma sala de prensa en la que Barack Obama se despidió con una defensa encendida de la libertad de prensa y del derecho de los periodistas a pedir cuentas al poder.

Donald Trump trae un estilo grosero para mentir y avasallar al discrepante. Quiere imponerse por el miedo e incitar a la autocensura para que no lo critiquen.

Están en problemas la libertad de prensa y el derecho a la información. Por tanto no incumbe solo a los periodistas, son los ciudadanos los afectados. Tanto el periodista como el político son mediadores que junto al ciudadano deben defender sus derechos y ejercer la resistencia civil. 

Pero Trump se ríe de estos asertos porque pretende defender al ciudadano al estar contra los medios, una treta efectiva que se basa en el rechazo que puede sentir el ciudadano por los excesos de la prensa, aprovecha del descrédito agravado en estos años de crisis.

HEGEMONIA E IMPUNIDAD

En realidad lo que quiere y está logrando es imponerse sobre los medios para buscar la hegemonía y la impunidad, protegiéndose de informaciones peligrosas. El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación quiere profundizar en los negocios de Trump, con un escrutinio similar al de los 'papeles de Panamá'. Avizoran que ahí podría estar su talón de Aquiles.

Los principales editores de 'The New Yorker', 'Slate', 'The Huffington Post' y la cadena Univisión debatieron en Nueva York, moderados por Brian Stelter de la CNN, sobre este desafío. Que la CNN se haya convertido en enemigo de la Casa Blanca es una ironía. Pero el público que votó a Trump  no lee los medios serios que considera liberales y elitistas. Son más tributarios de Fox News y de las publicaciones amarillentas de Rupert Murdoch el magnate mediático que sustentó al Tea Party, la facción republicana ultraconservadora que agita el odio como una mercancía informativa. La batalla se dará en las cadenas de clásicas, ABC, CBS y NBC, y en sus filiales locales para llegar al gran público con la información y la opinión.

Para Trump los medios son la oposición política. Les aplica la demagogia, el nacionalismo, los ataques exacerbados y el odio que tienen éxito en distintas partes del mundo donde la democracia liberal está puesta a prueba frente al extremismo populista que, de derecha o de izquierda, se caracteriza por amenazar la libertad de expresión y la libertad de prensa. Sus ataques buscan destruir la credibilidad para dejar espacio a los medios que pueda controlar y que lo apoyan sin exigencias.

El director de The Washington Post, Martin Baron, detalló los improperios que Trump les había dirigido sistemáticamente: “Asquerosos”, “escoria”, “la forma más baja de vida”, “enemigos”, “basura”. A El País lo llamó “Máquina de Fango”. Trump sobrevivió así al escándalo de sus agresiones sexuales a las mujeres y ha evitado presentar la declaración de impuestos que la prensa reclama. Denuestos especialmente útiles para eludir la explicación de sus fuentes de financiación.

Trump juega al desprestigio de la prensa sabiendo que hay un rechazo de base que se ha ganado por su cercanía al poder, su parcialidad, su manipulación y arrogancia, su rechazo a una regulación básica que permita un ejercicio equilibrado del poder mediático. Algo evidente en plena avalancha digital que trae nuevos medios y nuevos receptores con posibilidad de crear y responder contenidos propios.

El desafío digital puede fortalecer la prensa tradicional o debilitarla según la opción de los propietarios de los medios. Se hacen más frágiles si deciden continuar subordinados al poder político o económico cuando lo que se requiere es una prensa independiente y fuerte que gane nuevamente la confianza de los usuarios.

Antonio Caño, director de El País, es fuertemente autocrítico sobre los errores de los periódicos. “Exageraciones, inexactitudes, frivolidades, omisiones, descuidos… están a la orden del día en una profesión que, además, ahora se ve obligada a trabajar en peores condiciones laborales. Pero todos los defectos imaginables no son suficientes para olvidar la decisiva función de vigilancia que los periódicos cumplen en una sociedad democrática. Sin ellos, simplemente estaríamos a merced de los embusteros y los manipuladores”.

PRESERVAR LA DEMOCRACIA

En esta guerra se trata de preservar los valores democráticos más allá de la orientación ideológica, de los intereses o del modelo económico que ciertamente defienden los medios. Hablamos de pluralidad pero también de transparencia. Si los medios quieren afianzar su credibilidad deben respetar el derecho a la información y los códigos éticos que asuman.

Mucho cuidado con Donald Trump, no es una golondrina de verano. Tendrá imitadores en todos los países como signo de una época en la que los populismos y ultranacionalismos son una respuesta a la globalización que deja muchos perdedores que exigen respuestas diferentes. Ya se anuncian problemas en las elecciones presidenciales en Austria y Francia.

Y es que los candidatos antisistema en Europa y EE UU avanzan sobre el fracaso de las promesas de seguridad y prosperidad así como de la incapacidad de contener la corrupción. Lo sabemos bien en el Perú donde el rechazo a las élites y al sistema prospera rápidamente sin importar que sea el mayor factor de desarrollo del populismo.  La gente reprocha a las élites de estar al servicio de sí mismas, y no del pueblo. Crítica esencial cuando las personas elegidas democráticamente  defienden sus bolsillos y no el interés general.


Mientras tanto proliferan los comentarios procaces, la adoración del dinero y el desprecio a los que no lo tienen. La prensa no puede dejar de repercutirlos. Es una trampa que el francés Bernard-Henri Lévy grafica brillantemente “Los insultos en boca de este multimillonario artista de la estafa, con varias quiebras en su haber y posibles vínculos con la mafia, se han vuelto la síntesis del Credo Americano; comida basura para la mente, llena de ideas grasosas que tapan los sabores cosmopolitas, más sutiles, de la infinidad de tradiciones que compusieron el gran idilio estadounidense”. No hay más.